Por qué Uruguay no ha retirado del mercado una pasta dental prohibida en otros países
Mientras países como Brasil, Venezuela y Chile adoptaron medidas preventivas para proteger a sus ciudadanos de posibles efectos adversos vinculados a una reconocida pasta dental, Uruguay mantiene un silencio llamativo. El producto en cuestión es Colgate Total 12 «Clear Mint», una de las variantes más vendidas de la emblemática marca de higiene bucal.
Esta aparente inacción de las autoridades uruguayas genera interrogantes entre profesionales de la salud y consumidores, más aún cuando en otras partes de Sudamérica se han encendido alertas sanitarias debido a múltiples reportes de reacciones adversas al utilizar esta pasta dental.
El detonante en Brasil: denuncias y prohibición de Colgate total 12 clear mint
En marzo de 2025, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) de Brasil tomó la decisión de suspender la comercialización de Colgate Total 12 Clear Mint. La resolución no fue arbitraria: surgió tras recibir numerosas quejas de consumidores que reportaban desde aftas, ardor en la boca, hasta inflamaciones visibles y edemas bucales. Estos síntomas fueron relacionados con el fluoruro de estaño, un componente activo de la fórmula.
Aunque la empresa Colgate Palmolive intentó revertir la medida a través de una apelación judicial, finalmente optó por retirar voluntariamente esa variante del mercado brasileño, sin hacer lo mismo con otras versiones del producto que contienen el mismo ingrediente.
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La medida brasileña fue ratificada en abril de 2025, al quedar sin efecto la apelación inicial. Esta acción marcó un precedente importante en la región, provocando reacciones en cadena en otros países.
Respuesta regional: advertencias y prohibiciones en otros países
La noticia de lo ocurrido en Brasil no tardó en traspasar fronteras. En cuestión de semanas, diversas agencias sanitarias sudamericanas comenzaron a tomar cartas en el asunto, aunque con niveles de contundencia distintos.
Venezuela fue especialmente tajante: el Ministerio de Salud catalogó la pasta como “no apta para uso humano” e instruyó su retiro inmediato del mercado. Además, instó a los consumidores a devolver el producto si ya lo habían adquirido.
Panamá, aunque no registró casos concretos, emitió una alerta preventiva sobre los posibles efectos del fluoruro de estaño, instando a los ciudadanos a consultar a profesionales de salud si presentaban síntomas orales tras el uso del dentífrico.
Chile, a través de su Instituto de Salud Pública (ISP), fue más allá e identificó al menos 19 dentífricos en el mercado local que contienen fluoruro de estaño, incluida la versión específica de Colgate. Emitió un comunicado público recomendando la revisión de estos productos y sugiere precaución en su uso.
Este escenario generó una suerte de consenso tácito en la región sobre la necesidad de revisar el uso de este compuesto y garantizar la seguridad de los consumidores.
Uruguay: Un caso de omisión o prudencia
En contraste, Uruguay no ha emitido ninguna advertencia o resolución oficial relacionada con este producto. Ni el Ministerio de Salud Pública (MSP) ni la Cámara de Especialidades Farmacéuticas han publicado comunicados informando sobre el tema. Tampoco se han pronunciado organizaciones de defensa del consumidor o colegios profesionales vinculados al área de la salud bucal.
Lo más llamativo es que, al día de hoy, Colgate Total 12 «Clear Mint» sigue a la venta en supermercados y farmacias de todo el país, ocupando lugares destacados en las góndolas. Esto, pese a que la misma empresa ha discontinuado su fabricación en algunos mercados.
Este aparente desinterés institucional plantea dudas razonables: ¿se están evaluando los riesgos del producto en Uruguay? ¿O simplemente se está minimizando la preocupación porque no hay denuncias formales en el país?
El fluoruro de estaño: Beneficios y riesgos
El fluoruro de estaño (SnF₂) no es un componente nuevo en la industria de la higiene bucal. Desde hace décadas, se lo utiliza por su capacidad para prevenir la caries y controlar la placa bacteriana. También se le atribuyen propiedades antimicrobianas y desensibilizantes, lo que lo convierte en un ingrediente atractivo para las grandes marcas.
Sin embargo, algunos estudios recientes y reportes clínicos han asociado su uso, en ciertas concentraciones o en pacientes sensibles, con efectos adversos como ardor, irritación, manchas dentales y lesiones en la mucosa oral.
Este doble perfil –beneficioso pero potencialmente irritante– hace que el fluoruro de estaño sea un ingrediente que requiere supervisión clínica y regulatoria cuidadosa. En países con sistemas de farmacovigilancia más ágiles, como Brasil, se ha demostrado que una alerta ciudadana puede activar medidas en poco tiempo. En Uruguay, el mecanismo parece menos sensible.
Una posible explicación al silencio de las autoridades uruguayas podría ser la ausencia de denuncias formales. Si bien en países como Brasil y Venezuela los consumidores se manifestaron activamente, en Uruguay no se han documentado casos públicos de efectos adversos relacionados con este producto.
Pero esto no necesariamente indica que no existan problemas. En muchos contextos, la falta de educación sobre efectos secundarios o la escasa cultura de reporte ciudadano pueden ocultar situaciones de riesgo. Además, los síntomas descritos –como aftas o ardor bucal– pueden ser atribuidos erróneamente a otros factores, como alimentos, estrés o hábitos personales.
¿Qué deberían hacer los consumidores uruguayos?
Ante la incertidumbre, los profesionales de la salud recomiendan adoptar una postura preventiva. Si una persona utiliza Colgate Total 12 Clear Mint y experimenta síntomas inusuales en la cavidad oral, debería suspender su uso y consultar a un odontólogo o médico.
Además, sería deseable que los organismos estatales y asociaciones profesionales comiencen a evaluar la situación con más profundidad y, en caso necesario, emitan comunicados informativos o preventivos que orienten a la población.
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En paralelo, los consumidores tienen el derecho de elegir entre distintas opciones en el mercado, muchas de las cuales contienen compuestos alternativos al fluoruro de estaño, como el fluoruro de sodio o el monofluorofosfato, con perfiles de riesgo más conocidos.
Transparencia y vigilancia: un llamado urgente
Este caso expone un problema estructural: la falta de coordinación entre agencias regulatorias de distintos países. Cuando un producto se retira en una nación por motivos sanitarios, lo esperable sería que los países vecinos tomen nota y activen protocolos de revisión inmediata, especialmente si el producto circula libremente en sus mercados.
La cooperación regional en materia de vigilancia sanitaria sigue siendo un desafío pendiente. Mientras tanto, la responsabilidad recae sobre las autoridades nacionales, que deben velar por el principio de precaución y la salud pública.


