El impacto del efecto Temu en Uruguay podría rondar 200 millones
El auge del comercio electrónico ha transformado radicalmente los hábitos de consumo en Uruguay, y entre los protagonistas más destacados de esta revolución figura Temu, la plataforma china que ha ganado popularidad por ofrecer productos a precios muy bajos, con envío directo al consumidor. Sin embargo, su crecimiento no ha pasado desapercibido para el comercio local, que hoy enfrenta una competencia difícil de igualar.
Julio César Lestido, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), expresó su preocupación por lo que denominó el «efecto Temu», un fenómeno que ya estaría impactando de forma diaria en la actividad de los negocios uruguayos. En declaraciones recientes, Lestido advirtió que el avance de estas plataformas digitales de venta directa no es exclusivo del Uruguay, sino que también ha generado desafíos similares en mercados como Estados Unidos, Francia, Alemania, Argentina, Australia, Canadá, Colombia y México.
La magnitud del fenómeno en cifras
Según datos recientes de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), solo en el mes de mayo ingresaron al país 200.000 paquetes provenientes de Temu, generando un movimiento económico estimado en 19 millones de dólares. Si esta tendencia se mantiene, el volumen anual podría situarse entre 180 y 200 millones de dólares. Esta cifra, aunque aún no oficializada como definitiva, da una idea del fuerte impulso que está tomando el comercio transfronterizo minorista en el país.
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La cifra preocupa a los actores del comercio tradicional, quienes señalan que estos envíos están afectando directamente las ventas en tiendas físicas, provocando en algunos casos el cierre de comercios o la reducción de personal como medida de adaptación a la nueva realidad.
El «efecto Temu» no es exclusivo de Uruguay. En los países mencionados, las autoridades han tomado distintas medidas para intentar equilibrar la cancha: desde la aplicación de aranceles hasta mayores controles aduaneros y normativas sobre el cumplimiento de estándares de seguridad y calidad de los productos importados. Sin embargo, Lestido señaló que «no existen soluciones mágicas», subrayando que cualquier medida debe ser equilibrada y pensada para no vulnerar la libertad de comercio.
En ese sentido, la CNCS ha iniciado conversaciones con las autoridades del gobierno para evaluar alternativas de regulación que, sin frenar el avance del comercio digital, aseguren condiciones más justas para los comerciantes locales. «No estamos en contra de las plataformas», aclaró Lestido, «pero pedimos un marco que contemple los desafíos que esta nueva modalidad representa».
El comercio electrónico pisa fuerte en Uruguay
En paralelo, el ecosistema digital uruguayo está viviendo un crecimiento sostenido en el comercio electrónico. Según un estudio reciente de la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU), el ecommerce alcanzó una facturación de 62.835 millones de pesos uruguayos en lo que va del 2024, lo que equivale a cerca de 1.570 millones de dólares.
El informe revela un crecimiento del 38% en términos nominales y del 32% en términos reales con respecto al año anterior. Esta aceleración supera ampliamente el ritmo de expansión de otras economías latinoamericanas, posicionando a Uruguay en el top 10 global en crecimiento del ecommerce.
Además, las ventas online pasaron de representar el 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2023 al 2% en 2024, y en el ámbito del consumo privado, el ecommerce se incrementó del 2,4% al 3,1%. Esta tendencia no solo refleja una mayor adopción digital por parte de los consumidores, sino también un cambio estructural en la forma de comprar y vender en el país.
Tarjetas de crédito y microtransacciones dominan el escenario
El mismo informe de CEDU también muestra que el 74% de las compras electrónicas se realizan con tarjeta de crédito, lo que refleja una fuerte bancarización del consumo digital. Durante el año se realizaron más de 55 millones de operaciones de comercio electrónico, cifra que marca un récord histórico y que anticipa un nuevo comportamiento de consumo en el mediano y largo plazo.
No obstante, este dinamismo también genera interrogantes en torno a la competencia entre actores locales e internacionales. Si bien el consumidor se beneficia con más opciones y mejores precios, las condiciones de competencia no son siempre equitativas. Las plataformas como Temu, al operar desde el extranjero y bajo regímenes fiscales distintos, pueden ofrecer precios que muchas veces están fuera del alcance de los comerciantes locales.
La discusión sobre cómo regular el comercio digital sin frenar la innovación ni cerrar las puertas al libre comercio es compleja. Uruguay, al igual que otros países, enfrenta el reto de actualizar su normativa aduanera y tributaria para contemplar fenómenos como Temu o Shein, cuyas operaciones suelen eludir impuestos o controles que sí deben cumplir los comerciantes nacionales.
Algunas propuestas sobre la mesa incluyen establecer límites mensuales por usuario para compras vía courier, implementar impuestos específicos para envíos pequeños o exigir mayor transparencia sobre el origen y características de los productos importados. No obstante, cada medida genera controversia, y su implementación requiere consensos entre gobierno, sector privado y consumidores.
El rol del consumidor en el nuevo paradigma
En este escenario, el consumidor también desempeña un papel central. La búsqueda de precios más bajos es entendible, especialmente en contextos económicos adversos, pero también hay una creciente conciencia sobre la importancia de apoyar a los negocios locales. Campañas de promoción del comercio nacional, políticas de fidelización o beneficios tributarios para quienes compren en tiendas uruguayas son algunas estrategias que podrían equilibrar el tablero.
Además, muchos consumidores están comenzando a valorar otros atributos, como la sustentabilidad, la calidad del servicio postventa y la garantía local, factores que pueden inclinar la balanza a favor del comercio físico o de plataformas locales de ecommerce.
¿Una oportunidad para reinventarse?
Si bien el «efecto Temu» representa una amenaza para ciertos modelos de negocio tradicionales, también puede ser una oportunidad para que los comerciantes locales se reinventen. La digitalización del comercio no es una opción, sino una necesidad. Muchas tiendas han comenzado a desarrollar canales propios de venta online, a participar en marketplaces nacionales y a mejorar la experiencia del cliente tanto en lo físico como en lo digital.
El gran desafío es cómo adaptarse rápidamente sin perder competitividad. Las capacitaciones, el acceso a herramientas digitales y la mejora de la logística son claves en este proceso.
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El auge de Temu en Uruguay, con un posible impacto económico de hasta 200 millones de dólares anuales, ha encendido las alarmas en el comercio local. Sin embargo, no se trata únicamente de un problema, sino de un fenómeno global que exige respuestas coordinadas y creativas. Entre la regulación, la transformación digital y el compromiso del consumidor, Uruguay se encuentra ante una encrucijada: proteger su comercio sin cerrar la puerta a la evolución.


