España afianza su liderazgo inversor en Uruguay con nuevos acuerdos
Uruguay ha captado la atención del mundo empresarial español y se consolida como un destino privilegiado para las inversiones extranjeras, en especial las provenientes de España. La visita oficial del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al país sudamericano no solo fortaleció los vínculos diplomáticos entre ambas naciones, sino que también fue la ocasión para relanzar el diálogo económico e impulsar nuevas oportunidades comerciales en sectores estratégicos.
En el marco de su gira por América Latina, Sánchez participó del Encuentro Empresarial Uruguay-España celebrado en Montevideo, un evento organizado por la Cámara de Comercio de España, la CEOE y la Secretaría de Estado de Comercio, que sirvió de plataforma para que empresas de ambos países profundizaran alianzas y plantearan nuevos desafíos conjuntos.
España se ha convertido en el principal inversor internacional en Uruguay, superando a países como Argentina, Suiza y Estados Unidos. Con más de 7.600 millones de dólares acumulados en inversión directa y más de un centenar de empresas activas en territorio uruguayo, la presencia española es una pieza clave en la economía local.
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En su intervención, Sánchez calificó a Uruguay como un “socio confiable” y subrayó la importancia de este tipo de encuentros para construir relaciones duraderas. “No solo compartimos lazos históricos y culturales, sino también una visión común sobre el desarrollo económico, la estabilidad institucional y el compromiso con la democracia”, expresó el mandatario.
Sectores estratégicos bajo la lupa empresarial
Durante el encuentro, las compañías españolas mostraron especial interés en áreas como infraestructura, energía, agua, transporte, servicios financieros y tecnologías de alto valor añadido. Uruguay, por su parte, ofreció una carta de presentación envidiable: estabilidad política, marco jurídico previsible, respeto institucional y apertura al capital extranjero.
Representantes de unas veinte empresas españolas de renombre, como BBVA, Santander, Sacyr, Renfe, Acciona, Mapfre, Elecnor, Viscofan, entre otras, estuvieron presentes en el foro de negocios. Muchas de ellas ya tienen operaciones consolidadas en el país y otras analizan nuevas oportunidades de inversión.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, también acompañaron a la delegación, reforzando el compromiso institucional con la expansión de la presencia española en América Latina.
Impulso al acuerdo Unión Europea – Mercosur
Uno de los ejes centrales del diálogo fue el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, cuya firma definitiva aún está pendiente. Tanto Sánchez como su homólogo uruguayo, Yamandú Orsi, coincidieron en que su implementación es “una necesidad imperiosa” en el actual contexto internacional, marcado por tensiones geopolíticas y el auge del proteccionismo.
“El acuerdo permitirá a nuestras empresas crecer, innovar y competir en un entorno más abierto y transparente”, señaló Garamendi. A su vez, las cámaras empresariales destacaron que el tratado ampliaría el acceso a mercados, promovería la cooperación tecnológica y facilitaría la inversión cruzada entre ambos bloques.
La entrada en vigor de este pacto es vista por muchos como una herramienta fundamental para aumentar la competitividad de las economías latinoamericanas y europeas, y abrir un nuevo capítulo en la relación birregional.
El atractivo uruguayo: Estabilidad y seguridad jurídica
Uno de los elementos más valorados por las empresas españolas es el entorno macroeconómico y legal que ofrece Uruguay. El país ha logrado destacarse por su estabilidad institucional, el respeto por los contratos y un sistema jurídico predecible, factores clave para la atracción de capitales de largo plazo.
En el plano económico, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que la economía uruguaya crecerá un 3,1% en 2024, tras un débil 2023 (0,4%), y mantendrá un ritmo moderado en 2025 y 2026, con expansiones del 2,8% y 2,6%, respectivamente. Estas cifras reflejan un contexto de crecimiento estable, aunque con desafíos en materia de diversificación productiva y mejora de la competitividad.
Según Bonet, “Uruguay ha demostrado ser un país serio, abierto y comprometido con los desafíos globales, lo que lo convierte en un socio estratégico para nuestras empresas. Estamos explorando proyectos en sectores como energías renovables, digitalización, transporte e industria transformadora”.
Un mapa de empresas españolas activas en Uruguay
Actualmente, más de 200 empresas de capital español operan en Uruguay. La diversidad de sectores en los que participan muestra la amplitud del interés inversor: desde la banca y los seguros hasta el turismo, las energías limpias, el transporte y la construcción.
Entre las firmas con fuerte presencia en el país se destacan BBVA, Santander, Telefónica (que vendió recientemente su filial uruguaya a Millicom Spain por 440 millones de dólares), Acciona, Elecnor, Mapfre, Meliá, Air Europa, Renfe, OHLA, Codere, Indra, Comsa, Solarpack, Iberia y muchas más. También han llegado empresas vinculadas a la transformación digital y la innovación, como Seidor y Copasa, y otras en sectores industriales como Cementos Molins o Mecalux.
En términos comerciales, España fue en 2023 el sexto proveedor de bienes para Uruguay y el undécimo comprador, con exportaciones que alcanzaron los 306,7 millones de euros e importaciones por unos 160 millones.
Cooperación bilateral: más allá de la inversión
La visita de Sánchez también incluyó la firma de seis acuerdos bilaterales con el gobierno uruguayo, que abarcan temas clave como sostenibilidad, seguridad, igualdad de género y desarrollo social. Entre ellos destaca la Alianza País para el Desarrollo Sostenible, que busca fomentar la colaboración en proyectos vinculados a energías limpias y eficiencia ambiental.
Este tipo de convenios refuerzan la dimensión política de la relación bilateral, mostrando que el vínculo entre ambos países no se limita a lo económico, sino que también apuesta por un desarrollo equilibrado, inclusivo y respetuoso con los desafíos ambientales del presente.
Sánchez remarcó que España quiere “profundizar sus vínculos con Uruguay desde una perspectiva integral”, apoyando no solo el crecimiento empresarial, sino también el fortalecimiento institucional, la agenda verde y los derechos sociales.
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Las perspectivas para los próximos años son optimistas. Con la ratificación del acuerdo entre la UE y el Mercosur en el horizonte, y una voluntad política clara de ambos lados, se espera que las relaciones comerciales y de inversión entre Uruguay y España continúen intensificándose.
El Gobierno de Orsi ha manifestado su interés en atraer mayor inversión extranjera, especialmente en sectores como infraestructura, agua, transporte, energías renovables e industria. Para ello, se ha comprometido a mantener las condiciones que han hecho de Uruguay un destino atractivo: estabilidad macroeconómica, reglas claras y apertura al mundo.
España, por su parte, ve en Uruguay una plataforma estratégica para ampliar su presencia en América del Sur, con un entorno amigable para los negocios, un alto nivel de seguridad jurídica y una población capacitada y conectada al mundo.

