El vermut artesanal uruguayo que nació en casa y conquista mercados
El vermut está viviendo un renacimiento a nivel mundial, y Uruguay no es ajeno a esta tendencia. Entre las nuevas propuestas que buscan conquistar paladares y espacios en bares, restaurantes y hogares, destaca Domingo, un vermut artesanal que comenzó como un pasatiempo doméstico y hoy ya pisa fuerte en el mercado local.
La marca nació de la mano de Diego Meliánte y su esposa Florencia Núñez, quienes decidieron transformar la tradición familiar y el gusto personal en un proyecto formal que combina memoria, pasión y visión empresarial. Lo que empezó como una práctica casera se consolidó rápidamente como un emprendimiento con identidad, sostenibilidad y proyección.
Raíces familiares y el origen del nombre
La historia de Domingo no puede entenderse sin el vínculo con la memoria familiar. Meliánte recuerda que su abuelo elaboraba vino en Pan de Azúcar, mientras que su abuela tenía el hábito de servirse un vermut cada domingo. De ahí surge no solo la inspiración para el producto, sino también el nombre de la marca, cargado de simbolismo y afecto.
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Este nexo con la tradición fue el primer motor. Diego comenzó a experimentar con recetas de vermut para consumo personal, ajustando hierbas y sabores hasta encontrar un perfil propio. El producto pronto llamó la atención de amigos, que le pedían llevar botellas a reuniones y asados. Así, el boca a boca se convirtió en la primera herramienta de difusión y en el puntapié para pensar en algo más grande.
De hobby doméstico a emprendimiento formal
El paso de la informalidad al negocio se dio en noviembre de 2024, cuando Diego y Florencia decidieron formalizar el proyecto. Al principio, la producción, el etiquetado y el envasado se realizaban en su propio apartamento, lo que refleja el carácter artesanal y la apuesta inicial de los fundadores.
El crecimiento fue tan rápido que pronto necesitaron un esquema más profesional. Allí apareció la oportunidad de asociarse con la bodega Tomassi, de Carlos Tomassi, quien no solo les provee el vino base —Tannat y Moscandel rosado—, sino que también les brinda acceso a instalaciones habilitadas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI). Este paso fue fundamental para pasar de la producción casera a un proceso con registros formales y condiciones sanitarias adecuadas.
En apenas tres meses ya habían elaborado 800 litros en dos tiradas, manteniendo la esencia de un vermut artesanal sin químicos ni conservantes.
Propuestas y formatos innovadores
La línea de Domingo busca adaptarse a distintos públicos y momentos de consumo. Por eso, además de las clásicas botellas de 750 ml, ofrecen alternativas pensadas para la gastronomía y el consumo responsable de recursos:
Barriles para bares, con sistema de canillas libres.
Cajas bag in box de 5 y 10 litros, una opción práctica y más sostenible frente al vidrio, que responde a una creciente demanda de envases eco-friendly.
Este enfoque muestra cómo el emprendimiento integra creatividad, sostenibilidad y visión comercial, tres factores que hoy resultan clave en la industria de bebidas.
La estacionalidad del consumo y las variedades
Si bien el verano es la temporada más fuerte para el vermut, por su asociación con cócteles frescos y momentos sociales al aire libre, Domingo también ha buscado posicionarse en invierno. Esto se logra a través de versiones elaboradas con Tannat, cepa emblemática de Uruguay, que aporta mayor estructura y permite disfrutar el vermut en climas fríos.
Actualmente, la marca se encuentra en 10 a 15 puntos de venta, además de comercializar de manera directa a través de Instagram, una estrategia que refuerza la cercanía con el consumidor y aprovecha el dinamismo de las redes sociales para pequeñas empresas.
El auge del vermut y la competencia en Uruguay
En los últimos años, Uruguay ha vivido fenómenos similares con la cerveza artesanal y el gin, que encontraron un público entusiasta, especialmente entre adultos jóvenes y consumidores de entre 30 y 40 años que buscan bebidas con menor graduación alcohólica y perfiles de sabor innovadores.
El vermut se inscribe en esa tendencia, ofreciendo un abanico de posibilidades en coctelería y consumo social. Domingo compite en un mercado incipiente junto a marcas como Ruster y Flores, pero lejos de verlo como una amenaza, sus fundadores consideran que la diversidad de propuestas enriquece la categoría y ayuda a consolidar al vermut como opción de consumo masivo.
Más allá de la distribución, la estrategia de Domingo apunta a la presencia en eventos como herramienta de posicionamiento. La marca se prepara para participar en La Rural, donde estarán presentes en los stands de España e Italia, y también en el Encuentro Sudamericano de Vermut, que se realizará en el Museo de las Migraciones de Montevideo y espera recibir a más de 5.000 visitantes.
Estos espacios permiten dar a conocer el producto a públicos diversos, generar alianzas comerciales y reforzar el relato de una bebida que mezcla raíces locales con una tendencia global.
Identidad artesanal y sostenibilidad
Uno de los diferenciales de Domingo es su compromiso con la artesanalidad y la sostenibilidad. La producción se realiza sin aditivos químicos ni conservantes, lo que refuerza su autenticidad. Además, los envases alternativos al vidrio representan un aporte en términos de reducción de impacto ambiental.
En un mercado donde los consumidores valoran cada vez más la trazabilidad, la autenticidad y el respeto al medio ambiente, estas características se convierten en un fuerte valor agregado.
El camino de Domingo recién comienza, pero los desafíos son evidentes:
Escalar la producción sin perder el carácter artesanal que los distingue.
Consolidar la distribución para llegar a más puntos de venta en Montevideo y el interior del país.
Competir con marcas ya posicionadas en un mercado aún pequeño pero en expansión.
Explorar la exportación, dado que el vermut uruguayo puede tener un atractivo especial en mercados donde los productos con identidad y origen son altamente valorados.
La visión de los fundadores es clara: seguir creciendo sin perder la esencia que los trajo hasta aquí. Como afirma Meliánte, cada paso dado representa “una validación de todo lo que venimos construyendo” y un motivo de orgullo personal y profesional.
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La historia de Domingo sintetiza el espíritu emprendedor uruguayo: transformar un recuerdo familiar en una marca con identidad propia, combinar tradición y modernidad, y aprovechar las oportunidades de un mercado en auge.
En un escenario donde los consumidores buscan bebidas diferentes, más naturales y sostenibles, el vermut artesanal aparece como una alternativa prometedora. Domingo no solo refleja ese cambio de hábitos, sino que también abre camino a nuevas generaciones de productores que encuentran en la artesanía y la innovación la clave para competir y destacarse.


