Inflación en Uruguay bajó a 4,2 por ciento interanual en agosto
La economía uruguaya sigue mostrando señales de estabilidad en materia de precios. Según el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación interanual se ubicó en 4,2% a agosto de 2025, lo que representa una leve desaceleración respecto a julio (4,5%) y confirma la permanencia de los precios dentro del rango meta oficial por 27 meses consecutivos.
Este resultado genera un escenario de confianza tanto para el gobierno como para los agentes económicos, en un contexto regional donde las presiones inflacionarias siguen siendo relevantes. Sin embargo, detrás de la cifra positiva existen matices: la variación mensual del Índice de Precios del Consumo (IPC) fue prácticamente nula (-0,03%), y el comportamiento de la inflación subyacente y transable muestra diferencias importantes.
La variación mensual: una cifra menor a lo esperado
Agosto registró una inflación mensual negativa de -0,03%, cuando el mercado esperaba un incremento de 0,3% según la encuesta de expectativas del Banco Central del Uruguay (BCU). Esta brecha refleja que la desaceleración fue más marcada de lo anticipado y se debió, principalmente, al comportamiento de la inflación subyacente, que excluye rubros volátiles como frutas, verduras y combustibles.
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La inflación subyacente mostró un incremento marginal de 0,03% en el mes y se ubicó en 4,92% interanual, un dato que confirma la moderación de los precios internos. El economista Aldo Lema, a través de su cuenta en la red X, señaló que la variación nula del IPC estuvo estrechamente vinculada a la baja dinámica de este componente, que volvió a rondar el 0,1% mensual en términos desestacionalizados.
Factores que explican la baja inflación
Varios elementos ayudan a entender por qué la inflación mantiene una tendencia contenida:
El tipo de cambio: la consultora Exante subrayó que la caída del dólar en los últimos meses ha sido un factor clave para reducir la inflación transable, es decir, aquella que corresponde a bienes importados o con precios vinculados al comercio exterior. Un dólar más bajo abarata insumos y productos que llegan del exterior, lo cual se traslada al consumidor final.
Moderación de la inflación no transable: los precios de bienes y servicios producidos localmente también mostraron cierta estabilidad, lo que refleja que la política monetaria y la coordinación de expectativas están teniendo efecto.
Composición sectorial del IPC: varios rubros experimentaron bajas que influyeron directamente en la cifra global. Por ejemplo, los alimentos y bebidas no alcohólicas, la ropa y el calzado, así como el transporte, tuvieron caídas relevantes.
Desagregación por rubros del IPC en agosto
El análisis del INE sobre los distintos sectores del consumo permite observar qué áreas incidieron en la baja general de precios.
Alimentos y bebidas no alcohólicas: el rubro cayó 0,16% en agosto. Dentro de este grupo, se destacó la baja de las carnes rojas y de ciertas verduras, lo que alivió el gasto en la canasta básica. La incidencia total sobre el índice general fue de -0,04 puntos porcentuales.
Ropa y calzado: los precios se redujeron 2,12% en promedio, con bajas significativas en prendas para mujeres (-4,58%), prendas masculinas (-2,02%) y calzado femenino (-3,63%). La incidencia en el IPC fue de -0,05.
Transporte: presentó una variación negativa de -0,08 puntos porcentuales, lo que refleja tanto la estabilidad en combustibles como ajustes a la baja en pasajes y servicios relacionados.
Recreación, deporte y cultura y servicios de educación: ambos rubros aportaron incidencias positivas de 0,03 puntos, mostrando subas moderadas.
Este comportamiento mixto explica la virtual neutralidad del IPC en el mes y la consolidación de la baja interanual.
El Banco Central del Uruguay consulta mensualmente a analistas, empresarios e instituciones financieras para medir las expectativas inflacionarias. En agosto, los resultados mostraron un ajuste a la baja:
Proyección a 12 meses: 4,5% a diciembre de 2025 (desde 4,68% en la medición de julio).
Proyección a 24 meses: 4,88%, dos décimas menos que la estimación anterior.
Estas expectativas se ubican todas dentro del rango objetivo de entre 3% y 6% fijado por las autoridades, lo que refleja confianza en la conducción de la política monetaria y fiscal. La consolidación de la inflación en niveles bajos también contribuye a reducir la incertidumbre y a estimular la inversión y el consumo privado.
Implicancias macroeconómicas
El dato de 4,2% de inflación interanual es significativo por varias razones:
Competitividad regional: en comparación con países vecinos como Argentina o Brasil, Uruguay presenta una inflación sustancialmente menor, lo que refuerza la imagen de estabilidad y previsibilidad.
Política monetaria: el Banco Central cuenta con más margen para sostener una tasa de interés real positiva sin presionar innecesariamente sobre el crédito y la actividad.
Salarios y poder adquisitivo: la desaceleración inflacionaria protege el salario real de los trabajadores, especialmente en un contexto donde las negociaciones colectivas y ajustes de remuneraciones se apoyan en estos indicadores.
Inversión extranjera: mantener una inflación estable y previsible es una señal positiva para los inversores internacionales, que valoran la baja volatilidad macroeconómica.
Aunque el escenario es favorable, persisten riesgos que podrían presionar al alza los precios en los próximos meses:
Factores climáticos: fenómenos como sequías o lluvias intensas afectan la producción agropecuaria, con impacto inmediato en frutas, verduras y carnes.
Tensiones internacionales: la volatilidad en los precios del petróleo o los granos puede trasladarse a la economía local a través de mayores costos de importación.
Demanda interna: si el consumo se reactiva con más fuerza de lo esperado, podrían aparecer presiones inflacionarias en sectores no transables.
La clave estará en el equilibrio que logren las autoridades entre mantener la inflación contenida y sostener el crecimiento económico.
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La inflación en Uruguay alcanzó en agosto de 2025 un mínimo de 4,2% interanual, nivel que no se registraba desde mayo de 2024. Con este resultado, el país mantiene más de dos años de estabilidad dentro del rango meta, algo inusual en la región.
El descenso del dólar, la moderación en los precios internos y la caída de rubros específicos explican gran parte del resultado. No obstante, la situación requiere un seguimiento cercano, ya que factores externos y climáticos pueden alterar el escenario.
Uruguay muestra, por ahora, un equilibrio delicado pero positivo: precios controlados, expectativas alineadas y un entorno económico que favorece la confianza. La tarea pendiente será consolidar esta tendencia en el mediano plazo, garantizando que la estabilidad en los precios se traduzca en mayor bienestar para la población y en un entorno competitivo para el desarrollo productivo.


