En un esfuerzo por impulsar la inclusión financiera y la competitividad, MasterCard está liderando la transformación de la economía mexicana a través de los pagos digitales. Según Mauricio Schwartzmann, Country Manager de la compañía en México, la digitalización va más allá de un simple cambio tecnológico; es una oportunidad estratégica para que empresas de todos los tamaños, especialmente las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), aumenten sus ingresos y optimicen sus operaciones.
De una red de bancos a una empresa tecnológica global
Con una trayectoria de casi seis décadas, MasterCard ha evolucionado de ser una red de bancos en Estados Unidos a convertirse en una empresa global de tecnología. Schwartzmann explica que su éxito se basa en una propuesta de valor sólida: cuanto más pagos procesan, más servicios pueden ofrecer a sus clientes. Al aprovechar los datos de cada transacción, crean un ciclo virtuoso de crecimiento, transformando la información en valor.
En el mercado mexicano, la compañía ve una enorme oportunidad para acelerar la adopción de pagos digitales, impulsada por el crecimiento de las fintechs, el uso generalizado de los teléfonos inteligentes y la adopción de nuevas tecnologías como la tokenización y los pagos sin contacto. El modelo B2B2C de MasterCard les permite trabajar con bancos y otros actores del ecosistema para ofrecer más opciones a los consumidores, lo que a su vez genera más negocios para todos.
Pagos digitales en México: La visión de MasterCard
Para seguir impulsando la digitalización, Schwartzmann identifica tres palancas clave:
- Coordinación entre sectores: La colaboración entre el sector público, el privado y los agentes económicos es fundamental. Existe una visión compartida para impulsar la inclusión financiera, especialmente en las PyMEs.
- Tecnología y demografía: La creciente disponibilidad de celulares, aplicaciones y mejor conectividad ha transformado la relación de las personas con los servicios financieros. Las nuevas generaciones, más familiarizadas con lo digital, están impulsando esta adopción.
- Percepción del usuario: Los usuarios han comenzado a entender los beneficios tangibles de los pagos digitales, como recompensas, puntos, seguridad y acceso a crédito con mejores condiciones. El miedo inicial a la digitalización se está disipando a medida que la gente experimenta sus ventajas.
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Schwartzmann subraya que la ciberseguridad es un desafío global y una prioridad constante. Para abordarlo, MasterCard invierte en innovación y promueve la colaboración en tres frentes:
- Entender el riesgo: Adquiriendo empresas de ciberseguridad para identificar amenazas y vulnerabilidades.
- Regulación: Abogando por un marco normativo que proteja el ecosistema, como la ley de ciberseguridad en México.
- Persecución de delitos: Destacando la importancia de contar con juzgados especializados para estos casos.
El futuro de los pagos: invisibles e interoperables
El futuro, según Schwartzmann, se dirige hacia pagos invisibles, utilizando tecnologías como la biometría. Aunque los pagos se vuelvan más fluidos e imperceptibles, la confianza en la marca sigue siendo crucial. En un ecosistema con múltiples opciones (billeteras digitales, tarjetas, transferencias SPEI), la interoperabilidad es clave para que los usuarios puedan elegir el medio de pago que prefieran.
El mayor potencial de crecimiento en México no es competir, sino digitalizar el mercado que aún opera en efectivo. Al aceptar pagos digitales, las PyMEs no solo aumentan sus ingresos, sino que también generan datos valiosos que les permiten acceder a servicios financieros como crédito y capital de trabajo, impulsando su formalización y crecimiento.
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MasterCard busca acelerar esta transición trabajando en dos frentes: aumentar la cantidad de terminales para los comercios y promover el uso de tarjetas entre los usuarios. Proyectos como los pagos en el transporte público y la tecnología Click to Pay están diseñados para generar nuevos hábitos y hacer que los pagos digitales sean una parte integral de la vida diaria en México. La clave para lograrlo, reitera Schwartzmann, es la colaboración entre todos los actores del ecosistema.

