El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha revelado una alarmante disparidad en la relación comercial entre México y China. En una reciente declaración, Ebrard señaló que por cada dólar que México exporta a China, importa 11, un desequilibrio que considera «muy inconveniente» para la economía nacional.
A pesar de que el intercambio comercial entre ambos países ha crecido, las cifras son claras: las importaciones chinas alcanzaron los 12,487 millones de dólares en octubre de 2024, mientras que el máximo de exportaciones mexicanas a China ha sido de solo 1,190 millones de dólares.
Déficit comercial con China genera preocupación en México
Para mitigar este déficit y proteger la producción nacional, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha propuesto un paquete de aumentos arancelarios de hasta el 50% a las importaciones provenientes de países sin tratados comerciales, como China. Aunque esta medida podría generar una «leve» subida de la inflación del 0.3%, Ebrard defiende que es una acción necesaria para fortalecer la economía mexicana.
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La presidenta Sheinbaum ha aclarado que, si bien se busca proteger la economía interna, su gobierno no pretende generar «ningún conflicto» con otros países.
La relación histórica entre China y México
La relación histórica entre China y México es un tapiz complejo y multifacético que se remonta a varios siglos, mucho antes del establecimiento de las relaciones diplomáticas formales. Desde el comercio en la era colonial hasta la cooperación moderna, sus vínculos han evolucionado, reflejando tanto la geografía como los cambios geopolíticos.
A finales del siglo XIX y principios del XX, una ola de inmigrantes chinos llegó a México. Muchos de ellos vinieron buscando oportunidades económicas, especialmente para trabajar en la construcción de ferrocarriles, en la agricultura (particularmente en el norte del país) y en la minería. A pesar de sus contribuciones al desarrollo del país, esta comunidad enfrentó considerables desafíos. Hubo periodos de xenofobia y violencia, destacándose trágicos eventos como la matanza de chinos en Torreón en 1911, donde más de 300 personas de origen chino fueron asesinadas. No obstante, la comunidad persistió y se integró, dejando una huella cultural duradera en ciudades como Mexicali y la Ciudad de México, donde hoy se pueden encontrar vibrantes barrios chinos.
Las relaciones diplomáticas formales entre China y México se establecieron en 1972, un momento clave en el contexto de la apertura de China al mundo. A partir de entonces, ambos países han fortalecido sus lazos a través de la cooperación en múltiples sectores.
- Comercio e inversión: China es uno de los principales socios comerciales de México. Aunque la balanza comercial favorece en gran medida a China, el comercio bilateral de bienes y servicios es masivo. Además, la inversión china en México ha crecido, especialmente en sectores como la automotriz, la tecnología y las energías renovables.
- Colaboración cultural y académica: Los intercambios culturales se han intensificado. Se han establecido Institutos Confucio en México para promover el idioma y la cultura china, y las universidades de ambos países han firmado convenios de colaboración.
- Foros multilaterales: Ambos países cooperan en foros internacionales como el G20 y la Organización Mundial del Comercio (OMC), abordando temas de interés común y buscando un rol más prominente en la escena global.
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La relación entre China y México ha evolucionado desde una conexión comercial indirecta en la era colonial a una asociación estratégica en la actualidad. A pesar de los desafíos y las diferencias, ambos países continúan explorando caminos para profundizar su cooperación y construir un futuro compartido.

