Colombia reactiva su motor económico, el cierre de 2025 deja una lectura más optimista para la economía colombiana frente a los años inmediatamente anteriores. Según publica Mall & Retail. Sin tratarse aún de un ciclo de crecimiento acelerado, los indicadores muestran una recuperación más clara y consistente, especialmente impulsada por el consumo de los hogares, la fortaleza del comercio y el papel creciente de las remesas como fuente de liquidez. Para el sector retail, estas señales no solo confirman un cambio de tendencia, sino que reafirman su rol como uno de los principales motores de la actividad productiva del país.
Como es habitual al final del año, el balance económico permite entender cómo evolucionó la industria, cuáles fueron las dinámicas que marcaron el comportamiento del mercado y qué factores deberán monitorearse de cara a 2026. En ese análisis, 2025 se consolida como un año de transición: de la cautela y el ajuste, hacia una reactivación moderada pero más estructural.
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Crecimiento económico: recuperación sin euforia
El Producto Interno Bruto de Colombia cierra 2025 con un crecimiento estimado entre 2,6 % y 2,8 %, una cifra que, aunque inferior a los picos de expansión observados en ciclos anteriores, representa una mejora significativa frente a la desaceleración reciente. Este resultado refleja una economía que logró estabilizarse, reducir tensiones internas y encontrar nuevos impulsos en la demanda interna.
La reactivación no ha sido homogénea. Mientras algunos sectores continúan mostrando rezagos especialmente aquellos vinculados a la inversión y la construcción otros, como los servicios y el comercio, recuperaron dinamismo y se posicionaron nuevamente como pilares del crecimiento.
El consumo vuelve al centro de la economía
El principal protagonista del año fue el consumo final de los hogares, que registró un crecimiento cercano al 5,7 %. Esta expansión responde a una combinación de factores: mayor movilidad, normalización de actividades económicas, recuperación gradual del ingreso disponible en los estratos medios y altos, y una percepción de menor incertidumbre frente al futuro inmediato.
Para el retail, este comportamiento se tradujo en mayor tráfico en puntos de venta, mejor rotación de inventarios y una reactivación de categorías que habían mostrado debilidad en años anteriores. Aunque el consumidor sigue siendo más racional y selectivo, la disposición a gastar aumentó frente a 2024.
Comercio y servicios: el eje del repunte
El bloque de comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida cerró el año con un crecimiento aproximado del 5,6 %, consolidándose como uno de los principales aportantes al PIB. Este desempeño confirma el peso estructural de estas actividades dentro de la economía colombiana y su capacidad para reaccionar con mayor rapidez ante cambios en la demanda.
El comercio, en particular, vuelve a ocupar un rol central. El crecimiento anual del comercio total fue del 5,1 %, mientras que el comercio al por mayor y al por menor mostró una expansión destacada del 8,6 %, ubicándose entre las ramas con mejor desempeño económico en 2025.
Ventas minoristas: una recuperación contundente
Uno de los datos más relevantes del año es el comportamiento del comercio minorista. Las ventas reales cerraron 2025 con un crecimiento del 12,6 %, con 19 líneas de mercancías mostrando incrementos simultáneos. Esta amplitud en el crecimiento refleja una recomposición clara de la demanda y una mayor confianza del consumidor.
Categorías como tecnología, electrodomésticos, artículos para el hogar y productos de conveniencia lideraron la recuperación, mientras que moda y calzado avanzaron a un ritmo más moderado, aún condicionadas por la presión del mercado informal y la sensibilidad al precio.
Manufactura: apoyo clave al retail
El sector manufacturero también aportó de forma positiva al cierre del año, con un crecimiento cercano al 4,1 %. Dentro de esta rama, las actividades más vinculadas al retail confecciones, textiles, calzado y muebles mostraron un mejor desempeño, impulsadas por una mayor rotación de inventarios y estrategias comerciales más agresivas.
Las empresas ajustaron surtidos, optimizaron costos y aplicaron promociones más focalizadas, lo que permitió mejorar la eficiencia operativa sin sacrificar competitividad. Este ajuste estructural contribuyó a que la manufactura acompañara el repunte del consumo.
¿De dónde salió la liquidez de los hogares?
Detrás del crecimiento del consumo hubo varios factores que ampliaron la capacidad de gasto de los hogares durante 2025. El primero fue el aumento del gasto público, asociado a la creación de cerca de 200.000 empleos estatales, lo que incrementó el flujo de ingresos hacia segmentos con alta propensión al consumo.
El segundo factor, y uno de los más determinantes del año, fue el récord histórico en remesas. Colombia cerró 2025 con ingresos cercanos a los US$13.000 millones por este concepto, beneficiando directamente a cerca del 20 % de los hogares. Estos recursos se convirtieron en un soporte clave para el consumo, especialmente en regiones intermedias y ciudades con alta migración.
El tercer elemento fue el crecimiento del crédito de consumo, que avanzó alrededor del 30 % anual en modalidades como tarjetas de crédito, préstamos de libre destinación y libranzas. Este acceso al financiamiento permitió sostener el gasto, aunque también elevó el nivel de endeudamiento de los hogares.
Un factor sensible: consumo financiado y riesgos futuros
Un elemento que genera atención es que una parte importante del crecimiento del consumo no provino de un aumento estructural del ingreso, sino del endeudamiento. Se estima que cerca del 70 % del crecimiento adicional del gasto de los hogares estuvo apalancado en crédito.
Esto implica un riesgo latente para 2026: si las tasas de interés se mantienen elevadas o si las condiciones de otorgamiento se endurecen, el consumo podría perder fuerza. Para el retail, este escenario exige cautela en la planeación, gestión de inventarios y estrategias de precio.
Inflación: mejora gradual, pero aún elevada
La inflación cerró 2025 en 5,30 %, manteniéndose en una senda descendente frente a los picos recientes, pero aún por encima del nivel óptimo para proteger el poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos.
Esta presión inflacionaria continuó afectando categorías sensibles al precio, como alimentos, moda y calzado, que mostraron una recuperación más lenta. Sin embargo, la moderación inflacionaria permitió mayor previsibilidad y ayudó a estabilizar decisiones de consumo hacia el segundo semestre del año.
El cierre del año: una temporada decisiva
Los meses de noviembre y diciembre, que concentran el mayor volumen de gasto del país, fueron determinantes para consolidar la recuperación del comercio. Las campañas de fin de año, combinadas con promociones, crédito y mayor tráfico en centros comerciales, permitieron cerrar 2025 con un balance favorable para el retail organizado.
Tecnología, electrodomésticos y artículos para el hogar lideraron las ventas, mientras que las categorías de moda lograron estabilidad, aunque sin alcanzar todavía el dinamismo previo a la desaceleración.
Un retail más resiliente y estratégico
El balance general de 2025 muestra un retail más maduro, más estratégico y mejor preparado para un entorno competitivo exigente. Las empresas aprendieron a operar con márgenes ajustados, consumidores más informados y una mayor presión de costos.
La omnicanalidad, la eficiencia logística, la segmentación de ofertas y el enfoque en valor se consolidaron como pilares del modelo comercial, fortaleciendo la capacidad de adaptación del sector.
El gran reto para 2026
Si bien la economía colombiana cierra 2025 con señales claras de reactivación, el desafío para 2026 será equilibrar el protagonismo del consumo con un repunte sostenido de la inversión. Sin mayor inversión privada y pública, el crecimiento podría perder tracción y limitar la expansión de la capacidad productiva.
Para el retail, esto implica un entorno de oportunidades, pero también de prudencia. Comprender las nuevas dinámicas del consumidor, anticipar cambios en el crédito y mantener estructuras flexibles será clave para capitalizar un mercado que, aunque más complejo, vuelve a mostrar señales de dinamismo.
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Una economía que vuelve a moverse
En síntesis, 2025 marca el retorno de la economía colombiana a una senda de crecimiento moderado, impulsada por el consumo, el comercio y la resiliencia del sector servicios. El retail cierra el año fortalecido, con una demanda más estable y un ecosistema que continúa evolucionando.
No es aún un ciclo de expansión acelerada, pero sí una base más sólida sobre la cual construir. La capacidad del país para transformar esta recuperación en crecimiento sostenible dependerá de las decisiones que se tomen en 2026, tanto en política económica como en inversión productiva.


