Demografía 2025, el consumo cambia de rostro, al cierre de 2025, el balance del retail colombiano deja claro que una de las fuerzas más influyentes sobre el consumo no provino de la tecnología, la inflación o la competencia internacional, sino de un factor más profundo y estructural, la transformación demográfica del país. Según publica Mall & Retail. Menos nacimientos, hogares más pequeños, una población que envejece con rapidez y un crecimiento sostenido del vínculo emocional con las mascotas están redefiniendo qué se compra, cómo se compra y por qué se compra en Colombia.
Como cada final de año, Mall & Retail analiza los hechos que marcaron el desempeño del sector, no solo para entender lo ocurrido, sino para anticipar escenarios hacia 2026. En esta edición, la demografía se consolida como una variable estratégica que obliga a las marcas, retailers y centros comerciales a repensar su propuesta de valor. El consumo no desaparece, pero cambia de forma, de ritmo y de prioridades.
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Un país que crece más lento y envejece más rápido
Las proyecciones más recientes del Dane confirman que Colombia se encamina hacia un punto de inflexión poblacional. Aunque el país continúa creciendo en número de habitantes pasando de 48,26 millones en 2018 a cerca de 53,05 millones estimados para 2025, la velocidad de ese crecimiento se desacelera de manera sostenida. La población alcanzaría su máximo en 2043, con aproximadamente 56,04 millones de personas, para luego iniciar un descenso gradual que la llevaría a 50,59 millones en 2070.
Este cambio no es menor. La tasa de crecimiento poblacional, que en 2018 era del 1,75 %, se encamina hacia un escenario de decrecimiento estimado en -0,75 % para 2070. Esto significa que Colombia está envejeciendo más rápido de lo que se preveía hace apenas una década. Para el retail, este dato no es estadístico: es estratégico. Una población más longeva consume distinto, prioriza otras categorías y exige experiencias alineadas con nuevas etapas de la vida.
Menos nacimientos, generaciones más pequeñas
Uno de los factores más determinantes de esta transformación es la fuerte caída en el número de nacimientos. Entre 2019 y 2024, los nacimientos se redujeron en un 31 %, llevando la tasa de fertilidad a apenas 1,1 hijos por mujer, muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional, estimada en 2,2. Este dato marca un quiebre histórico para un país que durante décadas tuvo una base poblacional joven y en expansión.
La consecuencia es clara: cada generación será más pequeña que la anterior. Para el retail, esto impacta directamente categorías que tradicionalmente han sido pilares del consumo, como moda infantil, juguetes, productos de maternidad, educación temprana y entretenimiento para niños. La demanda no desaparece, pero se contrae estructuralmente, obligando a las marcas a redefinir su estrategia.
Algunas compañías ya comenzaron a anticiparse. Empresas como Offcorss, referentes en moda infantil, han diversificado su portafolio hacia segmentos con mayor proyección, como productos para mascotas, al tiempo que fortalecen su presencia internacional para mantener escala y relevancia. Este tipo de movimientos refleja una lectura clara del entorno: el mercado local cambia y la adaptación ya no puede postergarse.
Hogares distintos, decisiones distintas
La transformación demográfica no solo se expresa en menos nacimientos, sino también en una nueva configuración de los hogares. En 2025, Colombia registra un aumento sostenido de hogares unipersonales, parejas sin hijos y adultos mayores que viven solos o en estructuras familiares más pequeñas. Este fenómeno modifica profundamente las prioridades de gasto.
Estos consumidores destinan menos presupuesto a categorías tradicionales del hogar numeroso y más recursos a bienestar, conveniencia, salud, gastronomía, tecnología, experiencias y, de manera muy destacada, mascotas. El gasto se vuelve más selectivo, más racional y más orientado al valor percibido. No se trata de consumir menos, sino de consumir mejor, con mayor conciencia sobre el beneficio recibido.
Para las marcas, este cambio exige ajustes finos en surtidos, formatos y comunicación. La omnicanalidad deja de ser un diferencial para convertirse en un estándar, mientras la personalización gana protagonismo como herramienta para conectar con estilos de vida diversos y cambiantes.
Mascotas: de compañía a eje del consumo
Dentro de este nuevo mapa demográfico, el mercado de mascotas se consolida como uno de los segmentos más dinámicos y atractivos del retail colombiano en 2025. La humanización de los animales de compañía avanza con fuerza, impulsada por hogares más pequeños y por la decisión consciente de muchas personas de postergar o renunciar a la paternidad.
Las mascotas ya no ocupan un lugar secundario en el presupuesto familiar. Nutrición premium, servicios veterinarios especializados, productos de bienestar, accesorios, seguros y experiencias forman parte de un ecosistema de consumo en expansión. Además, este segmento muestra una alta recurrencia de compra y una fuerte afinidad con los canales digitales, lo que lo convierte en un motor de crecimiento especialmente atractivo.
Los retailers especializados han fortalecido su infraestructura, ampliado formatos y desarrollado programas de fidelización robustos. Paralelamente, las grandes superficies han profundizado su surtido para capturar una demanda que crece de manera constante y transversal. En muchos centros comerciales, las tiendas de mascotas se han convertido en anclas de tráfico, algo impensable hace apenas una década.
Envejecimiento y nuevas oportunidades
El envejecimiento poblacional también está reconfigurando sectores clave como salud, educación, vivienda y bienestar. Para el retail, esto abre oportunidades en categorías que hasta ahora tenían un peso menor en el mix comercial. Productos de cuidado personal avanzado, soluciones ergonómicas, servicios de salud preventiva, gastronomía saludable y experiencias culturales ganan protagonismo frente a categorías más orientadas al consumo masivo juvenil.
Los centros comerciales, sensibles a estos cambios, están ajustando su tenant mix. Restaurantes con propuestas diferenciadas, clínicas especializadas, gimnasios, espacios de coworking y tiendas de mascotas ocupan cada vez más espacio, mientras segmentos con menor proyección estructural pierden relevancia. El centro comercial deja de ser solo un espacio de compras para convertirse en un lugar de servicios, bienestar y socialización adaptado a nuevas realidades demográficas.
Un consumidor más racional y digital
El consumidor colombiano de 2025 es también más informado, más exigente y más digital. La combinación de hogares más pequeños, presión económica y acceso a información ha impulsado un consumo planificado, donde la comparación de precios, la evaluación de beneficios y la afinidad con marcas con propósito pesan más que el impulso.
El comercio electrónico se consolida como una herramienta esencial para este consumidor, no solo como canal de compra, sino como espacio de exploración, comparación y decisión. La experiencia física sigue siendo relevante, pero se integra de manera natural con el entorno digital, dando lugar a recorridos híbridos que combinan conveniencia, asesoría y experiencia.
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Un nuevo mapa para el retail
El balance de 2025 confirma que Colombia avanza hacia un nuevo mapa del consumo. La demografía —en su dimensión de tamaño poblacional, edad, estructura de hogares y vínculos emocionales— se convierte en una variable central para definir la estrategia del retail. Las marcas que comprendan estas señales podrán anticipar la demanda, ajustar su portafolio y capturar oportunidades en un mercado que, aunque más complejo, sigue ofreciendo amplios espacios de crecimiento.
Para el sector, leer a tiempo estas transformaciones ya no es opcional. Es una condición para competir en un entorno donde el consumidor cambia más rápido que las estructuras tradicionales del comercio. Menos nacimientos, más mascotas y nuevas formas de vivir no son solo datos demográficos: son el reflejo de un país que redefine su manera de consumir y de relacionarse con las marcas.


