Se avecina la mayor transformación de los supermercados en la historia.
Las revoluciones míticas en este sector fueron
* Tecnológicas, como la llegada de los carritos de la compra, el escáner de precios;
* Estructurales como la revolución de los formatos (el autoservicio, super, hiper) ;
* Conceptuales como la globalización del surtido, lo orgánico y local, los horarios más prolongados, internet y los super.com, las guerras de precios y las tarjetas de fidelización, , las marcas blancas…
Pero todas esas revoluciones se han hecho en un escenario donde los retailers eran distribuidores de productos y bebidas. Hoy esa era está agotada: los retailers no pueden ser solo distribuidores, deben ser mucho más de cara a los consumidores y a los fabricantes.
Hoy, por ej, en China las plataformas digitales se están saltando a los supermercados y conectando a millones de chinos con 17 millones de agricultores, enviado directamente los productos a los domicilios particulares de las grandes urbes en cuestión de horas. Es el movimiento global D2C. Directo al consumidor, saltándose al distribuidor.
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Los distribuidores de alimentos y bebidas, deben hacer frente a retos sin precedentes: el hecho de que en 20 años seamos en el mundo 1.4 mil millones de personas más que hoy. En 2043 seremos 9.2 mil millones que tendrán que llenar sus estómagos diariamente), el cambio climático, el crack de la cadena global, y las nuevas fuentes de suministros de alimentos, entre otras.
Las cadenas de supermercados deben aspirar a ser ecosistemas omniclientes. Vamos hacia un mundo de hogares inteligentes con frigoríficos inteligentes que harán posible que los alimentos y bebidas ya no incluyan fechas de «caducidad» y vamos al metaverso en la cocina con hologramas recomendándonos qué comer, y vamos al live streaming con conexión en directo con la sala de venta de frescos del supermercado, y a la tolerancia zero con el plástico y el regreso infinito del granel, y a los precios dinámicos y ultrapersonalizados en los móviles de los consumidores mientras pasean por los pasillos, y al adelgazamiento brutal del número de referencias de productos en sala de exposición.
Vamos a la agricultura gobernada por la inteligencia artificial.
Vamos a la automatización de muchas las labores rutinarias en el piso de venta. Al giro en el rol del empleado en los supermercados. Vamos a la revolución verde y urgente de la cadena de suministro, y a que las personas en lugar de llenar sus canastas primero y decidir más tarde qué cocinar,planificarán las comidas con anticipación y la tecnología reuniría todos los ingredientes, reduciendo el desperdicio alimentario.
Vamos al fin de muchos supermercados tal como lo conocemos para convertirse el zonas sociales que reservan espacios comunitarios con cocinas, zonas de cultura nutricional, jardines y huertas abiertos a los clientes….
