«Entre Sobres y Decisiones: La Importancia de ser Dueños de Nuestros Resultados» es el tema que nos propone Willem F. Schol, Presidente de AmericaRetail & Malls.
Recientemente leí un artículo publicado por Korn Ferry bajo el título “Owning the Outcome”.
El artículo me pareció muy interesante y relevante para compartirlo. Por un lado por el aprendizaje que entrega y por otro porque no habla de un caso de éxito o de nuestros aciertos. El aprendizaje? El verdadero reto del liderazgo radica en asumir la responsabilidad con integridad, ser dueños de nuestras decisiones y los resultados de ellas y estar dispuestos a aprender de cada experiencia.
En el mundo empresarial, la historia de la sucesión de un CEO puede ofrecer valiosas lecciones sobre la responsabilidad y la rendición de cuentas. Imaginemos una empresa que acaba de completar la sucesión de su CEO. El antiguo CEO, al despedirse, le dice a su sucesor: «Si alguna vez tienes problemas, revisa el cajón superior de tu escritorio».
Seis meses después, las ventas de la empresa se estancan. Recordando el consejo recibido, el nuevo CEO abre el cajón y encuentra tres sobres. En el primero, se lee: «En caso de problemas, abre este sobre primero». Dentro, una carta dice: «Culpa a tu predecesor». Esta estrategia funciona inicialmente, pero no por mucho tiempo.
Seis meses después, la situación empeora. El CEO abre el segundo sobre, que contiene una sola palabra: «Reestructura». Inmediatamente, anuncia una reorganización importante, que funciona temporalmente. Pero después de un año, las ventas caen drásticamente.
Finalmente, el CEO abre el último sobre. El mensaje dice: «Prepara tres sobres».
La rendición de cuentas no es un concepto nuevo, pero su importancia se agranda en un entorno empresarial en constante cambio. No se trata solo de ser responsables en el presente; es la capacidad de asumir los resultados de nuestras acciones, sean estos positivos o negativos, lo que define el verdadero carácter de un líder. La honestidad y la humildad son esenciales en este proceso. Debemos mirarnos al espejo y evaluar cuán responsables somos realmente de nuestras acciones y decisiones.
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Esto nos lleva a una reflexión crítica. A menudo, pensamos en la responsabilidad desde la perspectiva de cómo los demás son responsables ante nosotros. Sin embargo, es imperativo que primero nos confrontemos a nosotros mismos. Para ello, pregúntese cuántas veces dice «Lo siento» o reconoce su culpa. Esta autoevaluación, aunque sencilla, revela mucho sobre nuestra disposición a asumir la responsabilidad.
La buena noticia es que la rendición de cuentas es una herramienta poderosa para mejorar el rendimiento tanto a nivel individual como organizacional.
En este viaje de cambios constantes, no olvidemos que la rendición de cuentas que deseamos ver en los demás debe comenzar con cada uno de nosotros. Solo a través de la honestidad y la humildad podremos decir: «Cualquiera que sea el resultado, lo asumiré». Este enfoque no solo fortalece nuestro liderazgo, sino que también invita a otros a seguir nuestro ejemplo, creando un entorno laboral más cohesionado y resiliente.
Volviendo a nuestra historia, al final del día, no existe un cuarto sobre que nos salve de las consecuencias de nuestras decisiones. La rendición de cuentas que deseamos ver en los demás comienza con nosotros mismos. Al final del día, el verdadero liderazgo no se mide únicamente por las decisiones tomadas, sino por la valentía de asumir las consecuencias y aprender de ellas. En un mundo donde cambiar es la única constante, que nuestra responsabilidad sea el faro que guíe nuestras acciones y, en última instancia, el éxito de nuestras organizaciones.
Recuérdelo, no hay cuarto sobre!

