Tienda de mascotas: Historia de un negocio que creció con amor animal
En el corazón de la Patagonia argentina, una historia de perseverancia y visión empresarial ha tomado forma con un protagonista inesperado: el alimento para mascotas. Lo que comenzó como una pequeña iniciativa informal de reparto en automóvil, hoy se ha transformado en una red de más de 30 locales que se extiende a lo largo de 13 ciudades y cruza incluso las fronteras nacionales. “Tienda de Mascotas”, emprendimiento liderado por Hernán Lagar y su equipo, representa uno de los ejemplos más sólidos de crecimiento sostenido en el rubro de productos para animales en el sur del continente.
Los humildes comienzos de un sueño con motor propio
Corría el año 2001 cuando Lagar y sus socios comenzaron a recorrer las calles de Bariloche distribuyendo alimento balanceado desde un vehículo particular. Lo que parecía una apuesta modesta en un contexto económico adverso, pronto reveló su verdadero potencial. Apenas inauguraron su primer local físico en noviembre de ese mismo año, el país entró en una de las crisis más profundas de su historia. Sin embargo, lejos de detenerse, el equipo redobló esfuerzos en 2002, convencidos de que el mercado de las mascotas no solo sobreviviría, sino que crecería.
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En ese entonces, la tendencia de alimentar a los animales con comida casera aún era predominante: ocho de cada diez personas cocinaban para sus mascotas. Pero las cosas comenzaron a cambiar aceleradamente. La adopción del alimento balanceado se expandió en los hogares argentinos, modificando por completo el panorama del consumo. “Pasamos a un 90% de personas que compran alimento en lugar de cocinar”, relató Lagar en una entrevista radial reciente, recordando aquellos años de transformación.
La clave del crecimiento de Tienda de Mascotas estuvo en identificar oportunidades de expansión sin perder de vista los valores que cimentaron su origen. La primera etapa de crecimiento se dio con la apertura de locales en ciudades cercanas como El Bolsón y San Martín de los Andes, junto a socios estratégicos que siguen siendo parte del proyecto hasta hoy.
Uno de los momentos de quiebre más relevantes ocurrió en 2010, cuando Walmart desembarcó en Bariloche y les ofreció abrir un local dentro de sus instalaciones. A partir de allí, la cadena de tiendas comenzó a replicar su modelo en cada nueva ciudad en la que Walmart abría una sucursal. En solo tres años, la empresa pasó de siete locales en 2008 a 25 en 2011. Ese crecimiento fue tan vertiginoso como inesperado. “Fue desproporcionado y desordenado”, reconoce Lagar, haciendo alusión a las dificultades de mantener una estructura organizada en medio de una expansión acelerada.
Resiliencia frente a los vaivenes económicos
La historia de Tienda de Mascotas está íntimamente ligada a la historia económica del país. Luego de sortear la crisis del 2001, también tuvieron que adaptarse al nuevo escenario que se generó tras la pandemia de COVID-19. Durante el confinamiento, muchas personas adoptaron mascotas, lo que impulsó una mayor demanda de productos y servicios especializados. A eso se sumaron políticas gubernamentales como el programa “PreViaje”, que promovieron el turismo interno y beneficiaron a ciudades como Bariloche.
Sin embargo, el escenario actual muestra señales de una nueva etapa de desafíos. “Ya no es la crisis de 2001, pero la baja temporada volvió a sentirse”, afirma Lagar, quien destaca también cómo la diferencia de precios con Chile, especialmente en productos como la indumentaria, lleva a muchos consumidores a cruzar la frontera. Estos factores impactan directamente sobre el flujo de ventas, aunque la fidelidad de los clientes y la consolidación de la marca ayudan a mitigar esos efectos.
Uno de los aspectos más destacados del modelo de negocio de Tienda de Mascotas es la importancia que se le da a las relaciones humanas dentro de la organización. A diferencia de muchas empresas que fracasan cuando los negocios se mezclan con la amistad, esta historia es la excepción que confirma la regla. “No es un negocio entre amigos, es amigos haciendo negocios”, remarca Lagar, al referirse a sus socios, con quienes comparte una historia de vida además de un proyecto empresarial.
El equipo ha logrado consolidar una cultura organizacional basada en la confianza, el respeto y la profesionalización. “Tenemos empleados con más de 15 años con nosotros. Son parte de la familia”, señala. Además, han sabido rodearse de asesores clave, como un gerente general y expertos en planificación estratégica, que les han permitido ordenar el crecimiento y proyectar el futuro con metas claras y medibles.
Proyectos a futuro: de la industrialización al traspaso generacional
Lejos de conformarse con lo alcanzado, Tienda de Mascotas ya tiene varios desafíos en su horizonte. Uno de los principales es desarrollar su propia línea de alimento balanceado. Esto no solo les permitiría mejorar sus márgenes de rentabilidad, sino también asegurar la calidad del producto y construir una marca aún más sólida en un mercado cada vez más competitivo.
Pero quizás el reto más importante no sea económico, sino humano: el traspaso generacional. Los hijos de los fundadores, que crecieron viendo el esfuerzo detrás del emprendimiento, hoy comienzan a involucrarse en diferentes áreas del negocio. “Algunos de esos chicos que se trepaban a las bolsas hoy están atendiendo en los locales”, dice Lagar con orgullo. La transición generacional implica formar líderes, transferir valores y encontrar nuevas formas de gestión que respeten la esencia original del proyecto.
Además, los planes de internacionalización continúan sobre la mesa. Ya cuentan con una tienda en Puerto Montt, Chile, y se proyecta la apertura de al menos tres más en ese país en los próximos meses.
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El caso de Tienda de Mascotas demuestra que el éxito no siempre depende de grandes capitales iniciales ni de estructuras complejas, sino de la capacidad de leer el mercado, adaptarse a las circunstancias y, sobre todo, rodearse de las personas adecuadas. En un país donde los ciclos económicos suelen ser impredecibles, la historia de este emprendimiento nacido en un auto de reparto es un testimonio inspirador de cómo la pasión, la amistad y la constancia pueden convertirse en una fórmula ganadora.
Desde las calles de Bariloche hasta los locales en ciudades chilenas, Tienda de Mascotas ha consolidado una marca que no solo crece en tamaño, sino en significado. Una historia que reafirma que las grandes ideas pueden surgir de los lugares más humildes y, con visión, trabajo y un equipo comprometido, transformarse en referentes regionales.


