Salud animal de bajo costo despierta interés en cadenas de farmacias
El auge de los consultorios veterinarios de bajo costo y su atractivo para grandes cadenas
El mercado del cuidado veterinario en México está experimentando una transformación silenciosa pero poderosa. A medida que las mascotas se consolidan como miembros fundamentales de muchas familias, surgen oportunidades de negocio que antes pasaban desapercibidas. Entre ellas, los consultorios y clínicas veterinarias de bajo costo están captando cada vez más atención, no solo de emprendedores del rubro, sino también de gigantes del retail y del sector farmacéutico que comienzan a ver el potencial de este segmento.
Un mercado en crecimiento con oportunidades poco explotadas
El valor proyectado del mercado de atención médica veterinaria en México podría alcanzar los 1.590 millones de dólares hacia 2029, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 6.39%, de acuerdo con datos de la consultora Mordor Intelligence. Esta proyección sugiere que el sector no solo tiene potencial, sino también estabilidad a mediano y largo plazo, algo que resulta especialmente atractivo para grandes inversionistas.
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A pesar de estas cifras alentadoras, el desarrollo del segmento de bajo costo ha sido tímido, posiblemente por la falta de una estructura empresarial clara en la mayoría de las clínicas actuales. Esta brecha ha abierto la puerta a que cadenas consolidadas, como farmacias y retailers, consideren su incursión en este nicho con modelos más robustos, integrales y financieramente viables.
SimiPet Care: El primer paso de las farmacias en la atención veterinaria
Farmacias Similares ha sido pionera en este ámbito con el lanzamiento de SimiPet Care, un servicio que busca ofrecer atención veterinaria asequible y accesible a distintos sectores de la población. Esta iniciativa ha llamado la atención de otros actores relevantes como Farmacias del Ahorro y Walmart de México y Centroamérica, que podrían estar evaluando estrategias similares para incursionar en el sector.
De hecho, Walmart ya había mostrado interés previamente. Antes de la pandemia, realizó un intento de implementar una farmacia veterinaria piloto, aunque sin el éxito esperado. Posteriormente, en 2023, su matriz en Estados Unidos anunció un acuerdo con la plataforma de telesalud veterinaria Pawp, para ofrecer servicios de atención médica remota, incluyendo videollamadas con veterinarios y asistencia para emergencias.
Más que atención: la clave está en la venta de medicamentos
Para las grandes cadenas, el atractivo no se limita únicamente a las consultas veterinarias. De hecho, uno de los mayores incentivos financieros podría residir en la venta de medicamentos. Según expertos del sector, este es el verdadero motor económico detrás de los consultorios veterinarios.
Sin embargo, este modelo aún presenta desafíos. Actualmente, muchas clínicas no cuentan con marcas propias para sus productos, lo que limita los márgenes de rentabilidad. Para solucionarlo, las empresas interesadas podrían optar por adquirir laboratorios ya existentes o bien contratar maquilas especializadas para fabricar sus productos.
En este punto, entra en juego la regulación del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), que impide la producción simultánea de medicamentos para uso humano y veterinario en un mismo laboratorio. Esta normativa obliga a los nuevos jugadores a diversificar sus operaciones o establecer alianzas estratégicas con terceros.
Uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de clínicas veterinarias es la inversión inicial que requiere su instalación. Se estima que montar un hospital veterinario competitivo en México demanda entre cinco y siete millones de pesos, una cifra considerable para emprendedores individuales.
La estadística también juega en contra: solo cuatro de cada diez clínicas veterinarias creadas por emprendedores logran mantenerse operativas por más de una década. Las razones son variadas, pero una de las más relevantes es que la mayoría de los médicos veterinarios no cuentan con formación empresarial. Aspectos como la contabilidad, los temas fiscales, la gestión de recursos humanos o el cumplimiento regulatorio suelen estar fuera de su dominio, lo cual complica la sostenibilidad del negocio.
En palabras de expertos del Grupo de Amascota de la Conafab, la profesionalización de las clínicas veterinarias como empresas es un fenómeno relativamente reciente. Esto implica que todavía queda un largo camino por recorrer para que estos espacios se consoliden como negocios rentables y sostenibles.
La escasez de profesionales también frena el avance
Otro reto que enfrenta el sector es la disponibilidad limitada de médicos veterinarios. Aunque México cuenta con 47 universidades —incluyendo privadas— que ofrecen la carrera, la oferta de profesionales no cubre la demanda creciente. Esta escasez pone en entredicho la capacidad del sistema para sostener un crecimiento acelerado de consultorios veterinarios, especialmente si el modelo se populariza entre grandes cadenas.
Asimismo, los centros de atención animal deben cumplir con estrictas normativas impuestas por autoridades como la Cofepris, la Profeco y la ya mencionada Senasica. Estas regulaciones exigen instalaciones separadas para farmacias y consultorios, además de otros requisitos logísticos y sanitarios que pueden encarecer el proceso de apertura y operación.
Cultura preventiva: un cambio que todavía está por llegar
Más allá de los aspectos financieros y regulatorios, existe otro desafío estructural: la falta de cultura preventiva entre los dueños de mascotas. Aún es común que muchas personas acudan al veterinario solo en situaciones de emergencia, y no como parte de un cuidado sistemático y periódico.
Este hábito limita la demanda constante de servicios veterinarios, algo esencial para que estos centros logren rentabilidad sostenida. La educación del consumidor es, por tanto, un elemento clave para el éxito del modelo de bajo costo, ya que fomenta la fidelización y asegura una clientela estable.
La profesionalización del sector como condición para el crecimiento
A medida que se consolida la presencia de las mascotas como parte central en los hogares, se hace evidente la necesidad de contar con servicios veterinarios accesibles, profesionales y sostenibles. La llegada de grandes cadenas podría aportar la estructura empresarial que el sector necesita para escalar, estandarizar procesos y ampliar su cobertura geográfica.
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Sin embargo, esto no está exento de riesgos ni desafíos. La formación de talento, el cumplimiento normativo y la creación de una cultura de cuidado preventivo serán factores determinantes en el éxito o fracaso de estos nuevos modelos.
Lo que sí parece claro es que el mercado está madurando, y con ello, se abre una ventana de oportunidad para transformar radicalmente el acceso a la salud veterinaria en México.

