¿Sabías que el alimento de tu gato podría venir de Tailandia?
La globalización de las cadenas de suministro ha dado lugar a situaciones curiosas, como que el alimento de tu mascota, ese que compras en el supermercado o tienda online, haya recorrido miles de kilómetros desde Asia. De hecho, es muy probable que provenga de Tailandia, país que en los últimos años se ha posicionado como el mayor exportador de comida para mascotas hacia Estados Unidos, superando incluso a gigantes históricos del sector. Sin embargo, la estabilidad de esta industria enfrenta una amenaza cada vez más palpable: la volatilidad en las políticas comerciales estadounidenses, especialmente en torno a los aranceles.
TAILANDIA: EL NUEVO GIGANTE DE LA COMIDA PARA MASCOTAS
Durante las últimas dos décadas, Tailandia ha consolidado su lugar como uno de los principales centros de producción de alimentos para mascotas. Gracias a una industria alimentaria altamente desarrollada, disponibilidad de materias primas (especialmente subproductos del pescado y la carne) y mano de obra calificada, empresas tailandesas han comenzado a dominar un sector en crecimiento.
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Una de esas empresas es SIP Siam Inter Pacific, que produce golosinas y alimentos húmedos para mascotas. Esta compañía familiar, que comenzó hace casi 60 años fabricando guantes de cuero, ha encontrado su nicho en la exportación de snacks para gatos y perros, especialmente hacia mercados exigentes como Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, el futuro de esta y muchas otras compañías del sudeste asiático se ha vuelto incierto tras los anuncios de la administración Trump, que propuso un arancel del 36% a ciertos productos tailandeses. Aunque por ahora dicha medida está suspendida temporalmente, el riesgo sigue latente.
LOS ARANCELES COMO HERRAMIENTA POLÍTICA
La política comercial de Estados Unidos se ha vuelto cada vez más impredecible. El uso de aranceles como instrumento de presión geopolítica ha generado tensiones no solo con China, sino también con países aliados y socios estratégicos, como Tailandia.
Para empresas como la de Chatchai Lertviwatkul, CEO de SIP, la amenaza de un arancel tan alto no solo supone un golpe económico, sino que también pone en jaque años de relaciones comerciales. «Nuestros clientes en Estados Unidos no pueden asumir ese incremento de precios», expresó, asegurando que si se impone la tarifa, se verán obligados a suspender sus envíos al mercado norteamericano.
Aunque se especulaba que el arancel podría ser de entre el 10 y el 15%, la cifra del 36% fue inesperada. Incluso con el arancel “básico” del 10%, los costos ya han aumentado considerablemente, afectando la competitividad de los productos tailandeses.
EL EFECTO DOMINÓ EN LA INDUSTRIA GLOBAL
Esta situación no solo afecta a los exportadores tailandeses. Las marcas estadounidenses que dependen de estas importaciones también están en riesgo. Subir precios al consumidor no siempre es una opción viable en un mercado tan competitivo como el del pet food.
Por eso, muchas compañías han comenzado a diversificar sus fuentes de producción o buscar acuerdos políticos favorables. Las autoridades tailandesas, por su parte, han indicado que están dispuestas a negociar con Estados Unidos, incluyendo la reducción de aranceles al maíz estadounidense (actualmente en un 73%) como gesto de buena voluntad.
Más allá de las tensiones comerciales, lo cierto es que la industria de alimentos para mascotas en Tailandia vive un auge sin precedentes. Según el Centro de Investigación Kasikorn, las exportaciones tailandesas en este rubro han alcanzado los 2500 millones de dólares anuales, duplicando su valor en apenas cinco años.
La pandemia de COVID-19 aceleró este fenómeno, ya que el gasto en mascotas se disparó a nivel global. Grandes marcas internacionales como Purina (Nestlé), Mars Petcare y Zuru han apostado por Tailandia como centro de operaciones, invirtiendo cientos de millones en nuevas fábricas y centros de desarrollo.
Zuru, por ejemplo, está construyendo su primera planta propia de alimentos para mascotas en la costa oriental del país. Esta decisión estratégica responde tanto a la calidad de la cadena de suministro tailandesa como a la situación arancelaria más favorable frente a China.
¿FABRICAR EN EE. UU.? UNA OPCIÓN IMPRACTICABLE
Una de las razones por las que muchas marcas no optan por producir alimentos para mascotas directamente en Estados Unidos es el costo. Además de la mano de obra, uno de los elementos clave es el precio del aluminio, material fundamental para las latas de comida húmeda. Los aranceles al aluminio impuestos por Trump han elevado estos costos, haciendo más viable seguir importando desde Asia.
BLUEFALO PETCARE: UN CASO DE OPORTUNIDAD EN MEDIO DE LA TORMENTA
Otro ejemplo relevante es Bluefalo Petcare, una empresa tailandesa que ha crecido a pasos agigantados en los últimos años. Fundada por Tanut Totup hace 14 años, esta compañía produce alimentos secos y húmedos para mascotas y colabora con más de 20 clientes internacionales.
Totup admite que la guerra comercial entre Estados Unidos y China les abrió una ventana de oportunidad. Los altos aranceles impuestos a los productos chinos desviaron la atención de los compradores hacia otros mercados, y Tailandia supo aprovechar esa ventaja competitiva.
Aunque Bluefalo no tiene equipos de marketing ni ventas, su estrategia se ha basado en la calidad y en la eficiencia. Y ahora planean abrir una tercera planta para seguir expandiendo su capacidad de exportación.
La clave del crecimiento tailandés ha sido una combinación de política industrial, estabilidad logística y talento local, especialmente en procesamiento de alimentos. Pero si se imponen nuevos aranceles, el panorama podría cambiar radicalmente.
El impacto de esta medida no sería solo económico. También afectaría a los consumidores estadounidenses, que probablemente verían un aumento en el precio de los alimentos para sus mascotas, o incluso una menor disponibilidad de ciertos productos.
Las próximas semanas serán decisivas. La fecha límite del 9 de julio marcará si los aranceles se aplican o si, por el contrario, se llega a un acuerdo diplomático entre Tailandia y Estados Unidos. En juego está el futuro de una industria multimillonaria que alimenta a millones de mascotas en todo el mundo.
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Detrás de cada bolsa de croquetas o lata de comida húmeda hay una red internacional de decisiones políticas, logísticas y económicas. El caso de Tailandia y su relación comercial con Estados Unidos es solo un ejemplo de cómo la geopolítica afecta directamente la vida cotidiana de los consumidores, incluso en aspectos tan aparentemente sencillos como alimentar a sus mascotas.
En un mundo donde las cadenas de suministro están más interconectadas que nunca, decisiones tomadas en Washington o Bangkok pueden repercutir en el tazón de comida de tu gato. Estar informados y atentos a estas dinámicas es clave, no solo para empresarios y comerciantes, sino también para los consumidores responsables.


