Momentum y Purina impulsan los estadios pet friendly con éxito viral
En un contexto donde las mascotas han adquirido un rol central en la vida de millones de personas, el mundo del entretenimiento y el deporte comienza a adaptarse a esta nueva realidad. La relación entre humanos y animales de compañía ya no se limita al hogar: cada vez más espacios públicos, desde oficinas hasta hoteles, están incorporando prácticas pet friendly. En ese camino de innovación y sensibilidad social, una reciente iniciativa en Estados Unidos ha captado la atención global por su audacia y éxito: se trata del Purina Club, un espacio dentro de un estadio de fútbol especialmente diseñado para perros y sus dueños.
Esta acción, impulsada por Momentum Worldwide en colaboración con Purina, marca un antes y un después en la forma en que los eventos deportivos consideran la presencia de mascotas. Lejos de ser una acción aislada, se perfila como una tendencia emergente que podría transformar la industria del entretenimiento en vivo.
Purina Club: una experiencia pionera en el deporte profesional
El estadio del St. Louis CITY SC, equipo de la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos, se convirtió recientemente en el primero en incorporar una sección permanente para mascotas. El Purina Club está conformado por cuatro palcos especialmente adaptados, cada uno con capacidad para cuatro personas y dos perros. La propuesta no solo contempla la comodidad de los humanos, sino también la seguridad y bienestar de los animales, con infraestructura y protocolos diseñados exclusivamente para ellos.
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Este desarrollo representa mucho más que una acción de marketing. Es un esfuerzo por integrar los intereses y estilos de vida actuales del público en la experiencia de los eventos masivos. En una sociedad donde tener un perro es cada vez más habitual —y donde los vínculos afectivos con las mascotas se equiparan al de los miembros familiares—, resulta coherente que las marcas apuesten por incorporar esta dimensión en sus estrategias de conexión con el consumidor.
Uno de los aspectos más destacados del Purina Club fue su capacidad para generar repercusión en redes sociales y medios de comunicación. Durante la temporada, uno de los palcos se transformó en un espacio de activación para influencers y creadores de contenido vinculados al mundo de las mascotas. Algunas de las mascotas más populares de plataformas como Instagram y TikTok fueron invitadas a presenciar partidos desde el palco, compartiendo la experiencia con sus millones de seguidores.
El resultado fue una campaña con más de 28 millones de impresiones y más de 40 menciones en medios de comunicación, posicionando la iniciativa no solo como una novedad simpática, sino como un caso de éxito en términos de engagement y viralización.
Este nivel de exposición confirma algo que las marcas ya intuían: el contenido relacionado con mascotas no solo es emocionalmente poderoso, sino también altamente compartible, una característica esencial en el actual ecosistema digital.
Momentum Worldwide: creatividad premiada con impacto real
La agencia Momentum Worldwide, responsable creativa detrás del proyecto, no solo logró impactar al público general, sino también conquistar al mundo profesional del marketing y la publicidad. La activación fue reconocida en los Clio Sports Awards, premios que destacan la creatividad en campañas vinculadas al deporte.
Estos reconocimientos reafirman que las acciones centradas en animales no tienen por qué limitarse a lo anecdótico o sentimental. Por el contrario, bien ejecutadas, pueden convertirse en potentes herramientas estratégicas para marcas que buscan diferenciarse y construir comunidad.
El ejemplo del Purina Club se inscribe dentro de una corriente más amplia: la inclusión de animales en eventos como factor de conexión emocional. Iniciativas como CANDESTINO —un festival musical solidario en honor a los perros— o The Big Woof, un evento canino en Londres, demuestran que las mascotas no solo convocan multitudes, sino que generan experiencias significativas.
La organización de eventos pet friendly no solo responde a una demanda creciente, sino que aporta un componente de calidez humana que a menudo escasea en los grandes encuentros. En ferias, conferencias o festivales, la presencia de animales puede romper el hielo, humanizar las relaciones y facilitar el networking.
Una experiencia especialmente inspiradora es la de Abrazo Animal, una organización sin ánimo de lucro madrileña que asiste a animales abandonados. La entidad ha participado en encuentros profesionales como los MIS (Meetings & Incentive Summits), llevando consigo perros en adopción y ofreciendo merchandising solidario. Su presencia no solo sirvió para visibilizar la causa del abandono animal, sino que también generó un ambiente más empático y colaborativo.
Los testimonios de asistentes destacan el valor emocional que aportan estos animales: los momentos compartidos con los perros provocan sonrisas, relajan el ambiente y fortalecen vínculos entre los participantes. Esta dimensión emocional se convierte en un poderoso aliado para quienes organizan eventos y desean que su audiencia se lleve una experiencia memorable.
Las mascotas como segmento estratégico en eventos
Más allá del componente afectivo, las mascotas representan una oportunidad concreta de segmentación de mercado. Al incorporar espacios o actividades pensadas para animales, los organizadores de eventos pueden conectar con una audiencia específica: dueños de mascotas que valoran profundamente compartir tiempo con sus animales en todos los aspectos de su vida.
Desde productos pet friendly hasta experiencias sensoriales, desde servicios de fotografía hasta áreas de juego, existe un abanico de posibilidades para atraer a este público objetivo y fidelizarlo. De hecho, muchas marcas han comenzado a ofrecer promociones exclusivas, actividades interactivas o servicios personalizados para mascotas como parte integral de su estrategia de marketing experiencial.
La pregunta ya no es si los eventos deben ser pet friendly, sino cuándo y cómo lo serán. En un mundo donde los límites entre lo público y lo privado se desdibujan, y donde el bienestar emocional cobra protagonismo, permitir la presencia de animales en estadios, festivales o ferias se presenta como un paso lógico hacia una experiencia más inclusiva y afectiva.
Eso sí, no todo es entusiasmo: también será necesario establecer regulaciones claras, garantizar la seguridad tanto de humanos como de animales, y diseñar protocolos de higiene y convivencia adecuados. Sin embargo, los beneficios emocionales y de marca parecen superar ampliamente los desafíos logísticos.
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La exitosa activación del Purina Club demuestra que integrar a las mascotas en el mundo del deporte y el entretenimiento no solo es posible, sino deseable. Se trata de una propuesta innovadora que conecta con la sensibilidad del público, amplifica el impacto de las marcas y redefine el concepto de experiencia en vivo.
En tiempos donde las personas buscan conexiones genuinas y momentos compartidos, las mascotas se consolidan como aliadas esenciales en la creación de memorias afectivas. Momentum Worldwide y Purina han entendido este cambio cultural, y han dado un paso valiente hacia el futuro del marketing emocional: uno en el que ladrar, mover la cola o simplemente estar presente, es parte fundamental del espectáculo.


