México quiere liderar la exportación de alimentos para mascotas en américa
En los últimos años, México ha experimentado un notable crecimiento en la industria de alimentos para mascotas, una tendencia que no solo se mantiene firme, sino que apunta a una ambiciosa meta: convertirse en un centro de exportación clave para toda América del Norte. Esta aspiración, liderada por el Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (Conafab), podría posicionar al país como un referente en la fabricación y exportación de productos para perros y gatos. Sin embargo, factores externos como la política arancelaria de Estados Unidos y la dependencia de insumos estadounidenses plantean desafíos importantes.
Un mercado en auge con potencial multimillonario
El mercado mexicano de alimentos para mascotas ha mostrado una dinámica de crecimiento acelerada, con cifras que superan incluso al crecimiento económico nacional. Según datos de Conafab, el sector actualmente está valorado en más de 3 mil millones de dólares, y se estima que podría expandirse en más de mil millones adicionales en el corto plazo. Esta proyección se apoya tanto en el consumo interno como en el interés creciente por las exportaciones, especialmente hacia Estados Unidos y Canadá.
Vea también: ¿Pueden entrar mascotas a supermercados en Colombia? lo que dice la ley
Uno de los puntos centrales para consolidar a México como un hub exportador es la capacidad de aumentar y sostener las exportaciones. En 2024, México exportó 93,905 toneladas de alimentos para perros y gatos, generando ingresos por aproximadamente 153 millones de dólares. Estas cifras reflejan el creciente interés internacional en los productos elaborados en el país, en parte debido a su calidad, su cercanía geográfica con el mercado estadounidense y los beneficios del T-MEC.
Sin embargo, la expectativa para 2025 es menos optimista. Según explicó Daniel Cosío, vicepresidente del Grupo Amascota de Conafab, se prevé un crecimiento de apenas 1% en el volumen del mercado, en gran medida por la incertidumbre que generan las políticas comerciales de Estados Unidos. El temor a cambios arancelarios, especialmente ante un posible regreso de Donald Trump a la presidencia, ha provocado que muchas empresas frenen o reevalúen sus planes de producción y exportación.
La dependencia de insumos de EE.UU., un talón de Aquiles
Un aspecto estructural que complica la consolidación del sector como exportador es su dependencia de granos provenientes de Estados Unidos, que son esenciales en la elaboración de alimentos balanceados. Actualmente, México no produce suficiente maíz amarillo y soya para abastecer a la industria nacional, por lo que requiere importaciones constantes, principalmente del país vecino.
Esta situación convierte a la industria mexicana en altamente vulnerable a cualquier cambio en las condiciones del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Ernesto Ávila, presidente de Grupo Amascota, señaló que la próxima revisión del T-MEC, prevista para septiembre de 2025, será un momento crucial para el sector. Conafab y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) ya están preparando su participación en las mesas de discusión, con el objetivo de garantizar condiciones favorables para el crecimiento de la industria.
Inversión extranjera y nearshoring impulsan la producción local
Pese a las tensiones comerciales, el atractivo de México como plataforma de exportación no ha pasado desapercibido. Al menos tres grandes empresas del sector han anunciado inversiones por un total de 4,200 millones de dólares para la construcción de nuevas plantas de producción en territorio mexicano. Además, Conafab tiene conocimiento de otras dos compañías que estarían próximas a confirmar su desembarco.
Este fenómeno forma parte del llamado nearshoring orgánico, en el cual empresas extranjeras trasladan parte de su producción a países cercanos a sus mercados principales para reducir tiempos y costos logísticos. En este contexto, México se perfila como un socio estratégico capaz de abastecer hasta el 20% de los hogares con mascotas en el sur de Estados Unidos, región que concentra una alta demanda de productos premium y especializados.
A pesar de los obstáculos actuales, los líderes del sector mantienen una visión optimista. Durante los últimos cinco años, el mercado de alimentos para mascotas en México ha crecido a doble dígito, impulsado por el aumento en la tenencia responsable de animales, la humanización de las mascotas y el auge de productos especializados en nutrición animal.
Además, el contexto inflacionario global no ha frenado el consumo en esta categoría. Para muchas familias, los animales de compañía son considerados miembros del hogar, lo que se traduce en una mayor disposición a invertir en productos de calidad para su bienestar.
Necesidad de políticas públicas que fortalezcan la industria
Para que México logre consolidarse como hub exportador en esta industria, será fundamental contar con políticas públicas que fortalezcan la producción nacional de insumos clave, como los granos, y que brinden estabilidad regulatoria en el contexto del T-MEC. Asimismo, se necesitará una estrategia clara para fomentar la innovación tecnológica, garantizar estándares internacionales de calidad y apoyar a pequeñas y medianas empresas del sector.
También sería clave fortalecer los mecanismos de trazabilidad y sostenibilidad en la producción, para responder a las exigencias de los mercados de exportación, donde el consumidor es cada vez más exigente con la procedencia y el impacto ambiental de lo que compra.
El auge del mercado global de alimentos para mascotas representa una oportunidad estratégica que México no puede desaprovechar. Con una industria consolidada, inversiones en marcha y acceso preferencial a los principales mercados de América del Norte, el país tiene las condiciones para escalar en la cadena de valor y convertirse en un referente regional. Sin embargo, para lograrlo será necesario superar los desafíos estructurales, apostar por la autosuficiencia en insumos y navegar con inteligencia los escenarios comerciales cambiantes.
Vea también: Tienda de mascotas: Historia de un negocio que creció con amor animal
El futuro del sector dependerá en buena medida de la capacidad de diálogo entre industria y gobierno, así como del compromiso por mantener un entorno competitivo, transparente y sustentable. Si México logra alinear estos factores, no solo consolidará su liderazgo en la región, sino que también abrirá nuevas oportunidades de crecimiento económico y empleo en uno de los sectores más prometedores del país.


