Eliminar el IVA en alimentos y medicinas para mascotas: Una propuesta justa
En México, las mascotas dejaron hace tiempo de ser simples acompañantes domésticos para convertirse en miembros activos de las familias. Este cambio cultural, evidente en la última década, ha transformado la manera en que millones de personas conciben la relación humano-animal. Bajo esta nueva realidad, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, presentó una iniciativa que busca eliminar el IVA en alimentos y medicinas para animales de compañía y permitir que los gastos veterinarios sean deducibles de impuestos. La propuesta, que combina una mirada económica y social, podría modificar de forma significativa la estructura fiscal relacionada con el bienestar animal.
Un país de mascotas con una carga tributaria desigual
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), casi el 70% de los hogares mexicanos tienen al menos una mascota. Se calcula que existen alrededor de 80 millones de animales de compañía en el país, entre los que destacan 43.8 millones de perros y 16.2 millones de gatos. Estas cifras reflejan no solo el amor por los animales, sino también la magnitud de un mercado que moviliza miles de millones de pesos cada año en alimentos, medicamentos, accesorios y servicios veterinarios.
Actualmente, los productos y servicios relacionados con las mascotas pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), al igual que los artículos de consumo humano, sin que existan beneficios fiscales compensatorios. Esto significa que los dueños deben asumir costos adicionales por mantener la salud y bienestar de sus animales, sin recibir a cambio una contraprestación del Estado, como ocurre en el caso de la salud humana.
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López Rabadán planteó que esta situación representa una injusticia fiscal, ya que los propietarios de animales no obtienen servicios públicos equivalentes al pago de esos impuestos. No existen hospitales públicos veterinarios ni redes de transporte público adaptadas para trasladar mascotas, por lo que “no se justifica que el Estado recaude gravámenes sobre necesidades básicas del cuidado animal”.
el contenido de la iniciativa: reforma de las leyes del iva y del isr
La propuesta legislativa contempla modificaciones a dos normas clave:
La Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), para establecer una tasa del 0% en alimentos procesados y medicinas destinadas a animales de compañía.
La Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR), para permitir que los gastos veterinarios sean deducibles en la declaración anual de impuestos de las personas físicas.
De aprobarse, esta medida tendría un doble impacto: aliviaría la carga económica de las familias con mascotas y fomentaría el acceso a servicios veterinarios profesionales, lo que se traduciría en una mejora directa del bienestar animal. Además, podría incentivar la formalización de clínicas veterinarias y proveedores de alimentos especializados, un sector que en muchas zonas opera en la informalidad.
Beneficios sociales y económicos de una medida inclusiva
La eliminación del IVA en productos esenciales para animales no solo aliviaría los bolsillos de los dueños, sino que también generaría un efecto multiplicador en la economía del bienestar animal. Actualmente, muchas familias enfrentan dificultades para costear tratamientos veterinarios o alimentos de calidad, especialmente en contextos inflacionarios. Un alivio fiscal podría facilitar una alimentación más equilibrada y el acceso a medicinas preventivas, reduciendo enfermedades y mejorando la calidad de vida de los animales.
Por otra parte, los refugios y asociaciones de rescate animal también serían grandes beneficiarios. Estas organizaciones, que subsisten en su mayoría gracias a donaciones privadas, podrían destinar más recursos a la atención y rehabilitación de animales en situación de abandono. La diputada López Rabadán subrayó que una menor carga tributaria fortalecería su capacidad de respuesta ante el creciente problema del abandono animal, un fenómeno que se ha intensificado tras la pandemia y las crisis económicas recientes.
Desde un punto de vista macroeconómico, esta medida podría representar una ligera disminución en la recaudación fiscal por IVA; sin embargo, el impacto presupuestario sería marginal en comparación con los beneficios sociales y de salud pública que podría generar. Diversos economistas han señalado que los incentivos fiscales bien dirigidos no deben verse únicamente como una pérdida de ingresos, sino como una inversión social que puede reducir otros costos indirectos, como los derivados de la sobrepoblación animal o la falta de control sanitario.
El debate en torno a esta iniciativa no solo gira en torno a lo económico, sino también a la visión ética del papel de los animales en la sociedad. En muchos países, el bienestar animal se ha incorporado a las políticas públicas como un indicador de desarrollo social y empatía ciudadana. En naciones como España, Chile y Argentina, se han dado pasos para reconocer jurídicamente a los animales como “seres sintientes”, lo que abre la puerta a políticas fiscales y de salud más integradoras.
En México, si bien existen leyes estatales de protección animal, el enfoque federal aún es incipiente. La iniciativa de López Rabadán se inscribe dentro de una tendencia que busca equiparar los derechos básicos de las mascotas con los principios de justicia fiscal y responsabilidad social.
El reconocimiento del vínculo afectivo y económico entre las personas y sus animales de compañía también puede verse como una oportunidad para profesionalizar el sector veterinario y formalizar el comercio de alimentos y medicamentos, generando un mercado más transparente y regulado.
Posibles retos para su aprobación
Como ocurre con toda propuesta fiscal, la eliminación del IVA en productos para mascotas enfrentará debates sobre su viabilidad presupuestaria. Algunos legisladores podrían argumentar que abrir excepciones al IVA podría sentar un precedente para otros sectores, lo que complicaría la estructura tributaria. También podrían surgir objeciones desde la Secretaría de Hacienda, enfocadas en el impacto en la recaudación.
No obstante, el contexto político actual favorece el debate sobre políticas fiscales con impacto social. El bienestar animal cuenta con un creciente respaldo ciudadano, y la sensibilidad hacia los derechos de los animales se ha convertido en un tema transversal que une a distintos sectores ideológicos.
Si el proyecto logra consenso, México podría convertirse en uno de los primeros países de América Latina en aplicar una política fiscal diferenciada para los animales de compañía, marcando un precedente regional.
Además del componente fiscal y sanitario, esta propuesta podría tener efectos positivos en materia ambiental y cultural. Un menor costo de mantenimiento de las mascotas incentivaría la adopción responsable frente a la compra impulsiva. Asimismo, al mejorar las condiciones de vida de los animales domésticos, se reduciría la presencia de animales callejeros, un problema que impacta en la seguridad, la limpieza urbana y la transmisión de enfermedades.
Por otro lado, el reconocimiento del gasto en mascotas como una inversión deducible representaría un cambio de paradigma en la relación entre las personas, el Estado y los animales. Implicaría que cuidar de una mascota no es un lujo, sino una responsabilidad compartida que el sistema fiscal puede acompañar.
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El proyecto de López Rabadán, más allá de su dimensión técnica, pone sobre la mesa un concepto emergente: la economía del afecto. En un mundo donde las relaciones sociales y emocionales adquieren un valor económico tangible, la atención al bienestar de los animales se convierte en una extensión del bienestar humano. Al fin y al cabo, los animales de compañía cumplen funciones sociales comprobadas: reducen el estrés, acompañan a personas mayores, fomentan la empatía en los niños y fortalecen la salud mental de las familias.
Por eso, reconocerlos dentro del sistema tributario no solo es un acto de justicia económica, sino también una manera de reafirmar el valor social y emocional que los animales aportan a la vida cotidiana.


