Lululemon demanda a Costco por ropa duplicada
La reconocida marca de ropa deportiva Lululemon ha decidido llevar a juicio a Costco, acusando a la cadena de supermercados de comercializar prendas que imitan de forma indebida sus diseños más populares. Este conflicto legal se enmarca en un fenómeno cada vez más común en la industria: el auge de las “dupes” o productos que imitan versiones de alta gama a un precio considerablemente más bajo.
Estas imitaciones, que alguna vez fueron vistas como algo vergonzoso dentro del mundo de la moda, hoy son celebradas en redes sociales como TikTok e Instagram, donde se promocionan como alternativas accesibles a los estilos utilizados por celebridades e influencers.
Del “knockoff” a la cultura del “dupe”
Lo que antes se conocía como copias baratas o «knockoffs», ahora se ha normalizado como parte de la conversación digital sobre moda. Como lo describió Maura Judkis, periodista del Washington Post, en 2023:
“Estas prendas solían dar vergüenza. Hoy, los influencers las promueven como ‘una increíble dupe del vestido de fiesta de Hailey Bieber’ o ‘una copia perfecta del abrigo rojo de Alexander McQueen de Kate Middleton’”.
Este cambio de percepción cultural ha dado pie a un mercado masivo donde los consumidores buscan alternativas que ofrezcan el mismo look por una fracción del precio, sin preocuparse demasiado por su autenticidad o procedencia.
¿Es legal copiar un diseño?
La facilidad con la que se reproducen estos productos se debe, en parte, a los límites que impone la ley de propiedad intelectual. La Ley de Derechos de Autor de 1976 en EE.UU. establece que no se puede aplicar copyright a ideas, métodos, sistemas u operaciones. En términos prácticos, esto significa que el diseño de una prenda puede copiarse legalmente en muchos casos.
La abogada Julie Zerbo, fundadora de The Fashion Law, lo explicó así al Washington Post:
“En líneas generales, copiar el diseño de una prenda o accesorio suele ser completamente legal, ya que las leyes de propiedad intelectual no suelen otorgar monopolios a empresas sobre objetos funcionales”.
Lululemon acusa a Costco de aprovechar su reputación
En la demanda presentada ante el tribunal, Lululemon afirma que Costco ha estado comercializando productos que replican sus diseños protegidos, beneficiándose indebidamente de la reputación y el valor construido por la marca.
Lululemon señala que, debido al éxito de sus prendas, varias compañías han comenzado a copiar sus diseños, dando lugar a productos que el público reconoce como “dupes”. La empresa acusa a Costco de utilizar esta estrategia para generar una asociación engañosa con sus productos originales, afectando directamente su marca.
El documento legal indica que la presencia del hashtag #LululemonDupes en redes sociales ha facilitado la difusión de estas imitaciones, ayudando a los consumidores a encontrar alternativas más baratas, pero visualmente similares a las originales.
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Prendas señaladas y marcas involucradas
Según la acusación, Costco estaría vendiendo copias no autorizadas bajo su marca propia Kirkland Signature, así como también a través de otras marcas que comercializa, como Danskin, Jockey y Spyder.
Las prendas en cuestión incluyen versiones no oficiales de productos icónicos de Lululemon como:
Polerones Scuba
Chaquetas Define
Pantalones ABC
Estas prendas se venden a precios considerablemente más bajos que los originales, lo que aumenta la preocupación de Lululemon respecto a la confusión del consumidor.
La demanda también hace referencia a artículos de medios como The New York Times y The Washington Post, que han descrito explícitamente las prendas de Costco como imitaciones de Lululemon. Esto refuerza el argumento de que los consumidores podrían asumir erróneamente que Lululemon está detrás de estos productos de marca blanca.
El objetivo de las dupes: crear confusión
Uno de los puntos más contundentes en la denuncia es que el propósito de los dupes es precisamente generar confusión. Lululemon sostiene que Costco se beneficia al inducir a error al comprador, haciéndole pensar que está adquiriendo una prenda legítima o al menos autorizada por la marca original.
También se menciona que la falta de transparencia sobre quién fabrica los productos de la línea Kirkland genera la percepción de que podrían estar elaborados por los mismos fabricantes de las marcas premium, lo que alimenta aún más la confusión.
¿Dónde termina la inspiración y comienza la imitación?
La demanda abre una discusión más amplia: ¿qué diferencia a un diseño inspirado de una copia ilegal?
Un artículo de Marketplace plantea esta pregunta con ejemplos provocativos:
“¿Es un Ford Bronco una copia de un Jeep? ¿Es Pepsi una dupe de Coca-Cola?”
En este contexto, probar que un diseño ha violado una patente es complicado, ya que muchas veces el juicio es subjetivo y se basa en percepciones del público.
Opiniones divididas: innovación vs. imitación
Desde el punto de vista del consumidor, los dupes ofrecen acceso a productos de moda a precios más asequibles. Christopher Durham, presidente de Velocity Institute, una firma consultora en marcas privadas, argumenta que los duplicados no solo bajan los precios, sino que también alimentan nuevas tendencias.
“En el retail, el 95% de los productos son duplicados, y solo el 5% son innovadores”, afirmó Durham.
Sin embargo, este auge de las imitaciones también pone en alerta a las marcas premium, que ven en esta práctica una amenaza directa a su posicionamiento de marca y rentabilidad.
¿Un precedente para futuras demandas?
La abogada de propiedad intelectual Elizabeth Dipchand, socia directora de Dipchand LLP, advierte que este caso podría abrir la puerta a una ola de litigios similares. A su juicio, la magnitud del caso cambia cuando no se trata de fabricantes clandestinos, sino de empresas multinacionales consolidadas como Costco.
“No estamos hablando de un falsificador desconocido. Costco es una corporación global con presencia física y fuerte impacto en las finanzas de marcas reconocidas”, señaló Dipchand.
Este detalle es crucial: mientras que muchas marcas toleran la existencia de imitaciones menores o de origen dudoso, cuando una gran cadena se involucra, los daños comerciales y de reputación pueden ser más severos.
Costco no responde, pero el debate sigue
Hasta el momento, Costco no ha emitido declaraciones públicas sobre la demanda. Sin embargo, el caso sigue generando debate tanto en la industria como entre los consumidores, quienes se encuentran divididos entre el deseo de comprar moda asequible y el respeto por los derechos de las marcas originales.
Este caso plantea preguntas fundamentales sobre los límites de la propiedad intelectual en la moda, la ética del diseño y el papel de las redes sociales en amplificar tendencias que desafían las reglas tradicionales del mercado.
La demanda de Lululemon contra Costco va más allá de una simple disputa por chaquetas y pantalones deportivos. Representa el choque entre dos modelos comerciales: uno basado en la exclusividad y la construcción de marca, y otro que apuesta por la accesibilidad masiva y la producción a escala.
Mientras los tribunales determinan si hubo o no una violación legal, lo cierto es que la cultura de los dupes seguirá en expansión. Este caso podría marcar un punto de inflexión sobre cómo las marcas enfrentan a sus imitadores y hasta qué punto el sistema legal está preparado para proteger la creatividad en la era de la copia viral.

