Uruguay adopta nuevas medidas para proteger el comercio en la frontera
La situación económica de los departamentos fronterizos entre Uruguay y Brasil ha sido motivo de creciente preocupación en los últimos meses. La diferencia de precios entre ambos países —provocada principalmente por la disparidad cambiaria— ha impactado negativamente en los comercios uruguayos, especialmente en aquellas localidades que dependen del flujo constante de consumidores locales. Ante este escenario, el gobierno uruguayo anunció un paquete de medidas destinadas a mitigar los efectos adversos sobre el sector comercial en estas zonas limítrofes.
Estas iniciativas, que combinan beneficios fiscales, estímulos al empleo y facilidades para la importación, buscan reactivar la economía local sin comprometer el equilibrio fiscal. Se trata de una intervención puntual y estratégica, adaptada a las particularidades de la frontera con Brasil, y con la flexibilidad suficiente como para ajustarse en función de la evolución del tipo de cambio y los precios relativos.
Un alivio fiscal en el corazón del paquete
Uno de los ejes centrales de las medidas anunciadas por el Ministerio de Economía y Finanzas es la reducción de cargas tributarias para los pequeños comerciantes. En concreto, se elimina el IVA mínimo para las compras realizadas en comercios minoristas ubicados a menos de 20 kilómetros de los pasos fronterizos con Brasil, siempre que se realicen mediante medios de pago electrónicos.
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La decisión no es menor. En regiones donde el comercio informal y el contrabando tienen fuerte presencia, incentivar el pago digital no solo ayuda a dinamizar el consumo, sino que también mejora el control fiscal. Además, permite que los consumidores accedan a productos a precios más competitivos, reduciendo el incentivo para realizar compras del otro lado de la frontera.
A esto se suma la disminución de la tasa básica del IVA, una herramienta que apunta a abaratar los precios de los bienes en general y generar una mayor atracción hacia los comercios formales de las ciudades fronterizas.
Más beneficios para estaciones de servicio
Otro de los sectores más afectados por la competencia con Brasil ha sido el de las estaciones de servicio. Las diferencias en el precio de los combustibles suelen provocar un fuerte desplazamiento de consumidores uruguayos hacia las estaciones brasileñas, especialmente en momentos donde la moneda norteña se fortalece.
Para enfrentar esta situación, el gobierno uruguayo decidió aumentar el descuento sobre el Impuesto Específico Interno (Imesi) aplicado a la gasolina que se vende en estaciones ubicadas a no más de 20 kilómetros de la frontera. De esta forma, se busca equiparar —en parte— el precio de los combustibles con el del país vecino, desincentivando el cruce de fronteras solo con fines de carga de combustible.
Esta medida no solo tiene un efecto directo sobre las ventas de las estaciones locales, sino que también contribuye a preservar empleos en el sector y a sostener una red logística fundamental para la movilidad en el interior del país.
Subsidios y apoyo al empleo formal
Además de los beneficios fiscales, el gobierno incluyó estímulos a la generación de empleo en la zona fronteriza. Las empresas ubicadas en un radio de hasta 60 kilómetros de los pasos con Brasil podrán acceder a una reducción de hasta el 75% en los aportes patronales correspondientes a los nuevos empleos formales que creen en un plazo de 12 meses.
Se trata de una herramienta que apunta a promover la formalización laboral y la contratación en un contexto económico complejo, donde muchas empresas se ven obligadas a reducir personal o recurrir a modalidades informales para sostenerse.
Esta medida puede representar un alivio significativo para las pequeñas y medianas empresas de la frontera, que suelen tener una alta dependencia del comercio local y que enfrentan limitaciones estructurales para competir en igualdad de condiciones con sus pares brasileños.
Facilidades para importar productos de primera necesidad
Otro aspecto innovador del paquete anunciado es la creación de un régimen especial de importación. Este nuevo sistema permitirá que los comercios minoristas ubicados a menos de 60 kilómetros de los pasos fronterizos puedan importar, sin pagar tributos, productos de la canasta básica.
Esta decisión tiene un doble objetivo. Por un lado, apunta a reducir los costos de abastecimiento de los comercios locales, que muchas veces deben pagar precios más altos por productos básicos en el mercado interno. Por otro lado, permite ofrecer a los consumidores precios más competitivos, lo que es esencial para retener el consumo dentro del país.
No obstante, esta medida requiere un seguimiento riguroso para evitar distorsiones, abusos o prácticas especulativas. Es por eso que el régimen será implementado bajo un sistema de control y trazabilidad que garantice su correcto funcionamiento.
Ampliación de subsidios a terminales POS
Como parte del impulso a la formalización y la bancarización del comercio en frontera, también se extenderá el subsidio del 100% sobre el arrendamiento de las terminales POS (puntos de venta) para algunas categorías de comerciantes. Este beneficio es clave para permitir que incluso los pequeños negocios puedan ofrecer medios de pago electrónicos, condición imprescindible para que los clientes puedan acceder a los descuentos asociados al IVA.
La universalización de los POS no solo ayuda al consumidor, sino que mejora la transparencia de las transacciones y facilita la recaudación fiscal. Además, prepara al comercio minorista para una realidad cada vez más digital y menos dependiente del efectivo.
Hacia un marco legal flexible y dinámico
El gobierno también anunció que presentará ante el Parlamento un proyecto de ley que autorice al Poder Ejecutivo a establecer regímenes tributarios especiales en las zonas de frontera, y a implementar instrumentos de apoyo tanto para empresas como para consumidores.
El objetivo es crear una legislación flexible, que permita adaptarse rápidamente a los cambios en el contexto económico y en las condiciones de competitividad entre países. Así lo expresó el ministro de Economía, Gabriel Oddone, quien destacó que el régimen será monitoreado de forma continua y estará sujeto a criterios objetivos, como las variaciones en los tipos de cambio y la evolución de precios relativos entre Uruguay y Brasil.
Este enfoque flexible rompe con la lógica de medidas rígidas y universales, permitiendo una gestión más eficiente de los recursos públicos y una mejor respuesta a las necesidades concretas del territorio.
Más allá de los beneficios fiscales o los subsidios puntuales, el paquete de medidas refleja una preocupación genuina por atender la realidad particular de los departamentos fronterizos. Estas zonas, muchas veces olvidadas en la planificación nacional, enfrentan desafíos estructurales que requieren respuestas específicas y políticas con enfoque territorial.
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La interacción económica entre los países limítrofes es inevitable, pero también es responsabilidad del Estado generar las condiciones para que los ciudadanos uruguayos puedan vivir, trabajar y consumir en su país sin que ello implique un perjuicio económico.
Las medidas anunciadas son un paso importante en ese camino. Aún queda por ver su implementación concreta y su impacto real sobre la actividad económica, pero el reconocimiento del problema y la disposición a intervenir de forma diferenciada ya marcan un cambio de paradigma.


