Tres Cruces impulsa innovación sostenible premiando proyectos ambientales con impacto para Uruguay y comunidades
La innovación abierta se consolida como una de las estrategias más efectivas para que las empresas encuentren soluciones a desafíos complejos sin depender exclusivamente de sus equipos internos. En esa línea, la terminal y centro comercial Tres Cruces dio a conocer los proyectos ganadores de la primera edición de Innova Acción 2026, un concurso que reunió más de 300 propuestas provenientes de emprendedores, estudiantes, investigadores y profesionales de todo Uruguay con el objetivo de desarrollar iniciativas capaces de mejorar la sostenibilidad y la experiencia de quienes utilizan diariamente sus instalaciones.
La convocatoria superó las expectativas de la organización tanto por la cantidad de participantes como por la diversidad de las ideas presentadas. Luego de un proceso de selección, veinte proyectos fueron elegidos como finalistas y sus autores participaron en instancias de capacitación y mentoría antes de la evaluación definitiva realizada por un jurado integrado por representantes del ámbito empresarial, académico y de innovación. Este modelo evidencia cómo la colaboración entre distintos actores puede acelerar el desarrollo de soluciones con potencial de aplicación real.
Uno de los aspectos más destacados del concurso fue su enfoque en los desafíos ambientales. Las iniciativas premiadas apuntan a mejorar la calidad del aire mediante el uso de herramientas biotecnológicas y sistemas innovadores capaces de contribuir a la reducción de emisiones contaminantes en espacios urbanos. Más que proyectos teóricos, ambas propuestas contemplan etapas de implementación progresiva que permitirán evaluar su desempeño antes de una eventual ampliación.
Vea también: Tesla despierta expectativas en Uruguay tras mensaje de Elon Musk sobre futura llegada comercial
El primer proyecto ganador plantea la incorporación de biorreactores con microalgas, conocidos como «árboles líquidos», capaces de capturar dióxido de carbono y liberar oxígeno mediante procesos similares a la fotosíntesis. Además del beneficio ambiental, la iniciativa incorpora un componente educativo que busca acercar conceptos relacionados con biodiversidad, biotecnología y sostenibilidad a las miles de personas que circulan diariamente por el complejo.
La segunda propuesta se enfoca en mejorar la calidad del aire en estacionamientos subterráneos mediante un sistema híbrido de biofiltración. La solución combina biofiltros, vegetación y sensores inteligentes para monitorear en tiempo real distintos indicadores ambientales. Este tipo de herramientas refleja una tendencia creciente en el desarrollo de infraestructura inteligente, donde la tecnología permite medir continuamente el impacto de las acciones implementadas y optimizar su funcionamiento.
Más allá de los dos proyectos distinguidos, el concurso dejó en evidencia cuáles son las principales preocupaciones de los innovadores uruguayos. Entre las propuestas finalistas aparecieron iniciativas vinculadas con accesibilidad, movilidad sostenible, eficiencia energética, economía circular, valorización de residuos, educación ambiental y digitalización de servicios. La amplitud de las temáticas demuestra que la innovación ya no se limita al desarrollo tecnológico, sino que también busca resolver problemas cotidianos con impacto social y ambiental.
Este tipo de convocatorias refleja una evolución en la manera en que las empresas gestionan la innovación. En lugar de desarrollar todas las soluciones internamente, cada vez más organizaciones optan por abrir procesos de cocreación que incorporan el conocimiento generado por universidades, centros de investigación, startups y emprendedores. Esta metodología permite identificar ideas novedosas, acelerar los tiempos de desarrollo y reducir los riesgos asociados a la innovación.
Desde el punto de vista empresarial, la innovación abierta también fortalece la relación con la comunidad. Al involucrar a estudiantes, investigadores y profesionales de diferentes disciplinas, las compañías generan ecosistemas colaborativos que favorecen el intercambio de conocimientos y estimulan la aparición de nuevos proyectos con potencial de convertirse en soluciones aplicables.
Vea también: Compras internacionales en Uruguay pierden impulso tras cambios al régimen de franquicias
Otro aspecto relevante es que la sostenibilidad dejó de entenderse únicamente como una política ambiental para convertirse en un elemento estratégico dentro de la gestión empresarial. Invertir en iniciativas que reduzcan emisiones, mejoren la eficiencia energética o promuevan espacios urbanos más saludables también puede traducirse en beneficios operativos, optimización de recursos y una mejor experiencia para usuarios y clientes.
La experiencia desarrollada por Tres Cruces confirma que las empresas pueden desempeñar un papel activo en la promoción del talento y la innovación. Al generar espacios donde las buenas ideas reciben acompañamiento técnico y posibilidades reales de implementación, se fortalece el vínculo entre el sector privado, la academia y el ecosistema emprendedor.
En un contexto donde las ciudades enfrentan desafíos cada vez mayores relacionados con la movilidad, la contaminación y la calidad de vida, iniciativas como Innova Acción muestran que la colaboración puede convertirse en un motor para impulsar soluciones concretas. La elevada participación registrada en esta primera edición también evidencia el creciente interés de los uruguayos por desarrollar proyectos capaces de combinar innovación, tecnología y sostenibilidad, contribuyendo a construir entornos urbanos más eficientes, resilientes y orientados al bienestar de las personas.
Fuente: El País


