Compras internacionales en Uruguay pierden impulso tras cambios al régimen de franquicias y comercio digital
Las compras por internet en el exterior registraron una marcada desaceleración en Uruguay durante los últimos meses, poniendo fin al fuerte crecimiento que habían experimentado plataformas internacionales de comercio electrónico como Temu. Las cifras más recientes muestran que el volumen mensual de encomiendas alcanzó su nivel más bajo de los últimos dos años, un cambio que coincide con la entrada en vigor del nuevo régimen de franquicias para importaciones personales y con modificaciones tributarias aplicadas a este tipo de operaciones.
Durante 2024 y los primeros meses de 2025, las compras transfronterizas crecieron de manera acelerada impulsadas por precios muy competitivos, promociones permanentes y una amplia oferta de productos provenientes principalmente de Asia. El fenómeno llevó a miles de consumidores uruguayos a incorporar estas plataformas como una alternativa habitual para adquirir artículos de tecnología, indumentaria, accesorios y productos para el hogar.
Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar con la implementación de un nuevo esquema para las franquicias de envíos internacionales. Desde mayo de 2026 entraron en vigencia modificaciones que elevaron el monto permitido para las compras personales, pero incorporaron nuevas condiciones tributarias, incluyendo el pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en buena parte de las operaciones. Este cambio redujo parte de la ventaja económica que anteriormente ofrecían las plataformas internacionales frente al comercio local.
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Los datos más recientes reflejan el impacto de estas medidas. La cantidad de paquetes ingresados al país descendió hasta registrar el menor volumen mensual observado en aproximadamente dos años, evidenciando una moderación del denominado «efecto Temu», expresión utilizada para describir el auge extraordinario que experimentaron las compras internacionales durante el último período.
Desde el punto de vista económico, la disminución responde a una combinación de factores. Además del cambio tributario, el mercado comienza a mostrar señales de normalización luego del fuerte crecimiento inicial. En muchos casos, los consumidores aprovecharon los bajos precios para realizar compras extraordinarias que difícilmente podían sostenerse indefinidamente. A esto se suma una mayor cautela de los hogares frente al gasto en bienes no esenciales, una tendencia que también se observa en otros segmentos del consumo uruguayo.
Para el comercio minorista nacional, la desaceleración representa una noticia positiva. Durante los últimos años, numerosos empresarios manifestaron preocupación por la creciente competencia de plataformas extranjeras que ofrecían productos a valores considerablemente inferiores, beneficiadas por regímenes de importación simplificados. La reducción en el ritmo de compras podría contribuir a equilibrar parcialmente las condiciones competitivas entre los comercios locales y los vendedores internacionales.
No obstante, el comercio electrónico internacional continúa siendo una alternativa atractiva para muchos consumidores. La posibilidad de acceder a una mayor variedad de productos, encontrar artículos difíciles de conseguir en el mercado local y comparar precios entre distintos proveedores seguirá impulsando este canal de compra, aunque probablemente con un crecimiento más moderado que el observado anteriormente.
Desde la perspectiva de la política económica, las modificaciones buscan encontrar un equilibrio entre facilitar el acceso de los consumidores a bienes importados y proteger la recaudación tributaria, evitando al mismo tiempo distorsiones que afecten la competitividad del comercio nacional. El desafío consiste en diseñar un régimen que preserve las ventajas del comercio digital sin generar condiciones desiguales para los negocios que operan dentro del país.
Otro elemento que influye en la evolución de este mercado es la creciente profesionalización de los operadores logísticos y de las empresas de courier. La expansión del comercio electrónico internacional impulsó importantes inversiones en infraestructura, sistemas de seguimiento y procesos aduaneros. Aunque el volumen de envíos haya disminuido, el sector continúa adaptándose para ofrecer entregas más rápidas y eficientes a los consumidores.
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Mirando hacia adelante, la evolución de las compras internacionales dependerá de varios factores, entre ellos el comportamiento del tipo de cambio, las políticas tributarias, las estrategias comerciales de las plataformas globales y la situación económica de los hogares. Si las empresas mantienen promociones agresivas o reducen costos logísticos, parte de la demanda podría recuperarse. Por el contrario, si aumentan las cargas impositivas o los costos de importación, el crecimiento probablemente continuará moderándose.
En cualquier caso, el auge inicial del comercio electrónico transfronterizo parece haber dado paso a una etapa de mayor equilibrio. Las plataformas internacionales seguirán ocupando un lugar importante dentro de los hábitos de consumo de los uruguayos, pero el mercado comienza a mostrar un comportamiento más estable y alineado con las nuevas condiciones regulatorias. La evolución de los próximos meses permitirá evaluar si esta desaceleración constituye un ajuste temporal o el inicio de una nueva etapa para las compras digitales desde el exterior en Uruguay.
Fuente: El Observador

