Tigo muestra interés en los derechos del fútbol uruguayo tras adquisición
La reciente adquisición de Movistar Uruguay por parte de Tigo no solo sacudió el mercado de las telecomunicaciones del país, sino que también podría tener importantes repercusiones en la industria del entretenimiento deportivo. En medio de una etapa crítica de negociación sobre los derechos de transmisión del fútbol uruguayo, la empresa luxemburguesa Millicom, dueña de la marca Tigo, ha comenzado a mostrar un interés claro en incursionar en ese negocio.
Este movimiento estratégico no es casual: Tigo ya tiene experiencia en este tipo de derechos en otros países, como Paraguay, donde controla la transmisión del fútbol local a través de su canal Tigo Sports. La posibilidad de replicar este modelo en Uruguay podría modificar sustancialmente el escenario actual, donde la histórica Tenfield mantiene un rol dominante.
En mayo de 2025, Millicom anunció la compra de Telefónica Móviles Uruguay por 440 millones de dólares. Esta operación convirtió a Tigo en un actor de peso en el mercado móvil uruguayo, en el que Movistar ostenta cerca del 29% de participación. Esta adquisición se suma a otras en Ecuador (380 millones de dólares) y Colombia (362 millones), acumulando una inversión superior a los 1.100 millones de dólares en Sudamérica en menos de un año. La empresa ha declarado que estas compras forman parte de un plan integral para reforzar su presencia en la región y diversificar sus servicios, incluyendo televisión paga, internet y, potencialmente, contenido deportivo.
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El ingreso al negocio de los derechos deportivos no sería una novedad para la firma: ya ha implementado modelos exitosos en otros mercados latinoamericanos. En Paraguay, por ejemplo, la transmisión de los partidos de primera división se realiza a través del canal propio de la empresa, lo cual le permite controlar tanto la producción como la distribución del contenido.
Actualmente, los derechos de transmisión del fútbol uruguayo están en manos de Tenfield, la compañía fundada por Francisco Casal. Su contrato con la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) vence el 31 de diciembre de 2025. Hasta el 4 de julio, AUF y Tenfield tienen la posibilidad de renovar de manera directa. Si no logran un acuerdo en ese período, se abrirá un llamado público en el que cualquier empresa interesada podrá hacer su oferta, aunque Tenfield conservará la posibilidad de igualarla.
En este contexto, el interés de Tigo podría modificar las reglas del juego. Si bien aún no ha habido una oferta formal, el solo hecho de su acercamiento genera tensiones y expectativas en el sector. Las reuniones entre AUF y Tenfield se han visto afectadas por esta situación, siendo postergadas o reprogramadas, como ocurrió recientemente con un segundo encuentro que debía celebrarse en el Complejo de la AUF.
Además de las negociaciones en curso, el escenario se complica por disputas internas. La Liga Uruguaya de Fútbol Profesional (Lufpro), compuesta por varios clubes, había solicitado al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) en Suiza que AUF se apartara del proceso de negociación por considerar que no le correspondía. Sin embargo, el TAS desestimó la solicitud, dando respaldo a la AUF para continuar al frente de las gestiones contractuales.
El fallo indica que la Lufpro no logró justificar jurídicamente que la AUF obstaculizaba su funcionamiento, ni que correspondía concederle un estatuto especial de liga profesional independiente. Asimismo, el tribunal rechazó el pedido de suspender cualquier avance relacionado con la comercialización de los derechos televisivos hasta tanto se resolviera el conflicto de fondo.
Presión desde los clubes
En paralelo, siete clubes —Liverpool, Cerro, Wanderers, Cerro Largo, Progreso, Miramar Misiones y Uruguay Montevideo— han solicitado al Consejo de Fútbol Profesional (CFP) que convoque a una reunión urgente para tratar una propuesta de renovación presentada por Tenfield. Argumentan que, según el estatuto de la AUF, es competencia exclusiva del CFP analizar y decidir sobre este tipo de contratos.
El artículo 77 del estatuto de la AUF refuerza esta posición, estableciendo que si bien la AUF es titular de los derechos derivados de las competencias, el Consejo del Fútbol Profesional tiene la autoridad para definir la forma y medida en que se explotan dichos derechos dentro del ámbito profesional. Esto genera una tensión institucional entre el Ejecutivo de la AUF y los órganos que representan directamente a los clubes.
Incertidumbre sobre el futuro de la televisación
Con todas estas variables en juego, el futuro de la transmisión del fútbol uruguayo se presenta incierto. Tigo aparece como un potencial competidor serio, con respaldo financiero, experiencia en la región y una visión de negocios que apunta a la integración de servicios: telecomunicaciones, contenidos y distribución. Esta estrategia multipropósito podría ser atractiva para clubes que buscan mejores condiciones económicas y mayor visibilidad internacional.
Por su parte, Tenfield sigue siendo un actor clave con una larga trayectoria y vínculos profundos con el fútbol uruguayo. La posibilidad de que iguale cualquier oferta que se presente en un llamado abierto le da ventaja competitiva, aunque también enfrenta crecientes cuestionamientos por parte de algunos clubes y sectores de la dirigencia.
¿Una nueva era para el fútbol uruguayo?
La entrada de nuevos actores como Tigo al negocio del fútbol uruguayo podría abrir un ciclo de mayor competencia y profesionalización. Desde hace años, muchos actores del sistema han reclamado una modernización del modelo de gestión y comercialización de los derechos audiovisuales. En ese sentido, el ejemplo de ligas como la chilena o la colombiana, que han diversificado sus contratos de transmisión, muestra que es posible romper con estructuras rígidas.
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La capacidad de Tigo para competir dependerá de su voluntad de presentar una propuesta sólida que no solo iguale, sino que supere en calidad y beneficios la que pueda ofrecer Tenfield. Además, deberá establecer relaciones sólidas con los clubes, las autoridades y los hinchas, lo cual no es tarea sencilla en un ecosistema tan politizado como el del fútbol uruguayo.
La reprogramación de reuniones entre AUF y Tenfield, las decisiones del TAS y las iniciativas de los clubes son solo el preludio de un segundo semestre cargado de definiciones. El interés de Tigo llega en el momento justo para sacudir la escena y ofrecer nuevas alternativas, pero el desenlace aún está por escribirse.
