Mercado Agrícola Familiar de Cerro Largo: un modelo de consumo responsable y producción local
El concepto de mercado agrícola ha sido parte de la cultura de muchas comunidades rurales, pero en los últimos años ha tomado un nuevo impulso en Uruguay gracias a proyectos que buscan vincular al productor con el consumidor final. Uno de los casos más destacados es el Mercado Agrícola Familiar (MAF) de Cerro Largo, inaugurado en 2019 en la ciudad de Melo. Este espacio no solo ha transformado la manera en que las familias acceden a alimentos frescos y de calidad, sino que también ha revitalizado la producción familiar y abierto nuevas oportunidades para sectores como la horticultura, la apicultura y la pesca artesanal.
El MAF nació de la Mesa de Desarrollo de la Intendencia de Cerro Largo, pero rápidamente logró el apoyo de instituciones nacionales como la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y la histórica Sociedad Fomento Rural del departamento. Esta última aportó una infraestructura que estaba en desuso y que, con los fondos de la OPP, fue remodelada para dar vida a un centro que se convertiría en símbolo de integración productiva.
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Su presidente, José Varone, explica que la idea inicial era sencilla: crear un espacio donde los productores pudieran vender de manera directa lo que cosechaban. Con el tiempo, el proyecto se fue ampliando, integrando programas específicos como Mujeres de la Granja y el fomento del maní, un rubro que se busca rescatar como parte de la tradición agrícola arachana.
De la producción a la mesa: calidad y cercanía
Una de las grandes ventajas del MAF es la proximidad entre productores y consumidores. La mayoría de los rubros hortícolas se desarrollan en un radio de 10 a 12 kilómetros de Melo, lo que permite ofrecer frutas y verduras cosechadas el mismo día. Esto garantiza frescura, evita largos traslados y contribuye a precios más accesibles.
Además, el MAF ha sabido diversificar su oferta. Actualmente, funciona como cooperativa multirrubro que agrupa avícolas, apicultores, queseros, horticultores y elaboradores de dulces artesanales. También mantiene acuerdos para abastecer al Instituto Nacional de Alimentación (INDA) y a centros CAIF (Atención a la Infancia y la Familia), lo que refuerza su impacto social más allá de la venta directa.
El modelo se centra en privilegiar al consumidor final, lo que permite que el productor reciba un margen mayor. Aunque la venta mayorista no está descartada, la prioridad está en quien valora la calidad y está dispuesto a pagar un precio justo, generando un círculo virtuoso de confianza y sostenibilidad económica.
El rescate del maní: una apuesta estratégica
Dentro de los proyectos impulsados por el MAF, el cultivo de maní ocupa un lugar destacado. Uruguay importa cada año un volumen equivalente a unas 1.000 hectáreas de producción, mientras que a nivel local apenas se cultivan entre 150 y 200 hectáreas.
El MAF busca revivir la tradición manicera del departamento a través de la variedad Arachán Colorado, de grano grande y valor cultural, frente al maní importado tipo Runner, más pequeño pero más rendidor en términos de cantidad. La creación de una marca propia que acompañe toda la cadena, desde la siembra hasta el producto final, pretende devolver protagonismo a este cultivo en la mesa uruguaya.
Pescadores artesanales: una nueva integración
Uno de los próximos pasos del MAF es sumar a los pescadores artesanales de la laguna Merín. Estos productores, que trabajan con especies de agua dulce como bagres, tarariras y viejas del agua, necesitan un canal formal de venta que les permita mejorar sus ingresos y garantizar la calidad al consumidor.
La idea es que cuenten con un espacio dentro del mercado, lo que no solo diversificaría la oferta sino que también fortalecería la identidad del MAF como centro de producción local en múltiples rubros.
La ubicación fronteriza de Cerro Largo trae consigo un problema persistente: el contrabando de productos brasileños. En muchas ocasiones, la entrada de frutas y verduras a bajo precio desestabiliza el mercado interno, ya que los productores uruguayos no pueden competir en igualdad de condiciones frente a la escala y costos de Brasil.
Para contrarrestar esta situación, la formalización legal de la cooperativa es clave, ya que habilita al MAF a participar en ventas públicas y programas estatales, espacios a los que el contrabando no puede acceder. Sin embargo, el desafío sigue siendo enorme, ya que la diferencia de precios suele jugar en contra del productor local.
Apicultura en un entorno único
José Varone, además de presidir el MAF, es apicultor y responsable del Apiario Don Josesito. En Cerro Largo existen alrededor de 60 productores con entre 15 y 1.000 colmenas cada uno, lo que representa una producción diversa y con potencial tanto para el mercado interno como para la exportación.
Las colmenas de Varone se ubican en Paso Centurión y Sierra de Ríos, un área protegida que forma parte del último reducto de la Mata Atlántica de Brasil en territorio uruguayo. Este microclima único ofrece una flora excepcional que se traduce en mieles de diferentes colores, sabores y propiedades.
“Cada tipo de miel —de eucaliptus, de carqueja, multifloral de monte o de primavera— tiene características únicas que el consumidor aprende a diferenciar”, explica Varone. Esta diversidad no solo enriquece la oferta, sino que también se convierte en un atractivo turístico, ya que el área es ideal para senderismo, avistamiento de aves y experiencias de ecoturismo.
Desde su inauguración en 2019, el Mercado Agrícola Familiar ha recorrido un camino lleno de desafíos, pero también de logros palpables. Para Varone, existe un “antes y después” en la producción familiar del departamento, que pasó de estar dispersa y poco articulada a consolidarse en torno a un espacio común.
El impacto del MAF puede medirse en varios frentes:
Económico, por el aumento de ingresos de las familias productoras.
Social, por su contribución a programas de alimentación y consumo responsable.
Cultural, al rescatar rubros tradicionales como el maní.
Ambiental, al promover la producción cercana y reducir traslados innecesarios.
A futuro, el desafío será sostener el modelo frente a la presión del contrabando, ampliar la red de rubros productivos y consolidarse como un referente regional de producción familiar.
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El MAF demuestra que es posible conectar la producción familiar con el consumo urbano de manera justa y sostenible. La frescura de los alimentos, la transparencia en los precios y el respaldo institucional lo convierten en un ejemplo que podría replicarse en otros departamentos.
En tiempos donde el origen de los alimentos y las cadenas cortas de producción son cada vez más valorados, el Mercado Agrícola Familiar de Cerro Largo se posiciona no solo como un espacio de compras, sino como un símbolo de identidad local, desarrollo económico y soberanía alimentaria.

