Importaciones online en Uruguay entre regulación tributaria y efecto Temu
Las compras por internet en Uruguay atraviesan un momento decisivo. El gobierno prepara cambios normativos en el régimen de importaciones por encomiendas con el objetivo de acercar las condiciones tributarias entre el comercio online y el tradicional, al tiempo que busca ampliar los volúmenes máximos permitidos para este tipo de operaciones. La iniciativa genera reacciones dispares: mientras los consumidores ven la medida como una oportunidad de acceso más amplio a bienes importados, los comerciantes locales advierten que la competencia desigual podría intensificarse.
El auge del comercio electrónico y sus ventajas iniciales
El comercio electrónico internacional ha transformado radicalmente la forma de consumir en los últimos años. Plataformas globales como Amazon, AliExpress y, más recientemente, TEMU, han multiplicado las opciones disponibles para los uruguayos, ofreciendo precios altamente competitivos y catálogos difíciles de replicar en el mercado local.
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Desde sus inicios, las compras online gozaron de un régimen impositivo más favorable que las importaciones tradicionales. Esto se tradujo en costos finales más bajos para los consumidores, lo que aceleró la adopción del e-commerce en el país. Sin embargo, esa misma ventaja generó tensiones con el comercio establecido, que afronta cargas fiscales mucho más elevadas.
Marco normativo vigente y su evolución
En Uruguay, la regulación de las compras internacionales por internet ha atravesado varias etapas:
2014: se estableció un límite máximo de 5 compras anuales por persona, con un tope de 200 dólares por envío.
2016: la normativa se endureció, reduciendo el cupo a 3 compras anuales con el mismo tope de 200 dólares cada una, lo que equivale a un máximo de 600 dólares por persona al año.
Este régimen, conocido como “exprés”, sigue vigente hasta la actualidad.
Paralelamente, existe el régimen simplificado, que no impone límites en montos ni en cantidad de envíos, pero aplica un arancel fijo del 60%. Aunque en principio tenía menor peso en el mercado, su utilización viene creciendo en los últimos años, especialmente impulsada por la irrupción de TEMU, que aprovecha ambas modalidades para consolidar su presencia en la región.
El impacto de TEMU en el mercado uruguayo
El desembarco de la plataforma china TEMU marcó un punto de inflexión. Su estrategia combina precios extraordinariamente bajos, promociones agresivas, políticas de devolución amigables y tiempos de entrega sorprendentemente rápidos gracias a una logística internacional muy desarrollada.
La empresa opera con centros de distribución en puntos estratégicos como San Pablo y Miami, lo que le permite abaratar costos y reducir tiempos de entrega en Uruguay. Esto genera una competencia feroz no solo frente al comercio local, sino también respecto de otras plataformas de e-commerce que operaban en el país con anterioridad.
La magnitud del fenómeno es tal que, según datos de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), entre enero y julio de 2024 llegaron al país 1.124.976 paquetes por compras online, un aumento del 187% respecto al mismo período del año anterior. De mantenerse esa tendencia, se superarían los 2 millones de envíos anuales, con un valor promedio estimado de 140 dólares cada uno. Esto representa unos 280 millones de dólares de facturación anual, que en condiciones tributarias plenas podrían acercarse a los 450 millones.
Los cambios que propone el gobierno
El Poder Ejecutivo presentará en su proyecto de ley de Presupuesto una serie de modificaciones al régimen de compras online. Entre los puntos centrales se encuentra la aplicación del IVA del 22% a los envíos bajo régimen exprés, lo que implicaría un cambio sustancial en la carga tributaria de este canal.
Actualmente, una importación tradicional debe enfrentar un paquete de tributos que incluye:
22% de IVA,
20% de Arancel Externo Común,
3% de Tasa Consular,
7% de anticipo de IRAE.
En el caso de vestimenta y calzado, los impuestos superan el 80% debido a la existencia de anticipos adicionales. Frente a este esquema, el régimen exprés ha resultado claramente ventajoso para los consumidores.
El plan oficial contempla además elevar de 10 a 20 dólares el impuesto mínimo por envío en el régimen simplificado y aumentar los topes anuales de compras por persona. Aunque no se especificó si será mediante un mayor número de envíos o un incremento en el monto total, la idea es compensar parcialmente el impacto del IVA con una flexibilización de los límites.
Las reacciones del comercio local
Si bien la intención del gobierno es generar un “camino intermedio” que equilibre los intereses de consumidores y comerciantes, el anuncio despertó fuertes inquietudes en el comercio minorista.
Los empresarios locales consideran que la aplicación del IVA no alcanza para cerrar la brecha con el régimen corriente y que el aumento en los cupos anuales podría agravar la competencia desleal. Desde su perspectiva, la medida constituye más una amenaza que un alivio, ya que no se corrige la asimetría impositiva de fondo.
En otras palabras, aun pagando el IVA del 22%, los precios de TEMU seguirían siendo más bajos que los del mercado interno, lo que mantendría intacto su atractivo para los consumidores.
El efecto de los acuerdos internacionales
Otro aspecto clave es la vigencia del TIFA (Trade and Investment Framework Agreement) firmado en 2007 entre Uruguay y Estados Unidos. Este acuerdo establece que los productos ingresados desde ese país quedan exentos de ciertos impuestos.
Se estima que alrededor del 50% de los envíos de TEMU hacia Uruguay provienen de depósitos en Estados Unidos, lo que significa que buena parte de las compras realizadas a la plataforma seguirían entrando sin tributos adicionales. Este punto limita el alcance real de las medidas que pretende implementar el gobierno.
La situación se complica aún más si se observa lo que ocurre en el propio mercado estadounidense: allí está por caducar el régimen “de minimis”, que permitía ingresar productos sin aranceles hasta un valor de 800 dólares. La decisión responde a la misma preocupación que atraviesa Uruguay: la competencia desleal de productos provenientes de China, vendidos a precios muy por debajo del mercado.
Consumidores: entre la oportunidad y la dependencia
Del lado de los consumidores, la realidad es diferente. Para muchos hogares uruguayos, especialmente los de ingresos medios y bajos, el acceso a plataformas como TEMU representa la única posibilidad de adquirir determinados bienes a precios asequibles. Artículos de electrónica, indumentaria, calzado, juguetes y hasta productos de bazar se consiguen a valores que el comercio local difícilmente puede igualar.
Esto genera un dilema social: mientras el Estado intenta equilibrar la recaudación y proteger a los comerciantes nacionales, los consumidores perciben las restricciones como una pérdida de oportunidades en su capacidad de compra. Aun con la aplicación del IVA, es probable que el flujo de compras se mantenga firme debido al diferencial de precios.
La discusión sobre el régimen de importaciones online revela un problema de fondo: cómo integrar a Uruguay en la economía digital global sin desproteger al comercio local ni generar distorsiones tributarias.
El “efecto TEMU” actúa como catalizador de este debate. Su capacidad de ofrecer precios bajos gracias a economías de escala, logística avanzada y acuerdos internacionales, pone en jaque los modelos tradicionales de comercio.
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De aquí en más, la política pública deberá encontrar un delicado equilibrio entre:
Mantener un acceso justo para los consumidores,
Garantizar condiciones de competencia razonables para el comercio local,
Asegurar la sostenibilidad de la recaudación fiscal.
Lo cierto es que las próximas semanas serán decisivas: el Parlamento deberá analizar el proyecto de ley de Presupuesto y con él las modificaciones propuestas al régimen de importaciones online. Lo que se defina no solo impactará en el bolsillo de los consumidores y en la supervivencia de muchos comercios locales, sino también en la forma en que Uruguay se posiciona frente a la nueva dinámica del comercio electrónico global.

