El mercado de tierras en durazno muestra precios agrícolas firmes en 2025
El mercado de compra-venta de tierras en Uruguay volvió a ser noticia en 2025, con el departamento de Durazno como uno de los protagonistas destacados. Según el informe semestral de la consultora Agroclaro, dirigida por el ingeniero agrónomo Nicolás Clement, durante los primeros seis meses del año se transaron 66.500 hectáreas distribuidas en 62 operaciones. Aunque el volumen total de tierras negociadas cayó frente al mismo período de 2024 —cuando se habían comercializado 150.000 hectáreas en 69 negocios—, los precios se mantienen estables, especialmente en el segmento agrícola, donde se llegaron a pagar 5.620 dólares por hectárea.
Una caída en el volumen, pero con precios sostenidos
El informe de Agroclaro evidencia un fenómeno que ya se viene observando en los últimos años: la escasez de oferta en campos agrícolas y forestales de alto rendimiento mantiene firmes los precios, mientras que en tierras destinadas a la ganadería los valores se ajustan más a la coyuntura económica.
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Clement explicó que el mercado opera en un contexto de selectividad. Los compradores se concentran en predios con alto índice de productividad, mientras que los campos con menor potencial requieren descuentos para concretar las operaciones. En contraste, el volumen de tierra vendido cayó casi a la mitad en comparación con 2024, lo que refleja tanto la prudencia de los vendedores como la incertidumbre general en la economía global.
Durazno como termómetro del mercado
Durazno se posicionó en el primer semestre de 2025 como un referente en precios agrícolas dentro del mercado de tierras uruguayo. Algunas de las operaciones más relevantes registradas incluyen:
Campo agrícola en ruta 4, cerca de Baygorria: 432 hectáreas con Índice Coneat 159, vendidas a USD 5.620 por hectárea, uno de los valores más altos de la zafra.
Campo agrícola en Pueblo de Álvarez: 577 hectáreas con Coneat 133, comercializadas a USD 5.100 por hectárea.
Campo ganadero-forestal cerca de Sarandí del Yí: 1.616 hectáreas de sierras, con IC 79, vendidas a USD 2.785 por hectárea.
Campo ganadero en suelos Coneat 5 y 10: 688 hectáreas con IC 103, adjudicadas a USD 4.362 por hectárea.
Campo mixto forestal-agrícola en la Picada de Oribe: 627 hectáreas con IC 95, a orillas del Río Negro, a USD 4.800 por hectárea.
Estos valores muestran la diversidad de precios según el tipo de explotación y la calidad de los suelos, con diferencias de más del 100 % entre predios agrícolas de alta productividad y tierras de menor aptitud ganadera.
Arrendamientos forestales: un mercado en crecimiento
El informe también relevó información sobre remates y licitaciones de arrendamientos forestales. En este segmento, los precios por hectárea y por año muestran una tendencia al alza, confirmando el interés de las empresas forestales en asegurar disponibilidad de tierra.
En Durazno, el valor de referencia fue de USD 163 por hectárea/año.
En Cerro Largo, el promedio alcanzó los USD 171 por hectárea/año.
En Colonia, los precios treparon hasta USD 200 por hectárea/año.
Estos valores son indicativos de la consolidación del sector forestal como actor estratégico en el mercado de tierras uruguayo, con una demanda sostenida que contribuye a mantener altos los precios en determinadas zonas del país.
Factores que inciden en el mercado
El mercado de tierras en Uruguay no se mueve de forma aislada, sino que está condicionado por un conjunto de factores internos y externos:
La demanda internacional de alimentos: La estabilidad de precios agrícolas responde en gran medida al interés de productores que buscan posicionarse en la producción de soja, trigo y maíz, destinados en gran parte a la exportación.
El crecimiento de la forestación: Con empresas internacionales instaladas en el país, la competencia por suelos aptos para eucaliptos y pinos genera presión sobre los precios.
La coyuntura ganadera: Los valores de los campos destinados a cría y engorde reflejan la volatilidad del mercado de carne, con menor dinamismo que el agrícola o forestal.
La disponibilidad de financiamiento: Tasas de interés internacionales más elevadas limitan el acceso a créditos, lo que se traduce en una menor liquidez y, por ende, menos operaciones.
La estabilidad macroeconómica del país: Uruguay continúa siendo percibido como un destino seguro para inversiones rurales, lo que contribuye a sostener el valor de la tierra.
La tierra como activo estratégico
A pesar de la caída en los volúmenes comercializados, la tierra sigue consolidándose como un activo estratégico y de resguardo de valor. Los compradores suelen ser tanto inversores extranjeros que buscan estabilidad como productores nacionales que apuestan por ampliar o diversificar sus explotaciones.
El atractivo del campo uruguayo se explica por su seguridad jurídica, reglas claras y prestigio en materia agroexportadora. En este sentido, el mercado inmobiliario rural mantiene su atractivo en el mediano y largo plazo, aunque con matices según el tipo de explotación y la coyuntura global.
Durazno: un departamento clave
La relevancia de Durazno dentro del mercado responde a su ubicación estratégica en el centro del país, con acceso a infraestructura logística y diversidad de suelos. La instalación de proyectos forestales y agrícolas de gran escala en las últimas dos décadas ha reforzado la demanda y consolidado al departamento como un referente para el mercado rural.
El puente recientemente inaugurado sobre el Río Negro hacia San Gregorio de Polanco es un ejemplo de cómo las obras de infraestructura potencian el atractivo de la región, facilitando la movilidad y el acceso a mercados.
De cara al resto del año, los analistas prevén que la escasez de tierras agrícolas de calidad seguirá sosteniendo los precios, mientras que el segmento ganadero podría mostrar cierta corrección si la oferta continúa aumentando.
La forestación, por su parte, mantendrá su dinamismo, impulsada por la demanda global de celulosa y el interés de las grandes empresas por asegurar contratos de largo plazo.
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En este contexto, no se esperan caídas significativas en los valores, aunque el volumen de negocios podría continuar por debajo de los niveles históricos recientes, debido a la prudencia de vendedores y compradores.
El mercado de tierras en Uruguay durante 2025 muestra un escenario de precios firmes pero con menor dinamismo en el número de operaciones. Durazno se consolida como epicentro de algunas de las transacciones más relevantes, confirmando que los predios agrícolas de alto rendimiento se mantienen como un activo altamente demandado. La tierra sigue siendo, más allá de la coyuntura, un pilar central en la economía uruguaya y un indicador clave de su perfil productivo y exportador.

