Los empresarios uruguayos expresan creciente incertidumbre ante el futuro económico
En un contexto marcado por la incertidumbre regional e internacional, los empresarios uruguayos muestran señales claras de preocupación sobre el desempeño futuro de la economía y el ambiente para invertir en el país. Así lo revela la última edición del relevamiento semestral realizado por la consultora Exante, que pone en evidencia un notorio deterioro en las expectativas del sector privado. Los datos recabados entre fines de marzo y abril muestran un clima de pesimismo que no se registraba con esta intensidad desde los años 2018-2019.
El informe, elaborado a partir de las respuestas de 300 empresarios y ejecutivos de diversas ramas de actividad, expone que sólo un 7% espera un crecimiento económico para el año entrante, mientras que apenas el 5% cree que el clima de inversión mejorará. Esta percepción se da en el marco de una coyuntura política y económica compleja: por un lado, el inicio del mandato del nuevo presidente Yamandú Orsi y, por otro, la tensión comercial global desatada por los nuevos aranceles aplicados por Estados Unidos bajo la administración Trump.
Señales de advertencia en la actividad empresarial
El estudio de Exante también pone el foco en la visión que tienen los empresarios sobre el comportamiento futuro de sus propias empresas. Si bien en general se mantienen saldos netos positivos —es decir, más optimistas que pesimistas— en cuanto a producción, rentabilidad e inversión, las proyecciones muestran un debilitamiento. Un 29% de los encuestados espera una mejora en la rentabilidad, mientras que entre un 39% y 45% anticipa aumentos en los niveles de producción o decisiones de inversión. En ambos casos, las cifras marcan una baja en comparación con los resultados obtenidos en el relevamiento anterior, realizado en octubre.
Vea también: Uruguay enfrenta un rezago de una década en movilidad urbana digital
Este ajuste en las proyecciones empresariales se vincula con el entorno macroeconómico. Acorde a los datos de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay para 2024 será modesto, en torno al 1,7%. A mediano plazo, las estimaciones también se ubican por debajo del umbral del 2%, reflejando una visión contenida sobre el dinamismo futuro del país.
Inflación: expectativas contenidas a corto plazo, pero preocupaciones a futuro
Uno de los aspectos que sigue de cerca el sector empresarial es el comportamiento de los precios. En este punto, la mayoría considera que durante 2024 la inflación se mantendrá controlada. El 60% de los empresarios cree que el índice se mantendrá dentro del rango objetivo establecido por el Banco Central del Uruguay (entre 3% y 6%), a pesar de la presión que ejerce el tipo de cambio.
Sin embargo, cuando se proyectan los valores hacia 2026, la perspectiva se torna más sombría. El 55% de los encuestados prevé que la inflación superará el techo de la banda establecida, y cuando se observan las proyecciones a cuatro años, se estima un índice cercano al 6,2%, lo que implicaría un quiebre en la estabilidad de precios lograda en los últimos años.
Señales del gobierno y necesidad de confianza
Ante este panorama de cautela y escepticismo, Exante hace hincapié en la necesidad de que el gobierno emita señales económicas claras y coherentes. En su análisis, la consultora advierte que para construir un entorno más propicio para el crecimiento, la inversión y el control de la inflación, resulta clave que la nueva administración demuestre un rumbo firme en materia de políticas públicas.
“El entorno de confianza no se construye únicamente con estabilidad macroeconómica, sino también con previsibilidad institucional y un marco de reglas claras para los actores económicos”, señala el informe. En otras palabras, los empresarios esperan un liderazgo económico decidido y sin ambigüedades que permita reducir el margen de incertidumbre que pesa sobre sus decisiones estratégicas.
Primera evaluación al gobierno de Yamandú Orsi
Si bien el nuevo gobierno del Frente Amplio apenas inicia su ciclo, la percepción del empresariado ya comienza a tomar forma. De acuerdo con el sondeo, más de dos tercios de los consultados adoptan una posición neutral respecto al desempeño inicial del presidente Orsi. Esto significa que no hay un juicio definitivo de aprobación o desaprobación, aunque se percibe una tendencia más inclinada hacia la preocupación que al optimismo.
En este contexto, la cautela empresarial no sólo responde a factores económicos, sino también a la transición política. La historia reciente del país demuestra que los cambios de administración pueden influir significativamente en el entorno de negocios, sobre todo si conllevan modificaciones en regulaciones, prioridades fiscales o líneas estratégicas en el relacionamiento con el sector privado.
Impacto de los aranceles estadounidenses: opiniones divididas
Un punto adicional que destaca el estudio es la visión empresarial sobre el impacto de la nueva política comercial implementada por Estados Unidos. En particular, los aranceles establecidos por el gobierno de Donald Trump generan opiniones divergentes. El 42% de los empresarios considera que estas medidas tendrán efectos negativos sobre sus negocios, siendo las industrias vinculadas al agro y al transporte las más afectadas.
En contrapartida, un 55% de los consultados cree que los efectos serán neutros o poco significativos para sus actividades. Esta diferencia de percepción puede explicarse, en parte, por la naturaleza de los mercados de exportación de cada sector y el grado de dependencia con respecto al mercado norteamericano. Aun así, el tema genera preocupación y se suma a un conjunto de factores que contribuyen a la sensación de incertidumbre.
Más allá del detalle estadístico, el mensaje de fondo del estudio de Exante es claro: el empresariado uruguayo atraviesa un período de escepticismo que puede afectar sus decisiones de inversión y expansión. En este escenario, la construcción de confianza se vuelve un desafío clave para el gobierno y los actores económicos. La señal de alarma está encendida, pero aún hay margen para revertirla.
Vea también: Innovadora plataforma uruguaya con Inteligencia Artificial mejora la educación financiera
El nuevo gobierno deberá moverse con cautela, pero también con determinación. Medidas claras en materia fiscal, un entorno regulatorio estable, y una relación fluida con el sector privado pueden ayudar a modificar las expectativas negativas que hoy predominan. La economía, como bien se sabe, también se mueve por percepciones, y en este momento, la percepción dominante es la duda.
Para muchos empresarios, 2024 será un año de observación. Las decisiones estratégicas se tomarán —o postergarán— en función de cómo evolucione el contexto nacional e internacional. En este sentido, el diálogo público-privado y una narrativa económica clara pueden marcar la diferencia entre un año perdido y un año de inflexión positiva.


