La ganadería de carne consolida un récord histórico y supera los 3.400 millones de dólares
La ganadería de carne atraviesa uno de los momentos más sólidos de los últimos años, impulsada por una combinación virtuosa de precios firmes, mayor producción y una dinámica exportadora sostenida. En 2025, el sector alcanzó una facturación superior a los 3.400 millones de dólares, marcando un nuevo máximo histórico y confirmando su rol estratégico dentro de la economía agroindustrial.
El crecimiento interanual, cercano al 35%, no solo supera ampliamente el desempeño del año anterior, sino que también deja atrás el récord previo registrado en 2022. A diferencia de otros ciclos alcistas más volátiles, el actual se caracteriza por una mayor estabilidad en los valores del ganado y por mejoras estructurales en la eficiencia productiva, factores que fortalecen la previsibilidad del negocio.
Más producción, mayor volumen y mejor rendimiento
Uno de los pilares de este resultado récord fue el aumento de la actividad industrial. El envío de animales a frigorífico registró un crecimiento significativo en comparación con el año anterior, con un incremento estimado de alrededor de 150.000 cabezas faenadas. Este aumento no se dio únicamente en cantidad, sino también en calidad y rendimiento.
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El peso promedio de los animales enviados a faena mostró una mejora sostenida, reflejando avances en manejo, alimentación y genética. Como consecuencia, la producción total de carne se ubicó en torno a las 637.000 toneladas, un volumen que solo es superado por el alcanzado en 2021, cuando la faena total superó los 2,6 millones de vacunos.
Este dato es relevante porque demuestra que el crecimiento del sector no depende exclusivamente de incrementar el número de animales, sino de optimizar los sistemas productivos y maximizar el valor generado por cada cabeza.
Precios altos y sostenidos: una diferencia clave
El otro gran motor del crecimiento fue el nivel de precios. Si bien los valores actuales son comparables a los máximos registrados en 2022, la diferencia central radica en su comportamiento a lo largo del tiempo. Mientras que en aquel período los precios alcanzaron picos elevados pero luego retrocedieron con fuerza, en 2025 se mantuvieron firmes durante varios meses consecutivos.
El precio del novillo se sostuvo por encima de los 5 dólares por kilo durante todo el segundo semestre del año, aportando una estabilidad poco habitual para el negocio ganadero. Esta continuidad permitió a productores y operadores planificar con mayor certidumbre, reducir riesgos y capturar mejor el contexto favorable del mercado internacional.
La combinación de precios altos y estables con mayor volumen de producción generó un impacto directo en los ingresos del sector, consolidando una etapa de fuerte rentabilidad.
Un valor por animal que marca tendencia
El valor promedio de los animales enviados a faena se ubicó en torno a los 1.260 dólares por cabeza. Esta cifra representa un incremento anual cercano al 28% y supera en más de 5% el récord anterior alcanzado en 2022.
Este indicador resume de manera clara la magnitud del crecimiento del negocio ganadero: no solo se faenaron más animales, sino que cada uno de ellos generó un ingreso significativamente mayor. Con estos valores, la facturación asociada exclusivamente al envío de vacunos a la industria frigorífica superó por primera vez los 3.000 millones de dólares.
Este umbral marca un antes y un después para la ganadería de carne, posicionándola como uno de los sectores más dinámicos del complejo exportador.
Exportación de ganado en pie: un complemento relevante
A la sólida performance de la faena se sumó el buen desempeño de la exportación de ganado en pie, una modalidad que continúa jugando un rol relevante dentro del negocio ganadero. Durante el año se exportaron cerca de 400.000 vacunos, lo que implica un crecimiento interanual estimado en 15%.
Este flujo generó ingresos superiores a los 380 millones de dólares, aportando un complemento significativo a la facturación total del sector. La exportación en pie no solo contribuye a diversificar destinos y alternativas comerciales, sino que también actúa como un factor de equilibrio en el mercado interno, influyendo sobre la formación de precios.
En un contexto de alta demanda internacional, esta modalidad se consolida como una herramienta estratégica para sostener la competitividad del productor.
Un nuevo máximo histórico para la ganadería
Al considerar en conjunto la faena con destino a frigorífico y la exportación de ganado en pie, la ganadería de carne alcanzó en 2025 una facturación total superior a los 3.400 millones de dólares. Se trata del mayor nivel de ingresos registrado hasta el momento, confirmando un ciclo de expansión que combina factores coyunturales favorables con mejoras estructurales del sector.
Este resultado posiciona a la ganadería como uno de los pilares del crecimiento agroindustrial, con impacto directo en empleo, inversión, actividad industrial y generación de divisas.
Más allá del contexto de precios internacionales, el desempeño del sector refleja avances de largo plazo. La mejora en los sistemas productivos, la adopción de tecnologías, la profesionalización de la gestión y una mayor integración con la industria frigorífica han permitido capturar mejor las oportunidades del mercado.
Asimismo, la diversificación de destinos de exportación y la consolidación de mercados de alto valor han contribuido a sostener precios y a reducir la dependencia de ciclos puntuales.
El fortalecimiento sanitario, la trazabilidad y el posicionamiento de la carne como un producto confiable y de calidad siguen siendo ventajas competitivas clave en un escenario global cada vez más exigente.
De mantenerse las actuales condiciones de mercado —tanto en precios como en demanda—, el sector ganadero podría repetir o incluso superar los niveles de facturación alcanzados en 2025. No obstante, el desafío estará en sostener la eficiencia productiva y gestionar los riesgos asociados a la volatilidad climática y a los cambios en el contexto internacional.
La estabilidad observada en los precios durante el último año genera expectativas positivas, aunque también plantea la necesidad de consolidar estrategias de largo plazo que permitan amortiguar eventuales correcciones del mercado.
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El nuevo récord de facturación confirma que la ganadería de carne no solo atraviesa un buen momento coyuntural, sino que se encuentra en una etapa de madurez y consolidación. Su capacidad para generar valor, adaptarse a las condiciones del mercado y sostener niveles elevados de actividad la posiciona como un componente central del entramado productivo.
En un contexto global desafiante, el desempeño del sector ganadero demuestra que la combinación de eficiencia, calidad y acceso a mercados puede traducirse en resultados económicos sólidos y sostenibles.
Fuente: Ámbito


