La carne, la celulosa y los vehículos sostienen el crecimiento exportador
Las exportaciones de bienes de Uruguay mantuvieron un leve crecimiento durante mayo de 2025, respaldadas principalmente por tres sectores clave: la carne bovina, la celulosa y los vehículos. Pese a la caída en productos agrícolas tradicionales como la soja y el arroz, el resultado global del comercio exterior fue positivo. Los datos, difundidos por Uruguay XXI en su informe mensual, muestran que las ventas al exterior totalizaron 1.169 millones de dólares, lo que representa un aumento interanual del 1% y un crecimiento acumulado del 4% en los primeros cinco meses del año.
Este balance revela una economía exportadora que, si bien enfrenta desafíos en algunos rubros, sigue encontrando sostén en sectores industriales y agroindustriales de alto valor agregado y demanda estable en mercados estratégicos.
Carne bovina: el motor principal del comercio exterior uruguayo
El liderazgo de la carne bovina en las exportaciones uruguayas no es una novedad, pero su consolidación sigue siendo notable. En mayo, las ventas de este producto alcanzaron los 256 millones de dólares, lo que supone un incremento del 35% en comparación con mayo de 2024. Se exportaron más de 36.000 toneladas, lo que demuestra una fuerte demanda sostenida a nivel internacional.
Vea también: Liderazgo, inclusión y sostenibilidad: El enfoque transformador de GDN Uruguay
Estados Unidos volvió a posicionarse como el principal destino de la carne uruguaya, con compras por 83 millones de dólares, un aumento del 45% respecto al mismo mes del año anterior. Le siguieron la Unión Europea, con 75 millones, y China, con 62 millones. Estos tres mercados continúan siendo estratégicos no solo por el volumen de compras, sino también por los precios que están dispuestos a pagar por la carne de alta calidad que caracteriza a Uruguay.
La diversificación de destinos y la capacidad de adaptación de los exportadores uruguayos han sido claves para mantener la competitividad en un mercado global marcado por la volatilidad y los cambios en las preferencias de consumo.
Celulosa: un sector que sigue en ascenso
Otro de los pilares que sostuvieron las exportaciones en mayo fue la celulosa, cuyas colocaciones totalizaron 203 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 24%. Este desempeño se vio impulsado por la demanda de mercados como China, la Unión Europea, Turquía y Estados Unidos.
La celulosa representa uno de los casos más sólidos de inversión extranjera directa transformada en desarrollo exportador a largo plazo. Las plantas de UPM y Montes del Plata han logrado insertarse con éxito en las cadenas de suministro internacionales, y su producción mantiene un ritmo constante, independientemente de las oscilaciones estacionales que afectan a otros sectores.
Además, se trata de un rubro cuya cadena productiva genera empleo y dinamismo en zonas del interior del país, contribuyendo a la descentralización económica y territorial.
Vehículos: un repunte alentador
Aunque en términos absolutos su impacto es menor, el sector de vehículos fue el otro rubro del Top 10 exportador que mostró un desempeño positivo. Las exportaciones alcanzaron los 44 millones de dólares, lo que supone una suba del 43% respecto a mayo del año anterior.
Este aumento estuvo vinculado principalmente a los envíos a países de la región, como Brasil y Argentina, lo que sugiere una recuperación de la demanda en mercados cercanos. El repunte es importante porque marca una posible revitalización de una industria que en años anteriores había mostrado signos de estancamiento.
Este crecimiento también puede interpretarse como una señal de recuperación en las cadenas logísticas y en la confianza de los consumidores en mercados vecinos, factores clave para sostener la demanda de bienes durables como los automóviles.
Retrocesos en productos agrícolas: el caso de la soja
A pesar del crecimiento en sectores clave, algunas señales de alerta provienen de productos agrícolas tradicionales. Uno de los más afectados en mayo fue la soja, que si bien se mantuvo en el podio de los bienes exportados, experimentó una caída del 31% en términos interanuales, con colocaciones por 124 millones de dólares.
Las razones detrás de esta disminución son principalmente dos: la baja de precios internacionales y la reducción en las ventas hacia China, que continúa siendo el principal destino de la oleaginosa uruguaya. Estos factores, combinados con una zafra más limitada en comparación con años anteriores, han golpeado el rendimiento del sector.
Este escenario expone la vulnerabilidad del país frente a la dependencia de los precios internacionales de commodities y la concentración de destinos para ciertos productos.
Arroz y lácteos: otros sectores en retroceso
El arroz también registró una caída del 31% en sus exportaciones, con colocaciones por 56 millones de dólares. Los principales destinos fueron México y la Unión Europea, pero, al igual que con la soja, el descenso se explica por menores precios promedio por tonelada exportada.
El sector lácteo tampoco escapó a la tendencia negativa. Las exportaciones de productos lácteos alcanzaron los 66 millones de dólares, un 10% menos que en mayo de 2024. En este caso, Argelia superó a Brasil como principal destino, pero el volumen total disminuyó, en parte debido a la creciente competencia internacional y a ajustes en los subsidios y apoyos en algunos países importadores.
El caso de los lácteos es especialmente sensible por su relevancia para la economía de pequeños productores y cooperativas del interior, por lo que su evolución es seguida con atención tanto por los actores del sector como por las autoridades gubernamentales.
Bebidas, subproductos y madera: contracción en otras áreas
Las exportaciones de concentrado de bebidas, tradicionalmente un rubro sólido para Uruguay, bajaron un 10%, alcanzando los 70 millones de dólares. Los principales destinos —México, Guatemala y Brasil— redujeron su demanda, lo que afectó el rendimiento del sector.
También se registraron descensos en otros productos relevantes como los subproductos cárnicos (42 millones, -16%), madera (39 millones, -2%) y ganado en pie (29 millones, -11%). En la mayoría de los casos, la caída se debió a la baja de precios internacionales más que a una menor demanda en volumen.
Estos datos indican que, aunque la base exportadora del país es amplia, sigue estando expuesta a variables externas que escapan al control local, como los precios globales de los commodities, los aranceles o la evolución de la demanda en países socios.
Vea también: Uruguay mantiene el liderazgo de las tiendas físicas para el Día de la Madre
El análisis del comercio exterior uruguayo en mayo muestra un escenario de crecimiento leve pero estable. La expansión en sectores como la carne, la celulosa y los vehículos ha sido suficiente para compensar las caídas en productos agrícolas y otras áreas tradicionales. Sin embargo, esta estabilidad está sostenida por pilares puntuales, y la dependencia de ciertos mercados —como China o Estados Unidos— representa un riesgo en un contexto global incierto.
La diversificación de la matriz exportadora, el desarrollo de nuevas industrias con valor agregado y la apertura de nuevos mercados seguirán siendo claves para fortalecer la resiliencia del comercio exterior uruguayo.


