El sector lácteo uruguayo mejora en remisión y exportaciones en 2025
Durante el primer semestre de 2025, el sector lechero de Uruguay comienza a mostrar señales alentadoras de recuperación, tras un 2024 que dejó cifras desalentadoras. Tanto la remisión de leche como el poder de compra muestran tendencias positivas, mientras que las exportaciones consolidan un repunte significativo, especialmente en productos clave como la leche en polvo entera y la manteca.
El vicepresidente de la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole), Alejandro Pérez Viazzi, destacó recientemente que la producción láctea en mayo registró un incremento interanual del 15%. Esta mejora, si bien representa un avance notorio respecto al año anterior —afectado por condiciones climáticas adversas—, aún no alcanza los niveles ideales en términos históricos.
Según datos del Instituto Nacional de la Leche (Inale), en abril de 2025 se remitieron 150,77 millones de litros de leche, frente a los 142,19 millones de litros del mismo mes en 2024. No obstante, esta cifra todavía queda por debajo de los 152,41 millones de litros remitidos en abril de 2023. “Estamos produciendo más leche y vendiéndola a mejor precio, lo que da margen al productor. Sin embargo, todavía no superamos de forma significativa los niveles de 2023, por lo que hay mucho por recuperar”, subrayó Pérez Viazzi.
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El año 2024 fue particularmente complejo para los tambos uruguayos, especialmente en el segundo trimestre. Durante mayo, por ejemplo, la remisión sufrió una caída del 13%, debido a lluvias excesivas que afectaron tanto la alimentación del ganado como las condiciones de trabajo en los establecimientos. Las secuelas de ese retroceso aún se sienten, aunque el crecimiento acumulado en lo que va de 2025 —estimado entre un 5% y 7%— sugiere una recuperación paulatina.
Poder de compra en alza: alivio para los productores
Otro indicador relevante para el análisis del sector es el Índice de Poder de Compra de la leche, también elaborado por Inale. Este índice refleja la relación entre el precio que recibe el productor por la leche y los costos de producción, lo cual impacta directamente en la rentabilidad del tambo.
En abril de 2025, dicho índice creció un 4,6% respecto al año anterior. A nivel cuatrimestral, el índice pasó de 81 puntos en enero a 89 en abril, un incremento que sugiere una mejora en la capacidad de los productores para sostener y eventualmente expandir su actividad. Este crecimiento se explica en parte por la suba del precio de la leche, que en términos interanuales aumentó un 13,6% en abril.
Este comportamiento del índice indica que el productor no solo está produciendo más, sino que también está recibiendo un precio más justo por su producto. A pesar del incremento en los costos logísticos y energéticos, la ecuación entre ingresos y egresos empieza a estabilizarse, algo fundamental para la sostenibilidad del sector.
Exportaciones lácteas: un motor clave del crecimiento
Si la recuperación de la producción local es una buena noticia, el rendimiento en las exportaciones lo es aún más. Según cifras del Inale basadas en registros de Aduanas, el sector lácteo uruguayo alcanzó exportaciones por 222 millones de dólares durante el primer trimestre de 2025, lo que representa un aumento interanual del 19%.
El producto estrella fue la leche en polvo entera, que logró ventas por 148 millones de dólares, con un incremento del 27% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta categoría continúa siendo la columna vertebral de las exportaciones lácteas uruguayas, debido a su alta demanda en mercados internacionales como Argelia, Brasil y China.
La manteca también registró un excelente desempeño, con un crecimiento interanual del 25% y una facturación de 17 millones de dólares. Le siguió la leche en polvo descremada, con una suba del 11% y ventas por 13 millones. Sin embargo, no todos los rubros tuvieron una evolución positiva: los quesos experimentaron una caída del 18%, situándose en 25 millones de dólares en el mismo período. Este descenso pone de manifiesto la necesidad de mejorar la competitividad de este producto frente a sus equivalentes regionales y europeos.
Factores que explican la mejora exportadora
Detrás del aumento en las exportaciones existen varios factores que conviene analizar. Por un lado, el fortalecimiento de la demanda en algunos mercados clave ha sido determinante, así como los acuerdos comerciales que otorgan ventajas arancelarias a los productos uruguayos.
Por otro, la mejora en los precios internacionales de los lácteos también ha contribuido a la rentabilidad de las exportaciones. A esto se suma una recuperación de la competitividad cambiaria, aunque persisten desafíos vinculados al tipo de cambio real y los costos internos.
El rol del Estado, a través del apoyo institucional brindado por el Inale y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, ha sido clave para sostener el entramado productivo. Las líneas de crédito, los subsidios en tiempos críticos y la promoción internacional de los productos uruguayos son elementos que han permitido atravesar el mal año 2024 y sentar las bases de una nueva etapa.
A pesar de las buenas noticias, el sector sabe que aún tiene terreno por conquistar. Desde Conaprole, los tamberos y las autoridades coinciden en que el crecimiento debe estar acompañado de una visión de largo plazo que contemple la sustentabilidad ambiental, la innovación tecnológica y la agregación de valor.
El desarrollo de nuevos productos derivados de la leche, la incorporación de energías renovables en los tambos y las mejoras en la trazabilidad son elementos que pueden ayudar a consolidar una industria más moderna, competitiva y respetuosa del medio ambiente. Asimismo, resulta clave avanzar en la diversificación de mercados y en la profesionalización de los recursos humanos.
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El desempeño de la lechería uruguaya en 2025 ofrece motivos para el optimismo. Con una producción en alza, un poder de compra en recuperación y un impulso exportador considerable, el sector comienza a dejar atrás un período adverso.
No obstante, el camino por recorrer aún es largo. Consolidar estos avances exigirá compromiso por parte de todos los actores: desde los productores hasta el Estado, pasando por las industrias y los organismos técnicos. El desafío ahora es transformar esta recuperación coyuntural en una etapa sostenida de crecimiento y transformación estructural del sector lácteo nacional.
