Alertan sobre venta ilegal de medicamentos en ferias y comercios de Salto
Autoridades sanitarias advierten riesgos para la salud pública y preparan operativos de control en ferias y comercios no habilitados
La comercialización de medicamentos fuera de los canales autorizados vuelve a estar en el centro de la preocupación sanitaria en Uruguay, especialmente en el departamento de Salto, donde se ha detectado una creciente oferta de fármacos en ferias, almacenes y el Paseo de Compras local, sin indicación médica ni condiciones adecuadas de conservación. Esta práctica, además de ilegal, representa un riesgo directo para la salud de la población, ya que se trata de productos cuya procedencia, almacenamiento y autenticidad no pueden ser garantizados.
Según han informado fuentes del Ministerio de Salud Pública (MSP) y autoridades locales, la venta de medicamentos en mercados informales —como el llamado Bagashopping— incluye desde simples analgésicos hasta antibióticos, ansiolíticos, inyectables, y medicamentos para enfermedades neurológicas complejas como el Alzheimer y el Parkinson. Muchos de estos productos provienen del extranjero, en particular de Brasil, y se comercializan a precios considerablemente más bajos que en farmacias habilitadas, lo que incentiva su adquisición por parte de sectores vulnerables.
Una práctica extendida y peligrosa
Aunque la venta ilegal de fármacos no es nueva, su persistencia en puntos como Salto refleja una problemática estructural que combina factores económicos, sociales y culturales. El acceso fraccionado a medicamentos —es decir, la posibilidad de comprar solo una o dos pastillas— es uno de los principales atractivos de estos mercados, especialmente para personas con recursos limitados o sin cobertura médica.
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Sin embargo, los riesgos asociados son múltiples: productos vencidos, en mal estado, falsificados o almacenados en condiciones inadecuadas pueden generar efectos adversos graves. Además, la ausencia de control profesional hace que los consumidores accedan a fármacos sin diagnóstico previo, lo que incrementa las posibilidades de interacciones peligrosas, reacciones alérgicas o sobredosis.
Medicamentos encontrados en el mercado negro
Los operativos realizados y las denuncias ciudadanas han permitido identificar una amplia variedad de productos comercializados ilegalmente. Entre ellos se destacan:
Analgésicos y antiinflamatorios de uso común.
Antialérgicos en comprimidos y jarabes.
Inyectables para dolores musculares.
Antibióticos de distintas líneas.
Jarabes antitusivos.
Benzodiacepinas y ansiolíticos.
Medicamentos para enfermedades crónicas y neurodegenerativas (como el Alzheimer y el Parkinson).
Suplementos vitamínicos y productos de origen dudoso con etiquetas extranjeras.
Se ha constatado que algunos blísters vienen sin caja ni prospecto, y en muchos casos la fecha de vencimiento está borrada, vencida o ilegible, lo que impide cualquier tipo de trazabilidad y control de calidad.
Los canales oficiales garantizan seguridad
Frente a este panorama, las autoridades sanitarias han insistido en la importancia de adquirir medicamentos únicamente en farmacias habilitadas, donde existen protocolos estrictos de control, conservación, trazabilidad y asesoramiento profesional.
Los laboratorios, droguerías y farmacias deben cumplir con un sistema de trazabilidad que permite seguir cada lote de medicamentos desde su origen hasta su entrega al consumidor final. Esto incluye el registro del número de serie, la fecha de vencimiento, la cadena de frío (si corresponde), y la distribución solo a establecimientos con autorización del Ministerio de Salud Pública (MSP).
Este sistema no solo protege al paciente, sino que permite una respuesta rápida ante alertas sanitarias, retiros de productos defectuosos o reportes de efectos adversos.
En respuesta al incremento de denuncias, el MSP ha iniciado una estrategia coordinada con las Intendencias departamentales y cuerpos inspectivos municipales, para intensificar los controles en ferias, almacenes, Paseos de Compras y otros comercios informales donde se detecte venta de medicamentos.
En el caso particular de Salto, se prepara un operativo de fiscalización de gran alcance, que abarcará tanto el centro de la ciudad como las zonas periféricas y rurales. Los controles incluirán inspecciones aleatorias, confiscación de productos ilegales y sanciones administrativas y penales.
El MSP también ha comenzado a fortalecer su estructura de fiscalización, con la creación de una nueva dirección y la incorporación de 50 funcionarios inspectores adicionales. Uno de los principales focos de esta nueva dependencia será precisamente la circulación ilegal de medicamentos y productos médicos, además de suplementos y productos cosméticos falsificados.
La venta de medicamentos sin autorización no solo implica una infracción administrativa, sino que constituye un delito penal. Las personas que sean encontradas comercializando estos productos pueden enfrentar multas, decomiso de mercadería, clausura del local e incluso prisión, dependiendo de la gravedad del caso y la reincidencia.
En el caso de feriantes regularizados, la sanción puede incluir la pérdida definitiva del permiso de trabajo en la feria, lo que también impacta en su situación laboral y económica. Para los responsables de almacenes o comercios informales, las consecuencias pueden escalar a procesos judiciales por delitos contra la salud pública.
Exhortación a la población: no comprar ni consumir medicamentos ilegales
El MSP, junto con las direcciones departamentales de salud y organizaciones médicas, ha emitido una exhortación clara a la ciudadanía: no adquirir ni consumir medicamentos fuera del circuito formal de farmacias. La recomendación apunta no solo a prevenir efectos adversos, sino también a reducir la demanda que alimenta este mercado ilegal.
Los expertos coinciden en que comprar medicamentos en ferias o comercios no habilitados equivale a un juego de ruleta rusa, ya que el consumidor desconoce completamente la procedencia del producto y las condiciones en que fue almacenado o transportado. Esto es especialmente grave en el caso de medicamentos para enfermedades crónicas o psiquiátricas, donde un error de dosificación o una falsificación puede tener consecuencias irreversibles.
Educación sanitaria como estrategia a largo plazo
Si bien los operativos de control son necesarios, muchos especialistas sostienen que la solución de fondo requiere un trabajo educativo sostenido, que permita informar a la población sobre los riesgos del consumo de medicamentos sin supervisión médica y los beneficios de utilizar canales formales.
Programas de salud comunitaria, campañas de comunicación y alianzas con actores sociales y barriales son herramientas clave para transformar prácticas culturales arraigadas, que en ocasiones surgen por desconocimiento, necesidad económica o falta de acceso a servicios de salud.
Además, se propone que las políticas públicas aborden la dimensión económica del problema, facilitando el acceso a medicamentos básicos a través de sistemas de cobertura, subsidios o precios cuidados, especialmente para sectores vulnerables.
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La venta ilegal de medicamentos en Salto —y en otras zonas del país— no es solo una infracción legal: es una amenaza directa para la salud pública. Mientras el Estado avanza en tareas de fiscalización y control, la ciudadanía también tiene un rol activo en reconocer los riesgos y tomar decisiones responsables.
Optar por canales formales, consultar siempre al médico y rechazar ofertas tentadoras en ferias o comercios no habilitados es una forma concreta de cuidar la salud propia y colectiva. Porque detrás de un blister sin receta, puede esconderse un peligro invisible, pero letal.

