El Banco Central de Reserva (BCR) tiene la intención de incorporar nuevas plataformas como las fintech al ecosistema de pagos digitales minoristas (utilizados por las personas) para popularizar dichas transacciones. Esta iniciativa, junto con otras acciones emprendidas, apunta al desarrollo de una infraestructura de pagos de bajo valor propia por parte del BCR.
Hasta el momento, la «Estrategia de interoperabilidad» del organismo rector del sistema de pagos, dirigida a la expansión de los pagos digitales, ha implicado la interconexión de Yape y Plin con el resto de entidades que ofrecen el servicio de transferencias inmediatas, así como con las empresas de dinero electrónico en tres etapas.
A pesar de los resultados alentadores, entidades como las fintech y otras que no participan directamente en el ecosistema de pagos enfrentan dificultades para implementar sus innovaciones financieras entre la población y cumplir con su función de fomentar la competencia, debido a que operan fuera de la regulación.
Por esta razón, el BCR ha señalado que, como cuarta fase de su estrategia, está trabajando en el diseño del marco normativo y en el mejor modelo de acceso al ecosistema interoperable para las fintech, bigtech, empresas de telecomunicaciones, entre otros actores.
«Este proceso se está llevando a cabo en condiciones justas y no discriminatorias, con el propósito de proteger el ecosistema de posibles riesgos. Se está considerando la implementación de un modelo de ‘Open Payments’ con iniciación de pagos», señaló el BCR en el informe «Implementación e impacto de la estrategia de interoperabilidad de los pagos minoristas en el Perú».
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Según el BCR, se prevé que la implementación de esta fase tenga lugar en 2024.
El BCR también mencionó que, como parte de este proceso, está evaluando aspectos legales y técnicos relacionados con la puesta en marcha de una plataforma de pagos minoristas propia, la cual facilitaría la incorporación de nuevos participantes al sistema.
No obstante, las acciones emprendidas por el BCR, como las recientes modificaciones en su reglamento de organización y funciones que incluyen la creación de subgerencias enfocadas en pagos e infraestructuras financieras, el desarrollo de productos digitales, así como la asesoría recibida desde el año pasado de la Corporación Nacional de Pagos de la India (NPCI por sus siglas en inglés) para la construcción de la plataforma de pagos minoristas propia, sugieren que más que una evaluación, la implementación de una plataforma propia sería una decisión tomada.
«Para llevar a cabo esta evaluación (la implementación de la plataforma), se ha estudiado el marco legal de varios países que sí cuentan con regulaciones sobre la iniciación de pagos y el open banking», señaló el BCR. El regulador cuenta con experiencia en la gestión de la plataforma de pagos de alto valor LBTR.
Modelo de interconexión de las fintech
En la actualidad, la única forma en que una fintech puede conectarse al sistema de pagos es a través de la Cámara de Compensación Electrónica (CCE), de manera indirecta, mediante un convenio con una entidad participante en la CCE.
Sin embargo, a medida que las fintech han incursionado en el mismo ámbito de negocio que las entidades reguladas, ha sido difícil para ambas partes llegar a acuerdos. Por este motivo, el BCR ha reconocido la necesidad de establecer una plataforma que facilite la interconexión de las fintech, utilizando un modelo de iniciación de pagos.
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La explicación es sencilla. En la iniciación de pagos, el cliente otorga su consentimiento a un proveedor externo (third-party provider o TPP) para que se conecte a su cuenta bancaria y pueda iniciar un pago en su nombre. Esto significa que, por ejemplo, si un cliente compra dólares a una fintech, ya no es necesario que esta tenga una cuenta en la misma entidad financiera que el cliente; puede realizar una transferencia o autorizar el pago directamente desde el servicio que está utilizando.
Todo este proceso se realiza a través de interfaces de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en inglés).
Según el BCR, el esquema se fundamenta en el establecimiento de un validador central que permite crear conexiones seguras entre instituciones financieras y terceros, sin necesidad de que entren en contacto directo entre sí. De esta manera, se posibilita que las conexiones se lleven a cabo entre entidades previamente certificadas y que solo accedan a la información del usuario estrictamente necesaria para permitir la prestación de un determinado servicio financiero.

