El Banco Central de Reserva (BCR) proyecta alcanzar el rango meta deseado para el crecimiento de la economía peruana, estimando un crecimiento del 2.2% en 2024 y una inflación del 2.7%.
A pesar de la agitación política que rodea al Gobierno, se anticipa que el panorama económico sería más favorable que en 2023. Esto se refleja en las proyecciones del Producto Bruto Interno (PBI), que se estima ascendería a 241,000 millones de dólares.
Esto no solo beneficiaría a todos los ciudadanos, sino que también colocaría a Perú nuevamente a la cabeza del crecimiento en la región. A corto plazo, el país superaría a Chile, con un crecimiento del PBI del 1.6%, y a México, con un 2.1% de crecimiento.
Según el banco de inversión BCP Securities, en su informe «Emerging Markets Adviser», la deuda bruta representaría el 33.3% del producto interno, mientras que la deuda externa ascendería al 17%.
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De cumplirse al cierre del año, las Reservas Internacionales Netas (RIN) alcanzarían el 176.8%, con un total de 73,300 millones de dólares.
Por último, la entidad financiera prevé en su informe económico que la balanza de cuenta corriente ascenderá a $3,138 millones y se registrará un superávit del 1.3% del PBI.
Un índice de inflación por debajo del 3% puede traer varios beneficios para el país, entre ellos:
1. Estabilidad económica: Una inflación controlada contribuye a la estabilidad económica, lo que puede generar confianza en los agentes económicos, incluyendo consumidores, inversores y empresas.
2. Protección del poder adquisitivo: Con una inflación moderada, el poder adquisitivo de la moneda se mantiene más estable, lo que beneficia a los ciudadanos al preservar el valor de su dinero y salario.
3. Menor incertidumbre: Una inflación baja reduce la incertidumbre en la economía, lo que puede fomentar la toma de decisiones de inversión y gasto a largo plazo.
4. Competitividad internacional: Un bajo nivel de inflación puede mejorar la competitividad de las exportaciones al mantener los precios relativamente estables en comparación con otros países.
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En resumen, una tasa de inflación por debajo del 3% puede contribuir a un entorno económico más estable, predecible y favorable para el desarrollo sostenible del país.


