Hablar del cuerpo ajeno: una práctica social que Falabella busca cuestionar
Opinar sobre el cuerpo de otras personas es una conducta profundamente instalada en la vida cotidiana. Comentarios sobre el peso, la contextura física o la apariencia general suelen aparecer en conversaciones familiares, entornos laborales y, con especial fuerza, en redes sociales. Aunque muchas veces se presentan como observaciones sin mala intención, estos juicios tienen un impacto significativo en la autoestima y el bienestar emocional, especialmente en las mujeres.
En el Perú, esta realidad se refleja con claridad en diversos estudios sobre percepción corporal. De acuerdo con una investigación realizada por Kantar para Falabella Perú, más del 70% de las mujeres declara sentirse insegura con su físico. Esta cifra evidencia un problema estructural que va más allá de la opinión individual y se relaciona con un entorno cultural donde el cuerpo femenino es evaluado, comparado y cuestionado de forma constante.
Comentarios normalizados, consecuencias invisibles
La normalización de los comentarios sobre el cuerpo ha llevado a que muchas personas no dimensionen el daño que pueden provocar. Frases que parecen inofensivas, como observaciones sobre cambios físicos o comparaciones con estándares de belleza, refuerzan la idea de que el valor personal está ligado a la apariencia.
Desde temprana edad, niñas y adolescentes aprenden que su cuerpo es objeto de opinión. A través de la familia, la escuela, los medios y las plataformas digitales, interiorizan mensajes que condicionan su autoestima y moldean una relación crítica con su propia imagen. En la adultez, estas experiencias se traducen en inseguridades persistentes y en una constante autoevaluación corporal.
Redes sociales y presión estética constante
El entorno digital ha amplificado esta problemática. Las redes sociales, centradas en la imagen, fomentan la comparación permanente y la exposición continua al juicio ajeno. Comentarios públicos, reacciones y mensajes privados refuerzan estándares estéticos poco realistas y reducen la diversidad corporal visible.
Vea también: Pymes peruanas impulsan crecimiento económico pese desafíos
En este escenario, hablar del cuerpo ajeno se convierte en una práctica cotidiana que rara vez es cuestionada. Sin embargo, su impacto emocional es profundo, especialmente en mujeres jóvenes, quienes enfrentan mayores niveles de presión social vinculada a su apariencia.
Falabella y el llamado a “No hablar de cuerpos”
Frente a este contexto, Falabella Perú presentó la edición 2026 de su campaña Arriba Mujeres, tal como somos, bajo la premisa “No se habla de cuerpos”. La iniciativa propone un llamado directo a cuestionar y frenar los comentarios, juicios y críticas sobre la apariencia física de otras personas.
Desde Falabella, el enfoque apunta a visibilizar que opinar sobre el cuerpo no es un acto neutro, sino una conducta aprendida que puede generar daño. El mensaje central es claro: todos los cuerpos merecen el mismo respeto y hablar sobre ellos no debería ser una práctica socialmente aceptada.
Opinar también es una forma de violencia simbólica
Uno de los ejes que Falabella busca instalar en la conversación pública es la idea de que hablar del cuerpo ajeno constituye una forma de violencia simbólica. Este tipo de violencia no es explícita ni evidente, pero opera de manera constante, afectando la percepción que las personas tienen de sí mismas.
En el caso de las mujeres, esta violencia se ve reforzada por estereotipos de belleza históricamente impuestos. La presión por cumplir con ciertos estándares no solo impacta la autoestima, sino también la forma en que las mujeres se relacionan con su entorno, toman decisiones y ocupan espacios sociales y profesionales.
Una conducta aprendida que puede desaprenderse
Desde Falabella señalan que las mujeres no nacen cuestionando su cuerpo, sino que aprenden a hacerlo en función de los mensajes que reciben a lo largo de su vida. Por ello, la campaña pone énfasis en la responsabilidad colectiva de revisar el lenguaje cotidiano y detener comentarios que perpetúan el juicio corporal.
No hablar de cuerpos no implica evitar conversaciones relevantes sobre salud o bienestar, sino dejar de emitir opiniones sobre la apariencia física de otras personas. Es un primer paso para construir relaciones más respetuosas y entornos más seguros.
Arriba Mujeres, tal como somos: más que una campaña
Arriba Mujeres, tal como somos es una iniciativa impulsada por Falabella desde 2023. Su objetivo ha sido promover la autoaceptación, cuestionar los estereotipos de belleza y visibilizar el impacto negativo que tienen las opiniones sobre el cuerpo ajeno en la autoestima de mujeres de distintas edades y contextos.
A lo largo de sus ediciones, la iniciativa ha evolucionado para abordar nuevas dimensiones del problema y adaptarse a los cambios sociales. En 2026, el foco está puesto en generar conciencia sobre el lenguaje y las prácticas cotidianas que refuerzan la discriminación corporal.
Difusión del mensaje y alcance social
El mensaje de la campaña se difunde a través de distintos formatos y plataformas, incluyendo contenidos audiovisuales, piezas digitales, paneles, activaciones en espacios físicos y virtuales, así como presencia en medios de comunicación. El objetivo es amplificar la reflexión y fomentar una conversación social más amplia sobre el respeto corporal.
Más allá de la visibilidad, el desafío está en lograr un cambio cultural sostenido. Detener los comentarios sobre el cuerpo ajeno requiere conciencia, educación y una revisión constante de nuestras propias conductas.
Hacia una cultura de respeto impulsada desde la comunicación
Falabella plantea que el respeto comienza en el lenguaje. La forma en que hablamos, comentamos o guardamos silencio contribuye a construir el entorno social en el que vivimos. Cuestionar la normalización de los juicios corporales es una forma concreta de avanzar hacia una sociedad más empática e inclusiva.
No hablar de cuerpos no significa indiferencia, sino reconocer que la apariencia física no define el valor de las personas. Promover este enfoque implica abrir espacio a conversaciones más profundas, donde la identidad, las capacidades y las experiencias tengan mayor relevancia que la imagen.
Un cambio necesario y colectivo
Erradicar la práctica de opinar sobre el cuerpo ajeno no es un proceso inmediato. Requiere voluntad, reflexión y un compromiso colectivo. Iniciativas como Arriba Mujeres, tal como somos buscan contribuir a este cambio cultural, invitando a repensar hábitos profundamente arraigados.
Avanzar hacia una sociedad donde todos los cuerpos sean respetados es un desafío compartido. Detener los juicios, cuestionar los estereotipos y promover la empatía son pasos clave para construir entornos más seguros y conscientes para todas las personas.



