La evaluación de desempeño vuelve al centro de la gestión
Con el inicio de 2026, la evaluación de desempeño en Perú vuelve a ocupar un rol central dentro de las organizaciones. Lejos de ser un trámite administrativo, este proceso se ha convertido en una instancia clave para fortalecer el compromiso, mejorar el clima laboral y alinear expectativas entre líderes y equipos.
El cambio responde, en gran parte, a una transformación generacional que está redefiniendo la forma en que las personas se relacionan con el trabajo. Hoy, evaluar ya no significa calificar, sino conversar, acompañar y desarrollar.
El impacto de los cambios generacionales en el trabajo
Las nuevas generaciones han modificado las reglas del juego. Millennials y Gen Z, que hoy representan una parte importante de la fuerza laboral en el país, esperan retroalimentación frecuente, objetivos claros y espacios donde puedan expresar sus inquietudes y avances.
Según Sebastián Ausin, country manager de Buk Perú, la tendencia apunta a procesos de evaluación más humanos, enfocados en la calidad de las conversaciones y no solo en el resultado final. Para estos grupos, el feedback continuo es una herramienta de crecimiento, no una instancia de juicio.
Burnout: una señal de alerta para las empresas peruanas
El rediseño de la evaluación de desempeño también está estrechamente vinculado al bienestar laboral. Durante 2024, el burnout se consolidó como una de las principales alertas en las organizaciones peruanas.
De acuerdo con el reporte Burnout Laboral 2025 de Buk, el 33% de los colaboradores en Perú afirma haber experimentado agotamiento de manera ocasional o frecuente, posicionando al país con la tasa más alta de burnout frecuente en la región, por encima de Chile, México y Colombia.
Factores que explican el agotamiento laboral
Este fenómeno no surge de manera aislada. El estudio identifica diversos factores de riesgo dentro del entorno laboral, entre ellos:
- Baja satisfacción con la jornada de trabajo
- Escasa flexibilidad laboral
- Falta de reconocimiento por el trabajo bien hecho
- Experiencias negativas que impactan el bienestar emocional
- Débil conexión entre esfuerzo y valoración
Estos elementos afectan directamente la motivación y el desempeño de los equipos, reforzando la necesidad de replantear cómo se evalúa y acompaña a las personas.
Evaluar sin conversar: un modelo que ya no funciona
Uno de los principales errores en los procesos tradicionales de evaluación es reducirlos a formularios o escalas numéricas. Cuando la evaluación se limita a completar un documento, pierde gran parte de su potencial transformador.
Sebastián Ausin lo resume de forma clara: cuando la evaluación se convierte en un diálogo bidireccional, se fortalece el compromiso y se potencia la productividad. En cambio, cuando es un proceso unilateral, suele generar resistencia, ansiedad y desconexión.
El rol clave de los líderes en el proceso
De cara a una evaluación de desempeño efectiva, la preparación de los líderes es fundamental. No se trata solo de entregar resultados, sino de saber cómo comunicar, escuchar y guiar.
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Las guías modernas de feedback están basadas en evidencias y comportamientos observables, lo que ayuda a reducir sesgos y a construir conversaciones más objetivas, claras y justas. Un liderazgo bien preparado puede transformar una evaluación en una oportunidad real de desarrollo.
Feedback continuo: del evento anual al proceso permanente
Uno de los cambios más relevantes en la evaluación de desempeño en Perú es el paso desde evaluaciones anuales hacia conversaciones más frecuentes, ya sean mensuales o quincenales.
La retroalimentación continua permite realizar ajustes oportunos, reforzar avances y evitar que los problemas se acumulen. Para los equipos, esto se traduce en mayor claridad, menos incertidumbre y una sensación de acompañamiento constante.
Buenas prácticas para una evaluación efectiva
Planificar cada sesión de evaluación es clave para que el proceso tenga impacto real. Una conversación bien preparada permite orientar al colaborador según sus capacidades, objetivos y el impacto que genera en el equipo.
Entre las principales recomendaciones para una buena evaluación de desempeño destacan:
Definir expectativas claras desde el inicio
Los objetivos ambiguos suelen generar frustración y conflicto. Los equipos necesitan saber exactamente qué se espera de ellos para poder cumplirlo. Definir metas claras, medibles y alineadas al rol es el primer paso para una evaluación justa.
Usar ejemplos concretos y observables
Evitar frases genéricas es fundamental. Comentarios como “falta proactividad” no aportan valor si no se explican con hechos. Describir conductas específicas y situaciones reales ayuda a que el feedback sea comprensible y accionable.
Reconocer avances, no solo resultados finales
Valorar únicamente el resultado puede invisibilizar el esfuerzo y el progreso. Reconocer avances parciales refuerza la motivación y fomenta una cultura de aprendizaje continuo, especialmente en procesos de largo plazo.
Evitar comparaciones entre colaboradores
Cada persona tiene ritmos, habilidades y contextos distintos. Comparar desempeños entre colaboradores suele generar desmotivación y competencia innecesaria. La evaluación debe centrarse en criterios claros y en el desempeño individual.
Incorporar la autoevaluación
La autoevaluación permite que el colaborador reflexione sobre su propio desempeño y llegue a la conversación con una postura más consciente y madura. Además, abre el diálogo desde la corresponsabilidad.
Definir compromisos de mejora realistas
Los planes de acción deben ser alcanzables y medibles. Es preferible establecer pocos compromisos claros que múltiples acciones difíciles de sostener. Esto aumenta la probabilidad de cumplimiento y seguimiento.
Registrar acuerdos para asegurar continuidad
Una evaluación efectiva no termina con la conversación. Registrar los acuerdos permite dar seguimiento, medir avances y asegurar que lo conversado se traduzca en acciones concretas.
Evaluación de desempeño y clima laboral
Cuando se implementa de forma correcta, la evaluación de desempeño se convierte en un punto de partida para fortalecer equipos y mejorar el clima laboral. La transparencia, el respeto y la escucha activa generan confianza y sentido de pertenencia.
Las organizaciones que promueven conversaciones honestas suelen tener colaboradores más comprometidos y alineados con los objetivos del negocio.
De trámite a herramienta de transformación
La evaluación de desempeño en Perú está dejando de ser un proceso temido para transformarse en una herramienta estratégica. Esto exige valentía organizacional para conversar con honestidad, reconocer oportunidades de mejora y acompañar el desarrollo de las personas.
Como señala Sebastián Ausin, cuando una empresa se atreve a evaluar desde el respeto y la claridad, el proceso deja de ser un trámite y se convierte en un verdadero motor de transformación.
Evaluar para crecer, no para castigar
En 2026, la evaluación de desempeño ya no puede entenderse como una instancia aislada o punitiva. En un contexto marcado por el burnout, los cambios generacionales y la búsqueda de bienestar, evaluar implica escuchar, orientar y construir confianza.
Las organizaciones que adopten modelos más humanos, continuos y alineados al desarrollo estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro del trabajo, potenciando tanto los resultados como el bienestar de sus equipos.


