En un ecosistema dominado por la masificación de los datos móviles y la mensajería instantánea, el Gobierno de México, a través de CFE Telecomunicaciones, ha iniciado una estrategia para reactivar la infraestructura de telefonía pública en las regiones más apartadas del país. Lejos de ser un ejercicio de nostalgia, este programa busca mitigar la brecha digital en comunidades rurales, aunque la iniciativa ha generado un intenso debate entre especialistas sobre su pertinencia técnica y financiera en 2026.
Reviven las cabinas telefónicas en México
El programa opera mediante convenios con gobiernos municipales para la instalación de estaciones de telefonía de uso gratuito. A la fecha, se han desplegado 848 casetas telefónicas, concentradas principalmente en estados con alto rezago de conectividad como Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
Para la empresa estatal, estas cabinas representan una alternativa de comunicación vital para poblaciones que, debido a factores generacionales o económicos, carecen de acceso a dispositivos inteligentes o redes 4G/5G. El objetivo institucional es garantizar el derecho humano a la comunicación en áreas donde la rentabilidad comercial ha alejado a los operadores privados.
Vea también: El desafío de Corona y Modelo ante un nuevo perfil de consumidor
Un Mercado en Declive Acelerado
La apuesta de CFE Telecomunicaciones contrasta con la realidad del mercado nacional. Según datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el parque de telefonía pública en México ha sufrido una contracción sostenida:
-
Evolución de la Infraestructura: De las 649,177 cabinas registradas en 2019, la cifra descendió a 580,199 en diciembre de 2024, una caída del 10.6% en cinco años.
-
Concentración de Mercado: Telmex mantiene el dominio del 97.5% de la infraestructura remanente, la cual enfrenta constantes desafíos por vandalismo y desuso.
Críticas y Alternativas: ¿Un Modelo Anacrónico?
A pesar de la intención social del programa, expertos del sector, como Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), cuestionan la viabilidad del proyecto. Los argumentos principales señalan que el uso de recursos públicos debería priorizar la alfabetización digital y la expansión de redes de datos sobre tecnologías de voz fija.
Analistas sugieren que para que estas estaciones sean realmente eficientes en 2026, deberían evolucionar hacia nodos de acceso WiFi gratuito. Esto permitiría a los usuarios de zonas remotas no solo realizar llamadas de voz, sino integrarse a la economía digital y utilizar aplicaciones de mensajería moderna, alineándose con las necesidades reales de comunicación actual.
Vea también: La «Cuesta de Enero» impacta al 60% de los mexicanos
Uno de los puntos críticos para la validación del proyecto es la falta de datos públicos sobre la inversión ejecutada y el volumen de tráfico (minutos cursados) en estas nuevas cabinas. Sin métricas claras de adopción social, el programa permanece en una zona gris entre la asistencia social necesaria y la inversión en tecnología obsoleta.
El futuro de la telefonía pública bajo el mando del Estado dependerá de su capacidad para adaptarse. La transformación de estas cabinas en puntos de conectividad integral podría ser la clave para que este esfuerzo institucional sea una herramienta de desarrollo y no un activo en desuso antes de su consolidación.
Fuente: Expansión


