El arranque del ciclo económico de 2026 presenta desafíos significativos para las finanzas familiares en México. Según el más reciente sondeo de la agencia Research Land, seis de cada diez consumidores enfrentan severas dificultades financieras para cubrir sus gastos básicos durante este primer mes del año, fenómeno conocido tradicionalmente como la «cuesta de enero».
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Factores detonantes de la crisis de liquidez
La investigación identifica una combinación de hábitos de consumo estacionales y factores macroeconómicos como las principales causas de este agotamiento de recursos:
- Gastos Decembrinos: La compra de obsequios y los costos asociados a las celebraciones de fin de año encabezan la lista de motivos del desequilibrio presupuestario.
- Gestión del Aguinaldo: Muchos usuarios reportaron una administración ineficiente de esta prestación, o bien, indicaron que el monto recibido fue inferior a sus expectativas o compromisos previos, como deudas adquiridas durante el «Buen Fin».
- Presión Inflacionaria: Los precios de alimentos, transporte y servicios no han retornado a niveles previos, lo que reduce el poder adquisitivo real en un momento de baja liquidez.
La «Cuesta de Enero» impacta al 60% de los mexicanos
El análisis de Research Land revela una tensión estructural en los hogares. El 41% de los encuestados admite haber gastado por encima de sus posibilidades, mientras que un 24% atribuye su situación directamente al alza de precios por inflación. Un dato preocupante es que el 16% de los consumidores ya arrastraba deudas previas a diciembre, las cuales se incrementaron durante las festividades.
En cuanto a la cultura de prevención, los resultados muestran una división clara:
- 38% realizó un presupuesto efectivo que le permitió mantener solvencia.
- 32% operó sin planificación alguna, gastando según la necesidad del momento.
- 20% diseñó un plan financiero, pero no logró adherirse a él.
- 10% recurrió al financiamiento o créditos como herramienta principal para solventar la temporada.
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La recuperación económica no será inmediata para una parte considerable de la población. Aunque casi la mitad de los afectados espera normalizar su situación al finalizar enero, uno de cada cuatro mexicanos anticipa que su insolvencia se extenderá hasta febrero o marzo.
Esta extensión del periodo de estrés financiero sugiere que el efecto del consumo decembrino, sumado a un entorno de precios elevados, mantendrá deprimido el consumo interno durante el primer trimestre del año, obligando a las empresas a replantear sus estrategias de venta para este periodo.
Fuente: La Jornada

