En un movimiento decisivo para proteger la industria nacional del calzado, el Gobierno de México ha anunciado la imposición de un arancel del 25% a la importación de calzado y la prohibición de la entrada de este producto bajo el esquema temporal del programa IMMEX. Esta medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y anunciada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, busca frenar la proliferación de productos extranjeros a bajo costo que han afectado seriamente la producción local.
Un Sector en Riesgo
La industria del calzado en México, un pilar económico que genera más de 120 mil empleos directos, ha enfrentado un declive significativo en los últimos años. Según datos de la Secretaría de Economía, entre 2019 y 2024 la actividad del sector cayó un 12.8%. Esta contracción se atribuye, en gran medida, al uso indebido del programa IMMEX, que permitía la importación de calzado sin el pago de impuestos, destinado teóricamente a la exportación, pero que terminaba inundando el mercado interno con productos más baratos, principalmente de origen asiático.
«La industria del calzado es una de las industrias más importantes del país, tanto por su tradición como por su presencia actual», enfatizó el secretario Ebrard desde León, Guanajuato, un centro neurálgico para la producción de calzado. «Estamos hablando de más de 120 mil, 130 mil trabajadores directos. Indirectos todavía muchos más», añadió. Ebrard explicó que la caída del 12.8% se debe a la «importación temporal de zapato terminado que no paga el IVA, que no se exporta y que está en las tiendas mexicanas, violando la norma».
Medidas Contundentes para un Mercado Justo
El nuevo decreto prohíbe explícitamente la importación de calzado terminado bajo el formato temporal en México. «Ya basta y se acabó», sentenció Ebrard. «Significa que no podrá ser ya importado a México calzado terminado (de países con los que no tenemos acuerdo de libre comercio) que no pague impuestos. ¿Quieres importar? Paga los impuestos. El arancel del 25%, cuando menos», puntualizó el funcionario.
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Esta iniciativa forma parte del Plan México, la estrategia económica de la presidenta Sheinbaum para fortalecer sectores clave como el acero, la electrónica, los muebles y, por supuesto, el calzado. La Secretaría de Economía detectó que más de mil empresas chinas están registradas formalmente en México, y China es el tercer mayor inversionista extranjero en el país, utilizando a menudo a México como puente hacia Estados Unidos gracias al T-MEC.
Juan Carlos Cashat Usabiaga, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (CANAICAL), aplaudió la decisión, calificándola de un «acto noble y justo» que «es un paso firme contra prácticas que dañan nuestros trabajos, nuestros empleos y nuestras industrias».
La Fuerza del Mercado Asiático y Otros Esfuerzos
La presión sobre el calzado mexicano no es un caso aislado. El mercado asiático, liderado por China, domina el comercio mundial en diversos sectores gracias a sus bajos costos de producción, cadenas logísticas eficientes y una rápida capacidad de respuesta a la demanda global. En el ámbito del calzado, China produce más del 60% de los pares que se venden a nivel mundial, ofreciendo precios hasta un 50% más bajos que los fabricantes nacionales.
Este nuevo cambio en la política de importación de calzado se complementa con un aumento en los impuestos a plataformas de comercio electrónico como Shein, Temu y AliExpress, que a partir del 15 de agosto pagarán un 33.5% de impuesto, frente al 19% anterior. El objetivo es claro: reducir la entrada masiva de productos asiáticos a bajo costo y equilibrar la competencia con el mercado nacional.
México blinda su industria del calzado
Durante su visita a Guanajuato, el secretario Ebrard y la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo también firmaron un convenio para la construcción del Polo de Bienestar “Puerta del Bajío” en Celaya. Este proyecto forma parte de la primera fase del programa «Polos del Bienestar», que contempla la puesta en operación de 15 parques industriales en el país, con incentivos fiscales para los inversionistas, respetando las vocaciones económicas de cada región.
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México envía así una señal clara: no busca cerrar sus puertas al comercio internacional, sino establecer reglas claras para una competencia equitativa, protegiendo al mismo tiempo su fuerza laboral y su producción local.

