El mercado global de ropa deportiva y lifestyle está dominado por dos gigantes, Nike y Adidas, que han mantenido su liderazgo indiscutible durante décadas. Puma, la tercera marca más grande del sector, ha luchado históricamente por cerrar la brecha, a menudo siendo percibida como una opción más asequible o menos «premium» que sus rivales. Este desafío de elevar su estatus de marca es el gran reto para su nuevo liderazgo.
La llegada de Arthur Hoeld como CEO, un veterano de Adidas, marca un punto de inflexión en la estrategia de Puma. Hoeld asumió el cargo en julio de 2025, después de que su predecesor, Arne Freundt, dejara la compañía por «diferentes puntos de vista sobre la ejecución de la estrategia». Este cambio de dirección no es casualidad; sugiere una necesidad urgente de replantearse el camino a seguir y de adoptar nuevas tácticas para competir en lo más alto del mercado.
El principal obstáculo para Puma radica en su posicionamiento de marca. Si bien ha logrado un crecimiento impresionante en ventas, gran parte de este éxito se ha construido sobre precios más bajos y un enfoque en el segmento de «entrada». Para alcanzar a Nike y Adidas, Puma debe convencer a los consumidores de que su marca no solo es accesible, sino también deseable y de alta calidad, digna de un precio premium. Este cambio de percepción es un proceso largo y complejo que requiere una inversión masiva en marketing, innovación y patrocinios.
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Una de las claves para este ascenso es el marketing de marca. Puma lanzó su campaña global más grande hasta la fecha en marzo de 2025, llamada «Go Wild», con el objetivo de conectar emocionalmente con los consumidores más jóvenes que valoran la autoexpresión y la comunidad. Esta campaña es el resultado de una investigación exhaustiva y de una inversión del 40% en marketing, lo que demuestra la seriedad de la marca en su intento por posicionarse en la mente del consumidor.
La innovación en productos es otro pilar fundamental. Puma ha redoblado sus esfuerzos en investigación y desarrollo para crear calzado y ropa de alto rendimiento que no solo compitan, sino que superen las ofertas de sus rivales. La marca busca recuperar la credibilidad en el segmento deportivo de élite, la cual fue un sello distintivo en sus inicios con atletas legendarios. Al centrarse en la tecnología y el rendimiento, Puma puede justificar precios más altos y atraer a una base de clientes más exigente.
Además, Puma ha sido inteligente en sus colaboraciones y patrocinios. Mientras Nike y Adidas dominan el fútbol y el baloncesto a nivel de equipos, Puma ha buscado nichos de crecimiento, como el automovilismo (con acuerdos con la Fórmula 1), y ha apostado por atletas jóvenes y talentosos como el piloto Charles Leclerc y la estrella de la NBA Tyrese Haliburton. En el ámbito del lifestyle, las colaboraciones con artistas como Rihanna y Dua Lipa han sido un éxito rotundo, inyectando un toque de moda y cultura urbana que resuena con la Generación Z y los millennials.
A pesar de las promesas y las estrategias, la transición no será fácil. A principios de 2025, Puma emitió una advertencia sobre sus ganancias y anunció recortes de empleo, lo que indica que el camino hacia la rentabilidad ha sido más difícil de lo esperado. Para alcanzar a sus competidores, la marca no solo necesita vender más, sino también mejorar sus márgenes de beneficio, lo que a menudo implica reducir las ventas a canales de descuento y enfocarse en el comercio minorista directo y de alta gama.
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El nuevo CEO, Arthur Hoeld, tiene una vasta experiencia en ventas y distribución, habiendo trabajado en Adidas durante 26 años. Su llegada sugiere que Puma podría enfocarse en optimizar su red de tiendas y su presencia en el mercado digital. Mejorar la calidad de la distribución y el servicio al cliente es vital para crear una experiencia de compra premium que justifique precios más altos y fortalezca la lealtad a la marca.
El camino de Puma para dejar de ser una marca de «gama media» y ascender al estatus de Nike y Adidas es un reto monumental. Sin embargo, con un nuevo liderazgo, una renovada inversión en marketing y un enfoque claro en la innovación y la exclusividad, la marca tiene una hoja de ruta definida. El éxito no se medirá de la noche a la mañana, sino en los próximos años, a través de la capacidad de Puma para convencer a los consumidores de que su valor va mucho más allá de su precio.

