A través de la producción local y pruebas piloto con vehículos de carga pesada, empresas como Grupo INFRA lideran la transición hacia un modelo energético que busca competir con el diésel y la electrificación en los corredores industriales del país.
En el inicio de 2026, el hidrógeno verde (H2V) ha dejado de ser una proyección teórica para convertirse en un componente activo de la matriz energética industrial en México. Aunque el país enfrenta retos significativos en comparación con naciones como Brasil o Chile —que ya cuentan con estrategias nacionales de exportación consolidadas—, la iniciativa privada mexicana está construyendo la infraestructura necesaria para habilitar este combustible en el transporte de carga.
Hidrógeno Verde en México: El nuevo paradigma de la logística
Uno de los mayores obstáculos para la adopción del hidrógeno ha sido la inexistencia de hidrogeneras públicas. Ante esto, Grupo INFRA ha implementado una estrategia de descentralización de la oferta. La reciente inauguración de su planta de hidrógeno verde en San Luis Potosí, con una capacidad de 500 metros cúbicos diarios, funciona como el primer «hub» logístico para proyectos piloto en la región.
Complementariamente, el modelo implementado en Querétaro junto a la firma farmacéutica Gerresheimer —con una inversión conjunta de 100 millones de pesos— demuestra la viabilidad de producir H2V directamente en las instalaciones del cliente. Este enfoque elimina los costos de transporte y las emisiones asociadas a la distribución, un esquema que podría replicarse en grandes centros de consolidación logística.
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Eficiencia operativa: Del autobús al tractocamión
La viabilidad del hidrógeno en el transporte de carga se fundamenta en su desempeño en largas distancias, donde las baterías eléctricas suelen presentar limitaciones de peso y tiempo de recarga.
- Autonomía superior: Las pruebas proyectan rangos de entre 800 y 1,000 kilómetros, posicionando al hidrógeno como la alternativa natural para el transporte de largo recorrido.
- Economía de escala: Resultados preliminares en unidades de pasajeros (Fotón) mostraron ahorros operativos de entre el 15% y 25% en comparación con el diésel, dependiendo de la ruta.
- Pruebas 2026: El reto actual se centra en el despliegue de tractocamiones de carga pesada en condiciones reales de arrastre, una fase crítica para validar la rentabilidad del modelo ante los operadores logísticos.
La ecuación de viabilidad para flotas logísticas
Para que un operador logístico considere la migración al H2V, expertos como Dieter Femfert, director comercial de CRYOINFRA, señalan que el dimensionamiento debe ser preciso. La inversión estimada para flotas de entre 50 y 100 unidades oscila entre los 50 y 150 millones de pesos, dependiendo de la complejidad de las rutas.
La viabilidad se define por tres factores críticos:
- Tamaño de flota y volumen: El consumo debe justificar la instalación de equipos de electrólisis.
- Disponibilidad de recursos: Se requiere acceso a energía renovable (eólica o fotovoltaica) y agua tratada para el proceso de electrólisis.
- Cercanía a corredores logísticos: La conectividad de los puntos de despacho es vital para minimizar la «fricción» operativa.
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El hidrógeno verde en México está transitando de un concepto aspiracional a un «nicho» industrial habilitado por la producción local y las alianzas estratégicas. Si bien el dominio del diésel sigue siendo abrumador, la creación de puntos de abasto estratégicos y el éxito de las pruebas de eficiencia con marcas como Fotón están sentando las bases de una nueva era.
La transición no solo depende de la tecnología, sino de la capacidad del sector privado para absorber la complejidad operativa, permitiendo que el transportista se enfoque en su actividad principal mientras accede a una energía limpia, eficiente y competitiva.
Fuente: Thelogisticsworld.com


