El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha notificado a Aeroméxico y Delta Air Lines que deben disolver su alianza comercial antes del 1 de enero de 2026. El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) ha tomado la decisión de retirar la inmunidad antimonopolio que permitía esta colaboración estratégica, una medida que Aeroméxico ha calificado como lamentable.
Según Reuters, el DOT considera que la alianza entre las dos aerolíneas genera un impacto competitivo negativo en los mercados aéreos de México y Estados Unidos, otorgando una ventaja injusta a ambas empresas. A pesar de esto, se ha aclarado que la decisión no exige que Delta venda su participación del 20% en Aeroméxico.
Estados Unidos advierte el fin de la alianza entre Aeroméxico y Delta
Tanto Aeroméxico como Delta han emitido comunicados en los que aseguran a sus clientes que la disolución de la alianza no afectará los servicios ni los beneficios de los pasajeros. Han garantizado que los usuarios podrán seguir utilizando los programas de ambas aerolíneas con normalidad y disfrutarán de la conectividad de sus respectivas redes de vuelos.
La relación entre Aeroméxico y Delta Air Lines en México ha sido una de las alianzas más significativas en la industria de la aviación en la región. Su historia conjunta se remonta a varias décadas y ha evolucionado hasta convertirse en una de las asociaciones estratégicas más sólidas.
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La colaboración entre Aeroméxico y Delta comenzó a tomar forma en 1994, con acuerdos de código compartido que permitían a ambas aerolíneas vender boletos en los vuelos de la otra. Este fue el primer paso hacia una integración más profunda, permitiendo a los pasajeros un acceso más amplio a destinos tanto en Estados Unidos como en México. En el año 2000, esta relación se fortaleció aún más cuando Aeroméxico se unió a la alianza SkyTeam, de la cual Delta es miembro fundador.
La consolidación de una alianza estratégica
El punto de inflexión llegó en 2017, cuando ambas aerolíneas lanzaron un Acuerdo de Colaboración Conjunta (JCA). Este acuerdo, aprobado por las autoridades antimonopolio, les permitió operar como si fueran una sola compañía en las rutas entre Estados Unidos y México. A través del JCA, Aeroméxico y Delta coordinaban sus operaciones, precios y horarios, lo que resultó en un aumento de la conectividad y de los beneficios para los pasajeros.
Como parte de esta alianza, Delta adquirió una participación accionaria en Aeroméxico, llegando a poseer un 20%. Esto consolidó la relación, convirtiéndola en una de las más importantes en el mercado de vuelos transfronterizos.
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La alianza estratégica fue muy beneficiosa para los viajeros, ya que mejoró la experiencia de viaje con una red de rutas más amplia, más opciones de vuelos y una mejor conexión en sus centros de operaciones (hubs) en la Ciudad de México y Estados Unidos. Los clientes también se beneficiaron de la reciprocidad en los programas de viajero frecuente, lo que les permitía acumular y canjear puntos de forma indistinta en ambas aerolíneas.

