Mientras la administración de Donald Trump intensifica su retórica contra aliados tradicionales y endurece las políticas migratorias, un fenómeno de impacto económico significativo se está desarrollando en silencio: una marcada disminución en el turismo internacional hacia Estados Unidos. A diferencia de boicots selectivos a marcas específicas, esta tendencia golpea directamente una de las industrias pilares de la economía estadounidense.
Los datos preliminares de 2025 revelan una contracción sin precedentes en la llegada de visitantes extranjeros al país. Si bien se observa una reducción generalizada proveniente de Europa, Asia y América Latina, el impacto más severo se registra en el flujo de turistas provenientes de Canadá, su vecino del norte. Según cifras de Statistics Canada, el número de canadienses que viajaron por carretera a Estados Unidos experimentó una caída del 32% tan solo en marzo de 2025, en comparación con el mismo período del año anterior. En el sector aéreo, la disminución fue del 13.5%, marcando el tercer mes consecutivo de descensos pronunciados.
Las razones detrás de este declive trascienden factores puramente económicos o fluctuaciones cambiarias. El discurso persistentemente hostil del presidente Trump hacia Canadá ha generado un impacto directo en la percepción de seguridad y hospitalidad que experimentan los viajeros canadienses. La imposición de nuevos aranceles a productos canadienses en febrero y las referencias al país como un «estado número 51» no han pasado inadvertidas para la opinión pública canadiense, traduciéndose en una ola de cancelaciones de viajes.
La Asociación de Viajes de Estados Unidos (USTA) había advertido que una modesta disminución del 10% en el turismo receptivo canadiense podría acarrear pérdidas por valor de 2,100 millones de dólares y poner en riesgo más de 140,000 empleos. Sin embargo, la realidad supera con creces estas proyecciones, con un descenso superior al 30% que ya se estima en pérdidas superiores a los 6,000 millones de dólares para el presente año.
El Turismo en la Balanza: Un Sector Crucial en Riesgo
El turismo internacional representa aproximadamente el 2.5% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos. En 2024, los visitantes extranjeros inyectaron más de 253,000 millones de dólares en la economía a través del gasto en bienes y servicios relacionados con viajes. De esta cifra, los turistas canadienses contribuyeron con 20,500 millones de dólares, casi el doble del gasto de los estadounidenses en McDonald’s durante el mismo año (10,400 millones de dólares).
La contracción de este flujo turístico pone en peligro sectores económicos vitales como la hotelería, el transporte aéreo, la gastronomía, el comercio minorista y los parques temáticos. Las aerolíneas ya están ajustando sus estrategias, con Delta Air Lines, American Airlines y United Airlines anunciando recortes de rutas y revisiones a la baja de sus previsiones para el primer semestre de 2025. Scott Kirby, CEO de United Airlines, reconoció públicamente la significativa caída del tráfico canadiense, lo que ha motivado la reducción en la frecuencia de ciertos trayectos.
Un Boicot Global en Gestación: El Desinterés Europeo
Si bien el boicot canadiense es el más pronunciado, la tendencia de alejamiento no se limita a su vecino del norte. Datos de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo de Estados Unidos (NTTO) revelan una disminución del 17% en el número de visitantes europeos durante marzo de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior. Algunos países registraron descensos superiores al 20%, como Irlanda, Noruega y Alemania.
La consultora Tourism Economics, que inicialmente proyectaba un crecimiento del 9% en los viajes hacia Estados Unidos para este año, ha revisado drásticamente su pronóstico, estimando ahora una caída del 9.4% en visitantes internacionales y del 0.8% en la demanda hotelera, lo que se traduce en una pérdida estimada de 18,000 millones de dólares.
El descenso general del 12% en los visitantes internacionales durante marzo de 2025 representa la caída más significativa desde el inicio de la pandemia, según un análisis del Financial Times. En perspectiva, la llegada de poco más de 72 millones de viajeros extranjeros a EE. UU. en 2024 se sitúa muy por debajo de los 80 millones registrados en 2018 y 2019. Paralelamente, destinos como Francia y España han superado a Estados Unidos como los países más visitados a nivel mundial, según datos de la US National Travel and Tourism Office.
Factores Convergentes: La Percepción de un País Menos Acogedor
Las razones detrás de este desplome turístico son multifactoriales y complejas, pero convergen en una misma dirección: una creciente percepción de Estados Unidos como un destino menos hospitalario. La política migratoria endurecida por la administración Trump ha generado temor e incertidumbre entre los potenciales visitantes internacionales. La prohibición de entrada a ciudadanos de numerosos países, los aranceles comerciales, los incidentes de turistas detenidos en la frontera y la retórica excluyente hacia diversas comunidades han creado lo que la USTA denomina una seria «pregunta sobre la bienvenida de Estados Unidos».
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El caso de Jessica Brösche, una artista alemana detenida en la frontera entre Tijuana y Estados Unidos y retenida en un centro del ICE durante más de seis semanas, ilustra las preocupaciones existentes. La advertencia emitida por el Ministerio de Exteriores alemán a sus ciudadanos es explícita: «Cualquier condena penal en EE. UU., información falsa, o incluso una leve permanencia más allá del límite de la visa puede llevar a arresto y deportación».
El Futuro en Juego: Mundial 2026 y Olímpicos 2028 en la Mira
La industria turística estadounidense albergaba expectativas significativas de un repunte impulsado por la Copa Mundial de la FIFA 2026, cuya sede compartirá con Canadá y México, así como por los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028 y el Mundial de Rugby en 2031. Sin embargo, el actual clima de desconfianza y la disminución del flujo turístico empañan este optimismo.
La reversión de esta crisis en el turismo receptivo, especialmente el canadiense, dependerá crucialmente de un cambio en el tono y el contenido de las políticas estadounidenses hacia sus aliados. Canadá, históricamente un socio estratégico en comercio, seguridad y cultura, representa aproximadamente el 25% del total de visitantes extranjeros a Estados Unidos, con muchos de ellos cruzando la frontera de manera habitual por motivos familiares, recreativos o de compras.
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El turismo receptivo, con Canadá como protagonista clave en esta crisis, trasciende las meras estadísticas económicas. Es el reflejo tangible de una relación bilateral que se está erosionando como consecuencia de políticas agresivas y discursos divisivos. Si Estados Unidos no rectifica su rumbo, este boicot silencioso, con un impacto económico directo mucho mayor que cualquier acción de protesta simbólica, podría ser el golpe más significativo para la administración Trump.


