El cierre del ejercicio económico de 2025 dejó un saldo negativo en la percepción de los hogares mexicanos. Según los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) registró una contracción anual de 2.4 puntos, marcando el descenso más pronunciado para un mes de diciembre desde la crisis sanitaria de 2020.
A pesar de que el indicador mostró una ligera recuperación mensual de 0.6 puntos en diciembre, alcanzando las 44.7 unidades y rompiendo una tendencia de tres meses a la baja, este repunte marginal no fue suficiente para revertir el deterioro acumulado a lo largo del año. Este resultado representa la primera caída anual para un cierre de ciclo desde 2022.
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Confianza del consumidor cierra 2025 con su mayor caída
El informe detalla un panorama de contrastes en el sentir de la población, donde la incertidumbre macroeconómica parece pesar más que las finanzas personales inmediatas:
Escepticismo sobre el futuro nacional: La mayor debilidad se localiza en la visión a largo plazo del país. El componente que mide la situación económica esperada para México dentro de doce meses sufrió un desplome de 6.9 puntos, mientras que la valoración del contexto actual retrocedió 4.3 puntos anuales.
Impacto en la economía familiar: La percepción sobre el futuro financiero de los miembros del hogar cayó 1.2 puntos, mientras que la valoración de la situación económica presente en las casas se mantuvo prácticamente estática, con un ajuste mínimo de -0.1 puntos.
Optimismo focalizado en el consumo: Curiosamente, el único rubro que mostró un avance positivo fue el de la intención de compra de bienes duraderos, como muebles y electrodomésticos, que creció 0.6 puntos anuales. Este comportamiento sugiere que un entorno inflacionario más estable ha incentivado a las familias a realizar inversiones patrimoniales, a pesar del pesimismo general.
Un entorno de bajo crecimiento e incertidumbre externa
El declive en la confianza del consumidor se presenta en un contexto de desaceleración económica. Durante 2025, México enfrentó una notable incertidumbre derivada de cambios en la política exterior y un desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) por debajo de las expectativas iniciales. Las proyecciones gubernamentales sitúan el crecimiento anual entre un discreto 0.5% y 1.5%.
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Este clima de inestabilidad política y económica ha permeado en el estado de ánimo de los consumidores, quienes, aunque mantienen cierta disposición para el gasto en bienes específicos, muestran una marcada cautela respecto al rumbo que tomará la economía nacional en el transcurso de 2026.
Fuente: El Economista


