La disputa legal de casi nueve años entre Grupo Bimbo y Atlanta Restauración Temática por el uso del término «Donut» ha concluido con una victoria decisiva para la compañía de alimentos. La resolución del Tribunal Supremo de España no solo otorga a Bimbo la exclusividad comercial de la palabra, sino que establece un precedente crucial sobre el valor de la propiedad intelectual y el poder de una marca para convertirse en un activo cultural.
El litigio se originó en 2017, cuando Bimbo denunció el uso de la palabra «Donut» por parte de Atlanta Restauración en el ámbito comercial. Lo que inicialmente pareció una disputa semántica escaló a una batalla legal sobre si un término de uso popular podía ser propiedad exclusiva de una empresa.
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Bimbo asegura el uso exclusivo de ‘Donut’ en España
La determinación del Tribunal Supremo fue clara: el uso exclusivo es viable siempre que exista un vínculo mental directo y contundente entre el término y la marca. En el contexto español, la corte reconoció que la palabra «Donut» remite de manera automática a los productos de Bimbo.
Esta sólida asociación, forjada a lo largo de más de seis décadas de presencia en el mercado, fue el argumento central para dictaminar que terceros no pueden emplear la palabra sin beneficiarse indebidamente del renombre que Bimbo ha construido. La sentencia también revirtió fallos anteriores que consideraban el uso por parte de terceros como «poco significativo», argumentando que incluso ese uso puede diluir la distintividad y aprovecharse de la notoriedad de Bimbo.
De Nombre de Producto a Símbolo Cultural y Activo Económico
El caso subraya cómo un nombre puede trascender su definición lingüística para transformarse en un activo económico estratégico. La línea de rosquillas Donut de Bimbo es un producto icónico en España, liderando el mercado en ventas, recordación espontánea y preferencia. En una industria de bollería que supera los 2.400 millones de euros anuales, la defensa de la marca Donut era fundamental.
La justicia concluyó que permitir un uso indiscriminado del término debilitaría su distintividad, afectaría su posicionamiento y generaría confusión en los consumidores. Para Bimbo, esta victoria es un reconocimiento al valor histórico de una marca que simboliza calidad, tradición y liderazgo en su categoría.
La Defensa de Marcas: Una Tendencia Global Necesaria
El litigio de Bimbo no es un hecho aislado; es un reflejo de una tendencia global donde las empresas defienden con rigor las palabras que las identifican. Los nombres de marca se han convertido en un recurso estratégico que impacta directamente en el valor financiero: según Brand Finance, hasta el 60% del valor de una marca puede residir en su nombre y su distintividad.
La International Trademark Association (INTA) estima que la dilución marcaria puede generar pérdidas de entre el 10% y el 22% del brand equity. En el sector de consumo masivo, donde las decisiones de compra son rápidas, este riesgo es aún mayor.
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El historial corporativo está lleno de ejemplos similares, como Xerox y Kleenex luchando por evitar que sus nombres se volvieran genéricos de «fotocopia» o «pañuelo desechable», respectivamente. Velcro y LEGO también han emprendido campañas activas para recalcar que sus nombres son marcas registradas. Estos casos demuestran que cuando un nombre icónico adquiere demasiada difusión y popularidad, paradójicamente, también aumenta su vulnerabilidad legal y el imperativo de defender su exclusividad.
Fuente: Merca20.com


