ZIGGY ha irrumpido en la conversación sobre logística aérea y comercio electrónico con una propuesta que, de materializarse, podría cambiar la manera en la que millones de clientes reciben sus pedidos en Madrid. La empresa, presentada como una compañía de logística aeronáutica surgida dentro de un laboratorio de innovación vinculado a un proyecto universitario, ha anunciado un plan de expansión ambicioso: convertir la capital en la primera ciudad española que incorpore entregas comerciales de última milla realizadas mediante drones autónomos.
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Según la narrativa de sus impulsores, el despliegue inicial se apoyaría en una flota de 200 unidades capaces de transportar paquetes de hasta 5 kilogramos. Estas aeronaves operarían desde tres micro-hubs situados en puntos estratégicos de la ciudad: Vallecas, Carabanchel y el Pasillo Verde Industrial. La idea, en términos prácticos, es reducir distancias, acelerar rutas y disminuir el tiempo de espera para el usuario final, especialmente en los envíos urbanos que hoy dependen de la disponibilidad de la última milla tradicional.
De acuerdo con el comunicado, ZIGGY sostiene que ya cuenta con autorización provisional de AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, para iniciar pruebas de vuelo en corredores urbanos de baja densidad. En el relato de la compañía, esas autorizaciones permitirían comenzar con ensayos controlados que vayan consolidando el rendimiento operativo, la seguridad y la fiabilidad de la tecnología antes de ampliar el alcance.
Entregas en una ventana de 15 minutos y seguimiento en tiempo real
Una de las promesas más destacadas gira en torno a la experiencia del cliente. El modelo descrito plantea una entrega en una ventana de aproximadamente 15 minutos, acompañada por seguimiento en tiempo real del pedido. La empresa añade además un objetivo de fiabilidad: una tasa de error inferior al 0,3 por ciento, un dato que busca transmitir precisión en la identificación del destino, la coordinación con el punto de recepción y la ejecución automática de la entrega.
En la estrategia comercial, ZIGGY se presenta como un actor que quiere integrarse directamente con los principales operadores de comercio electrónico. Es decir, no solo sería un proveedor “tecnológico”, sino una pieza logística conectada al flujo habitual de compra: desde el procesamiento del pedido hasta la notificación al cliente y la entrega final. Para reforzar esta vía de adopción, la empresa afirma haber cerrado acuerdos piloto con tres grandes retailers de moda y electrónica.
La proyección que se marca en el discurso es todavía más exigente. De cara a 2027, ZIGGY aspira a alcanzar el millón de envíos anuales. El mensaje de la compañía conecta este crecimiento con la expansión gradual de la operación, la optimización de rutas y la consolidación del marco regulatorio necesario para escalar en entornos urbanos.
En la rueda de prensa, la CEO y cofundadora, Georgina Rodríguez, resume la ambición con una frase que sintetiza el enfoque de la empresa: “El cielo de Madrid será nuestra última milla”.
Importante: lo leído sobre ZIGGY es una ficción… pero el debate es real
Ahora bien, conviene detenerse en un punto clave: todo lo anterior sobre ZIGGY corresponde a ficción por ahora. Esto significa que no se trata de una compañía operando con drones en Madrid, ni de un anuncio verificable en términos de despliegue inmediato. Aun así, la idea que “simula” el escenario es especialmente útil para abrir una conversación que sí existe en la industria.
La tecnología de reparto con drones en ciudades no es ciencia ficción en el sentido estricto. Es una línea de desarrollo real, con avances en autonomía, navegación, sensores, comunicaciones y sistemas de planificación. También es cierto que el salto a la operativa comercial enfrenta, en paralelo, obstáculos regulatorios y desafíos operativos: seguridad aérea, integración en el espacio urbano, control de riesgos, condiciones de vuelo, aceptación social, requisitos técnicos y coste por operación.
Por eso, el planteamiento de este “caso” sirve como excusa para mirar de frente las preguntas que realmente preocupan a quienes trabajan en logística y ecommerce:
¿Llegará a existir una operación como la que se describe?
¿Cuándo podría ocurrir y bajo qué condiciones?
Qué límites establecerían la normativa, la seguridad y la viabilidad técnica?
Qué cambios implicaría para retailers, operadores y el propio cliente final?
Estas cuestiones, que combinan imaginación con realidad industrial, son precisamente el centro del debate en un encuentro sectorial donde se discuten retos concretos de la logística aplicada al ecommerce.
eLogistics Connect vuelve a Madrid
Tras el éxito de su primera edición, eLogistics Connect regresa a Madrid el próximo 20 de mayo. El evento está organizado por Ecommerce News y reunirá a directivos vinculados a operadores logísticos, transportistas, retailers y proveedores tecnológicos. El objetivo es crear un espacio donde los profesionales contrasten experiencias, analicen tendencias y pongan sobre la mesa las barreras prácticas que hay que resolver para que las innovaciones se traduzcan en operaciones.
La jornada se celebrará en el Movistar Arena, en la Sala Truss (C/ Jorge Juan 99). La dinámica combinará ponencias de alto nivel, mesas redondas participativas y espacios de networking enfocados en un contacto cualificado. En este tipo de formatos, lo relevante no es solo escuchar avances, sino detectar cómo se están aplicando ya en proyectos, pilotos o programas de mejora dentro de la cadena de suministro.
Qué temas se abordarán en el debate
La agenda gira en torno a asuntos que hoy tienen un impacto directo en el rendimiento del ecommerce y en la capacidad de competir de los operadores. Entre los ejes principales se incluyen:
Optimización de la última milla y nuevos modelos de entrega flexibles centrados en el cliente.
Tecnologías emergentes: drones, vehículos autónomos e inteligencia artificial aplicada a la logística.
Colaboración entre operadores logísticos y retailers para ganar eficiencia en la cadena de suministro.
Sostenibilidad y distribución urbana: micro-almacenes, hubs y capilaridad verde.
Casos de éxito reales de empresas que están transformando su supply chain.
Impacto de la inteligencia artificial en la predicción de la demanda y la planificación de rutas.
Cada uno de estos puntos conecta con un problema muy concreto. Por ejemplo, la optimización de la última milla no depende únicamente de rapidez: también depende de la precisión, del coste y de la capacidad de operar en entornos urbanos complejos. En paralelo, la flexibilidad de entrega se ha convertido en un factor de decisión para el consumidor: ventanas de tiempo, alternativas de recogida, notificaciones, incidencias y reintentos.
Por qué drones y automatización son un tema inevitable
Volver a hablar de drones en un evento de logística ecommerce no es casualidad. Incluso cuando el despliegue comercial no llega todavía, el sector necesita anticiparse a las condiciones en las que ese despliegue sería posible. Y para anticiparse hay que analizar, al menos, tres dimensiones:
- Técnica: autonomía, rutas, seguridad del vuelo y fiabilidad de entrega.
- Operativa: integración con sistemas de pedidos, gestión de incidencias, coordinación con micro-hubs y centros logísticos.
- Regulatoria y de seguridad: autorizaciones, evaluación de riesgos, cumplimiento normativo y operación en entornos densos.
Cuando se discuten drones, vehículos autónomos e IA, el debate tiende a centrarse en la hoja de ruta hacia la escalabilidad. No basta con “volar”: hay que demostrar repetibilidad, control de calidad, rendimiento bajo distintos escenarios y eficiencia económica.
Sostenibilidad, capilaridad y hubs: la ciudad como ecosistema logístico
Otro elemento central del encuentro es la sostenibilidad aplicada a la distribución urbana. En los últimos años, el foco ha ido pasando de “hacer entregas” a “hacer entregas de forma inteligente”. Eso implica analizar micro-almacenes, hubs y capilaridad verde, con estrategias que reduzcan recorridos, optimicen carga y disminuyan el impacto ambiental.
En la práctica, el modelo de hubs cerca del consumidor se convierte en una palanca para mejorar tiempos y eficiencia. Y al mismo tiempo crea una oportunidad para integrar nuevas tecnologías de transporte. Por eso, aunque el caso de ZIGGY sea ficción, el concepto de micro-hubs y logística de última milla basada en mayor proximidad al cliente encaja con tendencias reales en distribución urbana.
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IA para rutas y demanda: el componente invisible
Finalmente, la inteligencia artificial aparece como un eje transversal. En logística, la IA no solo se usa para “optimizar”, sino para tomar decisiones con menos incertidumbre: predicción de demanda, planificación de rutas, ajuste dinámico ante incidencias y reparto con criterios de coste, tiempo y disponibilidad.
Cuando la última milla se vuelve más compleja, la IA puede ser la capa que une la estrategia con la ejecución diaria. Un buen sistema puede decidir qué ventana ofrecer, qué ruta conviene, cómo repartir carga o cuándo cambiar planes ante un imprevisto. Ese enfoque conecta directamente con el tipo de promesa que busca cualquier modelo de entrega rápida: fiabilidad, trazabilidad y control.


