El frenazo en el consumo de vino está pasando factura a algunas de las empresas más veteranas del sector, y en España la señal de alerta se ha traducido en movimientos financieros con la banca. En este contexto, Bodegas Familia Torres, una de las compañías históricas de la industria vitivinícola catalana, ha iniciado conversaciones con entidades bancarias para reestructurar su deuda, que se sitúa en torno a los 70 millones de euros, según distintas fuentes del ámbito financiero.
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La operación, que por el momento se encuentra en una fase inicial, busca renegociar las condiciones actuales del pasivo y establecer una nueva hoja de ruta para estabilizar la situación de la empresa. Aunque todavía no se ha presentado una propuesta concreta por parte de deudor y acreedores para definir una nueva estructura de capital, la firma ya ha activado un proceso formal de trabajo con la banca española y con varios asesores especializados.
El papel de los asesores: Argoss como experto en reestructuraciones
Uno de los datos más relevantes del proceso es el equipo que ha elegido la bodega para acompañar la negociación. Bodegas Familia Torres se ha puesto en manos de Argoss Partners, una boutique enfocada en reestructuraciones y asesoramiento a empresas que atraviesan dificultades tanto operativas como financieras. La firma está vinculada a profesionales procedentes de PwC y cuenta con experiencia en casos complejos dentro del tejido empresarial.
En los últimos meses, Argoss Partners ha estado especialmente en el foco mediático por su participación en el plan de salvación de Duro Felguera. Este antecedente refuerza la idea de que Familia Torres no está improvisando, sino buscando un acompañamiento técnico orientado a diseñar escenarios realistas de reestructuración y a negociar con el sistema bancario con un enfoque integral.
La coordinación con la banca: KPMG y la vía legal con Garrigues
En paralelo, las entidades acreedoras que tienen mayor exposición en la deuda de Familia Torres han asumido también su propio soporte asesor. De forma destacada, CaixaBank y Banco Santander aparecen como las principales instituciones implicadas, sumando más de la mitad del pasivo total.
Para coordinar las negociaciones bancarias, los bancos han designado a KPMG como asesor financiero. Esta función suele centrarse en ordenar la estrategia de la parte acreedora, evaluar alternativas y servir de interlocutor técnico durante la fase de diseño y de negociación.
Además, Garrigues aporta el componente legal al proceso. En reestructuraciones de deuda, el marco jurídico condiciona la viabilidad de cada vía, así como el calendario y las opciones de reordenación financiera disponibles para la empresa y para los acreedores.
Un contexto de presión sectorial: menos consumo y más tensiones
El movimiento de Familia Torres ocurre en un momento especialmente delicado para el sector del vino. A nivel global, el consumo se ha desacelerado y esta circunstancia ha generado tensiones en cadena: menos demanda reduce márgenes, complica la rotación del negocio y puede afectar a operaciones de venta y acuerdos comerciales.
En el mercado español, esta situación ya se ha reflejado en otras operaciones y procesos empresariales. Además del freno en algunos procesos vinculados a ventas y reordenaciones, el caso de Familia Torres se enmarca en una tendencia más amplia: firmas con peso industrial están revisando su situación financiera para adaptarse a un escenario menos favorable.
A estas presiones se suma un componente geográfico y operativo. La empresa opera también fuera de España, por lo que la volatilidad en divisas puede repercutir en el balance y en los resultados. En el caso concreto de Torres, se menciona la devaluación del peso chileno, país en el que la compañía cuenta con una bodega. Al mismo tiempo, factores climáticos como la sequía en Cataluña han impactado en el conjunto del sector, afectando a la producción y al comportamiento de la industria.
Resultados recientes: ingresos estables pero números rojos
Las últimas cuentas disponibles en la memoria de la compañía corresponden todavía al ejercicio de 2024. En esos datos se observa una caída leve de la cifra de negocios, con un retroceso del 2% hasta alcanzar los 234,29 millones de euros. Se trata de una cifra en la que la mayor parte de las ventas procede del mercado internacional, lo que confirma que la estrategia exportadora sigue siendo un pilar del grupo.
En cuanto a resultados, la compañía consiguió reducir pérdidas en términos proporcionales: llegó a encoger el 60% de sus pérdidas. Sin embargo, pese a los esfuerzos, el ejercicio terminó con un resultado negativo de 4,8 millones de euros. Es decir, la tendencia no era todavía suficiente para compensar el entorno y los costes asociados.
La empresa, no obstante, sostenía que afrontaba 2025 con determinación y con planes concretos orientados a mejorar el desempeño. En el documento corporativo se menciona la influencia de factores como la crisis inflacionaria derivada de la energía y de las materias primas, que pueden erosionar márgenes incluso en empresas con presencia internacional y capacidad de diversificar productos.
Estrategia comercial para resistir el descenso del consumo
Dentro de las palancas que la bodega ha activado en los últimos meses, destacan los ajustes comerciales y una apuesta reforzada por categorías con más tracción en el consumidor. En ese sentido, la empresa ha intensificado su trabajo con productos sin alcohol, una línea en la que mantiene una posición destacada: la marca sin alcohol de Torres figura como la más vendida a nivel mundial dentro de su segmento.
Además, la memoria empresarial señala que las lluvias registradas recientemente en Cataluña han dado un respiro al sector, contribuyendo a aliviar tensiones vinculadas a la disponibilidad y a la dinámica productiva.
En el plano competitivo, la compañía también destaca la ganancia de cuota de mercado en la categoría de vinos con Denominación de Origen en España durante 2025. Para intentar revertir la tendencia de consumo decreciente, la bodega afirma haber lanzado nuevas referencias tanto en vinos como en bebidas espirituosas, con el objetivo de ampliar la oferta y responder mejor a los cambios de preferencias del público.
Relevo directivo y continuidad en la hoja de ruta
La renegociación bancaria no es el único elemento relevante en la evolución del grupo. En paralelo, Familia Torres ha vivido un relevo en la gestión ejecutiva. En el último año la empresa nombró como director general a Fabrice Ducceschi, un alto ejecutivo de origen francés con experiencia previa en Adam Foods. El objetivo del cambio fue reforzar la dirección y acelerar la implementación de planes de mejora.
Todo ello se relaciona con la expectativa de desbloquear también el traspaso de poderes dentro de la estructura de la empresa hacia la siguiente generación, un proceso habitual en negocios familiares con larga trayectoria y con activos empresariales que requieren continuidad y planificación.
Efecto dominó en la industria: otras bodegas activan movimientos
El caso de Familia Torres se lee, además, como un síntoma más de la presión financiera que atraviesa el sector bodeguero. No se trata de un fenómeno aislado: algunas compañías ya han transitado por preconcursos, negociaciones con acreedores o incluso reestructuraciones anteriores.
Un ejemplo destacado es Bodegas Riojanas, que busca resolver su segundo preconcurso en tres años y que estaría abierta a incorporar un socio en el accionariado para estabilizar la situación. Este tipo de movimiento suele ir acompañado de la necesidad de inyectar capital, reordenar deuda y recuperar margen, además de aportar credibilidad ante acreedores y proveedores.
Asimismo, hace años se produjo una primera oleada de reestructuraciones en otras bodegas conocidas. En ese grupo se mencionan operaciones relacionadas con Hispanobodegas, que aglutinaba distintas bodegas con diferentes Denominaciones de Origen. También se recuerda el caso de Marqués de la Concordia, que terminó en liquidación por partes después de una batalla accionarial.
A lo largo de los últimos años, otras compañías como Bodegas Valoria y Bodegas Navarro López también han atravesado dificultades. Y en Cataluña, la bodega Mas Igneus llegó a ser adquirida por Tyrus, un fondo con experiencia en compras de empresas en dificultades. El patrón se repite: cuando se combinan caída de demanda, presión de costes y necesidades financieras, el sector tiende a mover la estructura del capital o a reordenar la deuda para evitar escenarios más severos.
Negociación con el banco: pasos iniciales y calendario por definir
En el caso de Torres, el proceso se encuentra en un punto temprano. Las negociaciones con los bancos se describen como parte de la gestión habitual de la estructura financiera, pero el contexto sectorial y el nivel de deuda apuntan a que el trabajo será exigente. El primer objetivo es construir consensos sobre el alcance de la reestructuración y sobre qué alternativas pueden ejecutarse sin comprometer la continuidad del negocio.
Por el momento, la empresa no ha puesto sobre la mesa una propuesta detallada de deudor y acreedores para construir una nueva estructura de capital. Sin embargo, el hecho de contar con asesores específicos para cada vertiente sugiere que el calendario se centrará en preparar escenarios, medir la sostenibilidad de la compañía en el nuevo entorno y ajustar condiciones para que el grupo pueda recuperar estabilidad.
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Mientras el sector del vino continúa ajustándose a un mercado a la baja y a un consumo más selectivo, Bodegas Familia Torres se convierte en otro de los grandes nombres que, en lugar de esperar, opta por activar negociación con la banca y reforzar su posición con asesoramiento especializado. El desenlace dependerá tanto del rendimiento futuro del negocio como de la capacidad para alinear intereses entre empresa y acreedores en un momento en el que la financiación y el margen se han vuelto más difíciles de sostener.

