El sector de la gran distribución en España atraviesa un momento de renovado dinamismo en 2025, marcado por la recuperación tras años de tensiones inflacionarias. La competencia entre supermercados se intensifica a medida que el mercado busca aumentar su cuota en un entorno donde el volumen de compras toda vez está en mínimos históricos, pero con expectativas de crecimiento moderado y sostenido. Con una proyección de crecimiento en valor del 4,3% para este año, las cadenas de supermercados están implementando estrategias innovadoras y adaptándose a un consumidor cada vez más exigente y selectivo.
La evolución del sector y la expansión de tiendas
Según datos de la Asociación Española de Distribución (Asedas), en 2025 se prevé la apertura de aproximadamente 850 nuevos supermercados, lo que representa un crecimiento del 8% respecto a 2024. Este incremento es el más alto desde 2022, con un notable aumento del 25% en las aperturas durante los primeros cuatro meses del año, alcanzando 244 establecimientos nuevos. Este ritmo refleja una tendencia de expansión constante, en la que los actores del mercado priorizan ganar masa crítica y ampliar su presencia territorial, independientemente de las fluctuaciones económicas a corto plazo.
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Juan Carlos Matarrubia, director de Retail Data y responsable del informe de Asedas, resalta que, en un contexto tan competitivo, «los supermercados siguen abriendo tiendas sin importar el momento económico», con un objetivo claro: consolidar su posición y aumentar su cuota de mercado en un escenario donde el crecimiento en volumen es limitado. La inversión en nuevas tiendas sigue siendo una pieza clave para captar segmentos de mercado emergentes y fortalecer la fidelidad del cliente.
Perspectivas de crecimiento y las claves del éxito
Las consultoras especializadas, como Circana, proyectan un escenario muy positivo para 2025, con un crecimiento en valor estimado del 4,3%. Este incremento se fundamenta en dos aspectos principales: una subida en el volumen de compras (+2%) y un aumento en los precios (+2,3%). Aunque la inflación había afectado significativamente al mercado en los años previos, en 2025 se observa una recuperación controlada, con mayores niveles de consumo y precios moderados.
Catalina González, directora de retail en Circana España, explica que si bien hay espacio para crecer en volumen, este crecimiento está limitado por el tope natural del mercado, que ronda los 30.000 millones de kilos/litros en alimentos y bebidas, alineado con el crecimiento poblacional. Esto significa que la competencia se centrará en ganar cuota a otros actores en un mercado que, en realidad, apenas aumenta en volumen, pero sí en valor gracias a las estrategias comerciales y de producto.
Para Enrique Porta, socio responsable de consumo y retail en KPMG, en este entorno el reto principal para los supermercados es diferenciarse. En tiempos de inflación y mercado estancado en volumen, las cadenas que han sabido adaptarse han sido aquellas con surtidos cortos, presencia forte de las marcas de distribución –las marcas blancas– y una proximidad que permite captar y fidelizar a los clientes locales. Estas enseñas ya representan el 50% de las ventas, creciendo a un ritmo del 5,5%, en comparación con cadenas nacionales que enfrentan ventas estancadas o decrecientes.
La transformación en formatos de tienda y oferta
Un aspecto destacado en la estrategia de crecimiento es el cambio en el formato de tiendas y la oferta de productos. Los hipermercados, una vez pilares del sector, muestran signos de declive y contienen escaso margen para nuevas aperturas en ese formato. En su lugar, la tendencia va hacia tiendas más pequeñas y de proximidad, diseñadas para ofrecer una experiencia de compra más cómoda, con surtidos optimizados y mayor énfasis en la rapidez y conveniencia.
Las tiendas de conveniencia y los formatos exprés están en auge, con una apuesta clara por la proximidad y la personalización. Además, la presencia de zonas de comida preparada y platos listos para consumir en los supermercados ha experimentado un crecimiento espectacular: en los últimos dos años, el consumo de estos productos ha aumentado un 48%, según datos de Kantar. Esto responde a la necesidad de los consumidores de soluciones rápidas y de calidad, que se ajustan a un estilo de vida cada vez más acelerado.
Por otra parte, las marcas blancas siguen siendo un pilar estratégico para las cadenas. Sin embargo, la subida en precios de estos productos limita los márgenes, por lo que las cadenas buscan diversificar aún más su oferta, incluyendo áreas de restauración y servicios adicionales. Algunas cadenas han habilitado zonas de comida en sus locales, creando espacios donde los clientes pueden comer o comprar platos preparados, aprovechando los momentos de consumo dentro del propio establecimiento para aumentar la facturación.
La competencia y los desafíos del mercado
En un mercado en el que el volumen de compras está en mínimos históricos, la competencia se intensifica y obliga a los supermercados a explorar nuevos caminos. La consolidación por medio de adquisiciones y fusiones sigue siendo una opción para fortalecer la posición en el mercado, pero siempre con cautela. El sector demanda una gestión cuidadosa de las operaciones y una estrategia clara para diferenciarse en un escenario saturado.
Una tendencia que se observa con interés es el menor protagonismo de los hipermercados, en contraste con la importancia creciente de las tiendas de proximidad. Según los expertos, el éxito en el futuro cercano dependerá de la capacidad de ofrecer una experiencia de compra diferenciada, con mejoras en la atención, la variedad, la calidad y la innovación en el surtido, además de explotar nuevos formatos que combinen conveniencia y valor añadido.
El papel de las marcas propias y la innovación en productos
La estrategia de marca blanca ha sido fundamental en la recuperación del sector, permitiendo a las cadenas ofrecer productos competitivos en precio y calidad. A pesar de la subida de precios de los alimentos, estas marcas siguen siendo importantes para captar volumen y fidelizar clientes. Sin embargo, el incremento en los costes ha reducido los márgenes, impulsando a las cadenas a buscar nuevos modelos de negocio.
Un área de crecimiento en alza es el segmento de alimentos preparados y servicios de restauración en los supermercados. La tendencia a fusionar el comercio minorista con opciones de ocio y alimentación ha sido una de las claves para aumentar las ventas. La incorporación de zonas de comida y la ampliación de las secciones de platos preparados han resultado en un aumento del 48% en su consumo en los últimos dos años, una cifra que refleja claramente el cambio en la preferencia del consumidor.
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El sector de la gran distribución en España vive una etapa de transformación, marcada por la búsqueda constante de crecimiento en un mercado que, en volumen, está en mínimos. Las cadenas están apostando por formatos más pequeños, cercanos y especializados, acompañados de una oferta innovadora y diferenciada que responde a las nuevas necesidades del consumidor. La competencia se va intensificando, y el éxito dependerá de la capacidad de los supermercados para adaptarse rápidamente y ofrecer valor en un entorno cada vez más digital y orientado a la experiencia de compra.
El futuro del sector parece estar en la diferenciación, la innovación en formatos y la consolidación inteligente de operaciones, siempre con el objetivo de ganar esa tan codiciada cuota de mercado en un mercado que, aunque limitado en volumen, ofrece amplias oportunidades por su crecimiento en valor y la fidelidad de un cliente que cada vez más busca conveniencia y calidad.


