La CNIL, autoridad francesa de protección de datos, impuso a Shein una multa de 150 millones de euros por instalar cookies de seguimiento sin respetar el rechazo del usuario. La sanción se suma a otra de 40 millones por prácticas comerciales engañosas y llega en un contexto de creciente presión regulatoria sobre el fast fashion en Francia.
Qué ocurrió
La Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) concluyó que la web de Shein en Francia continuó activando cookies y otros rastreadores en los dispositivos de los usuarios aun cuando éstos habían rechazado expresamente dicho tratamiento. Además, la investigación detectó deficiencias en la información facilitada a los internautas sobre el uso y la gestión de sus datos personales, vulnerando así el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
Motivos de la multa y criterios de la CNIL
Según la CNIL y fuentes como Reuters, la cuantía de la sanción responde a varios elementos acumulativos:
- Incumplimiento reiterado: la autoridad consideró que Shein no corrigió adecuadamente prácticas previamente señaladas.
- Número de afectados: la filial registraba más de 12 millones de visitas mensuales en Francia, lo que amplifica el impacto del incumplimiento.
- Tamaño y recursos de la empresa: la compañía declara ingresos relevantes en Europa (7.684 millones de euros en 2023 a través de su filial irlandesa), un factor que las autoridades suelen ponderar al fijar sanciones económicas.
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Shein ha anunciado que recurrirá la decisión, calificándola de desproporcionada y con motivaciones políticas, y defiende que desde agosto de 2023 ha reforzado sus procedimientos de protección de datos tras colaborar con la CNIL.
Relación con sanciones previas
Esta multa llega solo meses después de otra penalización en Francia por prácticas comerciales: en julio la compañía fue sancionada con 40 millones de euros por publicidad engañosa vinculada a descuentos que, según la autoridad, no reflejaban precios de referencia reales y podían inducir a error al consumidor. El conjunto de estas resoluciones sitúa a Shein en el punto de mira de los reguladores galos.
Contexto regulatorio y político
El caso de Shein forma parte de un movimiento más amplio contra el modelo del fast fashion en Francia. El Parlamento francés está estudiando medidas pioneras que podrían limitar la publicidad de marcas que fomenten el consumo masivo y de bajo coste, con iniciativas que incluyen desde restricciones publicitarias hasta posibles gravámenes específicos. Si se aprueban, estas normas podrían alterar de forma notable la operativa y la estrategia comercial de empresas como Shein en el mercado francés.
Implicaciones para consumidores y empresas
- Para los consumidores: la sanción busca reforzar derechos de privacidad y el control sobre los datos personales; las resoluciones envían un mensaje claro sobre la importancia del consentimiento informado en la navegación online.
- Para las empresas: además del riesgo económico, incumplir el RGPD y las normas de competencia puede dañar la reputación y complicar la relación con reguladores: invertir en cumplimiento normativo y transparencia no es solo una obligación legal, sino una necesidad comercial.
- Para el sector: la acumulación de multas y la presión legislativa pueden impulsar cambios en prácticas publicitarias, políticas de precios y estrategias de mercado del segmento de moda rápida.
Qué puede pasar ahora
- Shein presentará recursos legales para impugnar la multa, por lo que el caso puede prolongarse en los tribunales.
- Las posibles reformas parlamentarias francesas podrían endurecer aún más el marco regulatorio para el fast fashion, incentivando controles más estrictos y sanciones adicionales.
- El caso sirve de advertencia a otras plataformas de comercio electrónico sobre la necesidad de adaptar banners y mecanismos de consentimiento a los estándares del RGPD.
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La multa de 150 millones impuesta por la CNIL subraya el escrutinio creciente sobre el tratamiento de datos personales y la publicidad en el ámbito del comercio online. Para Shein, además del coste económico, el expediente supone un desafío reputacional y legal que podría influir en su operativa en Europa. En un escenario donde las autoridades y los parlamentos fortalecen marcos regulatorios, las empresas del sector deben priorizar cumplimiento, transparencia y prácticas responsables.


