La marca española La Veste, creada por María de la Orden y Blanca Miró en 2018, ha dado el paso que muchos seguidores pedían: estrenar una presencia física en el retail de España. La firma inicia una nueva etapa en su desarrollo con la apertura de una boutique en Madrid, ubicada en el número 4 de la calle Orfila, en el barrio de Chamberí. Con este movimiento, la enseña suma un nuevo punto de contacto en casa a su tienda en París, que hasta ahora era la única donde el público podía experimentar la marca de forma presencial.
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La apertura en Madrid no se entiende como una acción aislada, sino como una evolución coherente con la identidad de La Veste. De hecho, para sus cofundadoras, la capital española se ha mantenido desde el origen como un lugar “muy natural” para la marca, especialmente porque se trata de una enseña española con producción íntegramente realizada en territorio nacional. Aunque el crecimiento ha sido notable en el extranjero y su comunidad se ha expandido en otros países, sentían que faltaba una base física en el mercado local.
“Madrid siempre ha sido un paso muy natural para nosotras como marca española con producción íntegramente en España. Aunque la firma ha crecido mucho fuera, sentíamos que nos faltaba tener una presencia física en casa”, explican las impulsoras a FashionNetwork.com. La boutique, añaden, nace tanto de una necesidad personal y de marca como de una oportunidad de negocio en un mercado relevante para La Veste. Para ellas, la apertura es también una forma de acelerar su evolución hacia el canal físico, acercarse aún más a su comunidad y transmitir la identidad de la marca con más cercanía y claridad.
El proyecto de la tienda madrileña se apoya en un interiorismo con intención: convertir el espacio en un lugar donde la gente pueda “entrar, sentirse cómoda y vivir la marca de una forma cercana”. La boutique cuenta con 96 metros cuadrados repartidos en dos plantas, y su diseño ha sido desarrollado junto al estudio Quintana Partners, responsable igualmente del espacio de París. Esta continuidad creativa sirve para mantener la coherencia estética de la enseña, pero adaptándola a la experiencia del público en la ciudad.
En cuanto a la propuesta visual, el establecimiento apuesta por un diálogo entre el producto y la arquitectura original del local. El interior integra una mezcla de piezas vintage y elementos que conversan con el carácter del espacio, aportando una sensación de historia y autenticidad. La combinación de colores, estampados y materiales busca alinearse con la manera en la que La Veste entiende la moda: con personalidad, con identidad y con un gusto claro por lo que se siente especial incluso en lo cotidiano. Más que un simple punto de venta, la tienda se plantea como un entorno donde el cliente puede recorrer la marca, descubrirla y comprender su estilo desde la experiencia física.
Desde el punto de vista comercial, la apertura de la boutique representa un cambio relevante en el mix de canales, aunque no supone una ruptura con el ADN digital de la firma. La Veste genera aproximadamente el 90 por ciento de sus ventas fuera del mercado español. Al mismo tiempo, su origen y su mayor motor de tracción siguen estando en el mundo online: el 80 por ciento de su negocio se concentra en el canal digital. El retail aporta el 15 por ciento y el wholesale representa el 5 por ciento restante.
Este reparto muestra cómo la marca ha sabido crecer construyendo comunidad sin renunciar a un modelo híbrido. La presencia en grandes almacenes y en multimarca ha sido una palanca importante para ampliar el alcance. Entre los puntos donde se puede encontrar la firma destacan Le Bon Marché en París y distintos establecimientos multimarca en países como España, Bélgica, Estados Unidos, Luxemburgo, Polonia o Brasil.
Además, para seguir expandiéndose de forma orgánica, La Veste ha impulsado acciones como los pop-ups en ciudades clave. Estas iniciativas, según las cofundadoras, han contribuido a crear vínculos con el público y a fortalecer la relación con una audiencia que valora la propuesta de la marca y su manera de comunicarse, tanto a través de producto como a través del relato de estilo.
¿En qué momento se encuentra la empresa ahora mismo? Las propias fundadoras describen la situación como un periodo de crecimiento y consolidación. Señalan que, tras una fase “muy intuitiva”, la marca ha ido madurando y estructurándose sin perder su esencia inicial. Es decir, no se trata solo de crecer en ventas, sino de reforzar la estructura para sostener ese crecimiento con base operativa y una estrategia más definida.
En el frente de producto, La Veste continúa ampliando categorías y desarrollando su universo de marca. La intención es seguir construyendo identidad a medida que el catálogo evoluciona, manteniendo coherencia estética y una lectura clara de lo que propone la firma. En paralelo, destacan la prioridad de reforzar la estructura interna para acompañar ese avance de forma sólida, con procesos y capacidades que permitan responder con agilidad sin sacrificar el nivel de detalle que caracteriza a la marca.
A nivel internacional, el foco se orienta a consolidar los mercados donde ya existe una comunidad fuerte. En lugar de expandirse a cualquier precio, la estrategia pasa por crecer de manera natural y sostenible, apoyándose en lo que ya funciona y en el vínculo que se ha generado con el público. En este sentido, el canal físico, aunque todavía minoritario frente al digital, encaja como complemento: amplifica la visibilidad, da presencia en un punto concreto y refuerza el posicionamiento de la marca en un entorno donde se entiende bien su estética y su propuesta.
Un aspecto clave en el relato de La Veste es su apuesta por la fabricación en España. La sede de la marca está en Madrid y emplea a una quincena de personas de forma directa. Además, gran parte de su proceso productivo se desarrolla en el país, donde trabajan “muy de cerca con talleres y artesanos locales”. Las cofundadoras subrayan que esto les permite tener “mucho control sobre el proceso”, ser más flexibles y, sobre todo, cuidar con precisión la calidad de cada prenda.
Ese control del proceso y la proximidad con los talleres no solo se traducen en una mayor fiabilidad en la producción, sino también en una forma de mantener el sello de identidad que la marca ha defendido desde su nacimiento. Para La Veste, la calidad no es un concepto abstracto: es el resultado de decisiones tomadas en cada etapa, desde el desarrollo hasta la fabricación.
La boutique de Chamberí, por tanto, funciona como una extensión natural de la marca. Madrid se convierte en un espacio donde el público puede acercarse a su propuesta, entender la estética en persona y descubrir la variedad con una experiencia diseñada para invitar a permanecer. Y, al mismo tiempo, supone una señal estratégica: el retail en España no llega como un experimento, sino como una parte más de una hoja de ruta pensada para sumar sin perder lo que la firma ha construido hasta ahora.
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Con esta apertura, La Veste refuerza su posicionamiento tanto en el mercado local como en el internacional. La tienda física añade un nuevo punto de contacto y mejora la cercanía con su comunidad, mientras la base digital y el canal mayorista siguen sosteniendo gran parte de su actividad. En un momento de crecimiento y consolidación, la marca da un paso adelante en el que conviven tradición, identidad y visión de futuro.


