El fondo británico Cale Street Investment ha logrado hacerse con el control de Oasiz Madrid después de adjudicarse el complejo comercial por 140,3 millones de euros. La adquisición se enmarca en el proceso concursal de Carlotta Iberia, sociedad propietaria del activo, y se formaliza mediante la sociedad Terox SPV 2025. Además, la operación cuenta con la autorización del Juzgado de lo Mercantil número 14 de Madrid, paso que sella la transición hacia un nuevo marco de gestión y toma de decisiones para el centro.
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Esta compra no solo implica un cambio en la titularidad del proyecto, sino que también refuerza el papel de Cale Street como actor dominante en la estructura de acreedores del activo. De hecho, la operación consolida al fondo como principal acreedor de Carlotta Iberia, un punto determinante para entender por qué su oferta terminó convirtiéndose en la alternativa seleccionada dentro del concurso. Según los datos del proceso, Cale Street mantenía créditos por 142 millones de euros, lo que supone una posición relevante frente a una deuda total que se aproximaba a los 320 millones de euros.
El peso de su situación financiera se ve reforzado, además, por el hecho de que el fondo contaba con garantía hipotecaria sobre el inmueble. Este elemento aporta estabilidad al proceso y suele facilitar la viabilidad de las propuestas presentadas por los acreedores cuando se busca preservar el negocio. En este caso, el administrador concursal avaló la oferta de Cale Street al considerar que era la opción más adecuada para mantener la continuidad del funcionamiento del centro, un objetivo clave en operaciones de este tipo, donde el concurso puede acelerar el deterioro de la actividad y la confianza de operadores y arrendatarios.
El impacto de la adjudicación se percibe también en el enfoque posterior a la compra. Más allá del cambio accionario, Oasiz Madrid llega a esta nueva fase con indicadores que apuntan a una evolución operativa favorable. El complejo presenta una ocupación del 80%, un nivel que, en términos de gestión de activos inmobiliarios comerciales, suele reflejar una base de ingresos relativamente consolidada, aunque todavía exista margen para mejorar y completar el mix de alquileres.
En los últimos doce meses, el centro ha registrado un crecimiento aproximado de un 20% en ventas y un incremento cercano al 4% en afluencia. Estas cifras resultan relevantes por dos motivos. Primero, porque evidencian que el activo no está estancado y conserva capacidad de tracción comercial. Segundo, porque, aun existiendo tensiones vinculadas a la deuda que acompañaban a la estructura societaria previa, el desempeño reciente sugiere que hay recorrido para estabilizar el proyecto y reforzar sus expectativas de ingresos en el corto y medio plazo.
Oasiz Madrid se ubica en Torrejón de Ardoz y fue inaugurado en 2021. Se trata de un complejo de gran escala, con 90.000 metros cuadrados de superficie alquilable, integrado en un desarrollo que supera los 250.000 metros cuadrados en su conjunto. La dimensión del proyecto lo sitúa entre los centros con mayor capacidad de captación de demanda en la zona, con un catálogo de operadores que contribuye a la diversidad de público y a la sostenibilidad del flujo de visitantes.
Entre las marcas presentes en el centro figuran empresas conocidas como Fnac, Nike, Adidas y Lidl. La presencia de operadores de estos sectores suele aportar equilibrio: por un lado, retail y moda que dinamiza el tráfico recurrente; por otro, formatos de alimentación o gran consumo que refuerzan la periodicidad de visitas. En activos comerciales de este tipo, el mix de arrendatarios no es un detalle menor, ya que condiciona tanto el rendimiento por m2 como la estabilidad a lo largo de los ciclos de consumo.
Con la adjudicación cerrada, el proceso concursal queda encaminado hacia un desenlace que, para el mercado, tiene una lectura clara: se resuelve el futuro societario de uno de los complejos de referencia en la Comunidad de Madrid y se traslada el foco a la capacidad del nuevo propietario para estabilizar financieramente el activo. Esta es una de las preguntas principales tras operaciones de este tipo, especialmente cuando el historial del activo muestra presiones derivadas de su estructura de deuda.
La etapa posterior a la compra suele incluir medidas orientadas a reducir incertidumbre, ordenar vencimientos y asegurar que el centro mantenga su atractivo para los arrendatarios. En un contexto donde los costes financieros y los cambios en el consumo afectan al rendimiento del retail, la estrategia del comprador resulta determinante. El mercado observará cómo se estructura la financiación futura, si se acometen ajustes en el calendario de pagos o si se impulsan iniciativas para incrementar tanto la facturación como la captación de nuevas marcas.
También será clave el papel del nuevo operador en la evolución de la ocupación. Con un 80% de espacios alquilados, el centro dispone de una base real para crecer. El incremento del número de marcas y la optimización del mix podrían traducirse en mayor tracción comercial, y eso, a su vez, influye en el atractivo del activo para el sistema financiero. En este sentido, los datos de ventas y afluencia reportados en los últimos meses ofrecen una señal positiva que el nuevo propietario puede aprovechar para implementar una hoja de ruta orientada a la consolidación.
La operación adquiere, además, relevancia por el perfil del comprador. Cale Street Investment, como fondo con presencia en activos inmobiliarios, suele participar en operaciones donde su rol como acreedor o su capacidad de ejecución le permite tomar el control en momentos críticos del ciclo de un activo. En este caso, su condición de principal acreedor y la garantía hipotecaria asociada a sus créditos han jugado un papel central en el desarrollo del proceso.
Desde la perspectiva de la industria, la compra de Oasiz Madrid por 140,3 millones de euros puede interpretarse como un caso en el que se combina un ajuste judicial con un objetivo de continuidad. El administrador concursal respaldó la oferta precisamente por la idea de preservar el negocio, lo que sugiere que había margen de mejora y que el activo todavía conservaba condiciones para operar con normalidad y reconstruir su estabilidad financiera.
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En definitiva, la adquisición de Oasiz Madrid por Cale Street pone fin a la incertidumbre societaria generada por el concurso de Carlotta Iberia y abre una nueva etapa centrada en la gestión y la reestructuración. Con un desempeño operativo que muestra señales de crecimiento, una ocupación sólida y un parque comercial con operadores relevantes, el reto ahora consiste en traducir estos datos en una estructura financiera estable y sostenible.


