El mercado de moda online en España sigue marcando tendencias propias en el comportamiento del consumidor, y un nuevo estudio internacional de circularidad aporta datos llamativos sobre la relación de los usuarios españoles con prendas adquiridas en Shein. Según el informe global de circularidad 2025 elaborado por la compañía, España se sitúa como uno de los países donde las prendas compradas se reutilizan con mayor frecuencia. En concreto, el 52,3% de los consumidores afirma que usa ropa de Shein más de 50 veces al año. Este porcentaje solo es superado por Francia, que alcanza el 55,6%, mientras que Brasil queda ligeramente por detrás con un 51,5%.
Vea también: Guillaume Sonolet liderará L’Oréal Gran Consumo en España
Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, el estudio ofrece una fotografía completa del ciclo de vida de la ropa: cómo se compra, cómo se utiliza y qué ocurre con ella cuando deja de ser necesaria. Para ello, se analizan hábitos en distintos mercados, lo que permite comparar comportamientos y detectar patrones comunes. El resultado es un panorama donde la circularidad avanza, aunque de manera desigual, y donde el consumidor parece guiarse principalmente por motivos prácticos más que por las tendencias del momento.
El precio domina la decisión de compra online
Uno de los puntos centrales del informe es que, para los consumidores en España, la elección de una prenda durante la compra online depende sobre todo del precio. El 92,3% de los encuestados sitúa el coste como el principal criterio. Esta cifra revela una preferencia clara por opciones accesibles, especialmente en un contexto donde el gasto en moda suele repartirse entre numerosas compras a lo largo del año.
El segundo factor que pesa en la decisión es la disponibilidad de tallas: un 91,7% lo menciona como elemento clave. En tercer lugar aparece la adaptabilidad de la prenda a las necesidades del consumidor, con un 84,7%. Es decir, no se trata solo de que la prenda sea económica, sino de que encaje bien, resulte cómoda y responda al uso real que cada persona espera darle.
Este enfoque tiene un impacto directo en la manera en que la ropa se integra en la rutina. Cuando la prenda cumple expectativas de ajuste y funcionalidad, el usuario tiende a repetir el uso antes de descartar la prenda. Así, aunque la compra se vincule a la accesibilidad, el valor final no depende únicamente de la novedad, sino de la experiencia de uso.
Frecuencia de compra: 71% compra menos de 30 prendas
En cuanto a la cantidad de compras realizadas, el estudio destaca que el 71% de los encuestados afirma adquirir menos de 30 prendas de Shein al año. El dato ayuda a entender que, aunque el consumo de moda online pueda parecer alto, muchos usuarios no mantienen una dinámica de compra constante en grandes volúmenes. Solo el 12,2% supera las 50 prendas anuales, lo que sugiere un reparto más moderado del gasto o, al menos, una decisión de compra más selectiva en la mayoría de casos.
Estos resultados son especialmente relevantes porque conectan con otra de las conclusiones del informe: las prendas se utilizan de forma recurrente antes de ser descartadas. En lugar de una rotación inmediata, se observa un patrón de conservación y reuso, favorecido por la utilidad y la compatibilidad con el estilo de vida.
¿Por qué se conserva la ropa? Comodidad y ajuste
Cuando se pregunta por los motivos para mantener las prendas, destacan dos razones por encima del resto. En España, el 87,8% de los consumidores señala que conserva la ropa principalmente por su comodidad y por el ajuste a la talla. Esto es coherente con los criterios de compra ya identificados: el consumidor valora la prenda en el momento de adquirirla, pero también la evalúa en el uso diario, lo que aumenta la probabilidad de que vuelva a ponerse en el futuro.
Este punto puede interpretarse como un motor de circularidad “práctico”. No depende necesariamente de una conciencia ambiental elevada desde el principio, sino de que la prenda funcione bien: si encaja, si es agradable al uso y si cumple su función, el usuario tiende a extender su vida útil.
Al final de la vida útil: regalar, donar y reparar
El informe también analiza qué ocurre cuando las prendas ya no se consideran necesarias. En España, el 85% de los encuestados opta por regalar la ropa a familiares o amigos. Además, el 70% la dona a organizaciones. Estos datos muestran una preferencia por dar una segunda oportunidad a la prenda, evitando el descarte inmediato y favoreciendo la circulación de la ropa dentro de la comunidad.
Pero el comportamiento no se limita a la redistribución. Un 66% de los consumidores afirma haber reparado o modificado prendas para prolongar su uso. Este es un indicador relevante, porque reparaciones y arreglos suelen estar asociados a un esfuerzo adicional: cuando el usuario realiza estas acciones, normalmente es porque percibe valor en la prenda o porque considera que aún tiene utilidad.
En relación con las razones que impulsan la reparación, el estudio revela diferencias entre quienes sí reparan y quienes no lo hacen. Entre quienes reparan, el motivo más mencionado es que pueden realizar arreglos sencillos (58%). En cambio, quienes no reparan señalan como principal barrera que necesitarían tener habilidades o conocimientos necesarios (65%). Este último dato es clave para entender que la reparación no solo requiere voluntad, sino también acceso a formación, orientación práctica o herramientas que faciliten el proceso.
Cómo se entiende sostenibilidad y circularidad en España
Más allá de los hábitos, el estudio examina la percepción de los consumidores sobre qué significa ropa sostenible y qué implica la circularidad. En España, el 55% identifica la ropa sostenible con el uso de materiales de bajo impacto, como fibras recicladas o tejidos fabricados con menor consumo de agua. Por otro lado, el 33% asocia la sostenibilidad con la durabilidad y la calidad a largo plazo.
La coexistencia de ambas interpretaciones sugiere que el consumidor combina enfoques: por un lado, materiales y procesos; por otro, la vida útil. En la práctica, ambos elementos se complementan. La circularidad no se reduce a reciclar al final, sino que empieza antes, en el momento de comprar, elegir y conservar.
Reciclaje: España, segundo país con mayor participación
En el bloque relacionado con el reciclaje, España aparece como un país especialmente activo. El 58% de los encuestados afirma reciclar ropa de forma habitual. Este porcentaje se sitúa por encima de algunos mercados y cerca de otros que también muestran participación alta, como Polonia (55%), Canadá (54%) y Francia (52%). En el extremo superior aparece Corea del Sur, con un 70% de participación.
El estudio también indaga en los motivos. Entre quienes ya reciclan, el motivo principal es la percepción de un impacto ambiental positivo: lo indica el 47,1% de los encuestados. En cambio, entre quienes no reciclan, aparecen como principales incentivos la existencia de instalaciones más accesibles y la posibilidad de obtener recompensas o beneficios. Ambos factores son mencionados por el 40,3% de los consumidores.
Esta información aporta una lectura clara: si el reciclaje se percibe como más conveniente, disponible y recompensado, es más probable que se adopte como práctica habitual. Por lo tanto, no se trata solo de sensibilización, sino también de infraestructura y mecanismos de incentivo.
La visión de Shein sobre circularidad centrada en el consumidor
El director global de sostenibilidad de Shein, Mustan Lalani, subraya que la circularidad avanza cuando se adapta a la vida real de las personas. En sus declaraciones, el directivo destaca que los comportamientos observados en mercados como España ya forman parte del día a día del consumidor. Además, enfatiza la necesidad de impulsar soluciones accesibles y prácticas que puedan integrarse en la rutina diaria.
En esta línea, Lalani afirma que comprender cómo los usuarios compran, usan y gestionan sus prendas permite detectar oportunidades para promover iniciativas que favorezcan modelos más circulares. Su planteamiento conecta con el conjunto de datos del informe: el comportamiento del consumidor no gira únicamente en torno a lo teórico, sino a la experiencia concreta (precio, ajuste, comodidad, posibilidad de reparar, opciones para donar o reciclar).
Vea también: Cartón ondulado en España: 7.168 M€, empleo y economía circular
En síntesis, los resultados del estudio global de circularidad 2025 dibujan un escenario donde la circularidad no surge únicamente de la intención ambiental, sino de la combinación de factores prácticos. En España, el precio es el principal motor de compra online. Sin embargo, una vez adquirida la prenda, el ajuste, la comodidad y la funcionalidad hacen que se repita el uso con frecuencia.
Además, cuando la prenda deja de utilizarse, la mayoría de consumidores elige alternativas como regalar, donar o reparar. Y, en el tramo final del ciclo, el reciclaje también cuenta con una participación significativa, aunque depende de elementos como la accesibilidad de instalaciones y la existencia de incentivos.
Con estos datos, España se consolida como un mercado donde las prendas circulan y se aprovechan más de lo que cabría esperar en un entorno de moda rápida. El reto, según el propio enfoque del informe, es seguir diseñando soluciones que respondan a la realidad del consumidor, facilitando la adopción de prácticas más circulares sin fricción.


